Porque para reconstruir el borde costero de una región no se pueden pedir limosnas. Tiene que existir un plan, seriedad, no improvisación.

Hay quienes no conocen límites.

La reconstrucción solidaria se basaría en las donaciones de los chilenos y chilenas para ayudar a los afectados por los temporales del norte del país. Nosotras, como Red Nacional, sabemos con claridad las necesidades que han surgido a partir de estas catástrofes, sin embargo, consideramos totalmente oportunista plantear que la ciudadanía sola resuelva esas necesidades de una comunidad rodeada de grandes mineras e industrias, que mueven miles de millones de pesos al año.

No se quiso usar parte del 2% del Presupuesto Nacional, pero sí, disponer del bolsillo de los chilenos para solventar los enormes gastos que implicará la reconstrucción de caletas enteras, infraestructura vial y de viviendas que fueron destruidas por las marejadas y los aluviones.

El dramático escenario actual en Atacama y Coquimbo, incluye millones de recursos marinos varados en las orillas, un gran número de pescadores desempleados, solicitudes en curso para analizar científicamente las condiciones en las que quedó el mar, y una espera de, al menos, seis meses para volver a la pesca, afectando de forma directa a las actividades conexas de pre y post captura, realizadas principalmente por mujeres.

Y mientras todo eso pasa, las autoridades nos llaman a sacar la plata de nuestros bolsillos, aun cuando se les ha dado una serie de beneficios a las empresas que tienen presencia muy cerca del territorio afectado.

Lo vi para el terremoto de 2010. Fueron las mineras del norte de Chile quienes ayudaron a levantar Maule y Biobío. Coliumo, caleta donde vivo, recibió un aporte de mil quinientos millones de pesos. Es perfectamente posible, entonces, que se replique en sus territorios, regiones con las que debiera existir mayor compromiso con comunidades a las que impactan y amenazan permanentemente.

Propuestas como esta reconstrucción con donaciones aparecen cuando se pierde el sentido común y la capacidad de análisis. Sube el precio de la canasta básica, de las gasolinas, de la luz, se rebajan presupuestos en áreas relevantes como cultura, se propone privatizar Codelco, se quitan recursos a los municipios y a servicios como Serviu, etc.

Llamo al Gobierno a ponerse la camiseta por Chile y por la reconstrucción de ambas regiones. No es solo la plata, es voluntad política y compromiso con las comunidades afectadas.

La empresa privada no puede desentenderse. Urge avanzar en un plan de reconstrucción del Borde Costero.

Sara Garrido
Presidenta de la Corporación Nacional de Mujeres de la Pesca Artesanal de Chile

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