Continúan los ecos del mediático rescate de las tres personas que estuvieron casi una semana desaparecidas en el sector del Cajón del Maipo. Mientras se investigan las circunstancias del suceso, ahora trascendió el extenso prontuario policial de Manuel Orellana, mejor conocido como el “Chino”.
Debido a las condiciones climáticas, Martina Núñez, Magdalena Retamal y el ya mencionado sujeto permanecían aislados en el refugio de Termas de Colina. Si bien salieron ilesos gracias a un operativo de búsqueda impulsado por diversas instituciones del Estado, la historia detrás del hecho ha generado un sinnúmero de críticas a los tres individuos.
Se conocían hace más de 6 años, debido a que ambas mujeres trabajan como educadoras en el jardín infantil donde alguna vez asistió el hijo de Orellana. Relatos como el de su pareja, Génesis, dan a entender que la desaparición fue más bien una consecuencia de un escape hacia la cordillera, ignorando las advertencias de las autoridades por el sistema frontal que azotó en los últimos días a la región.
Sin embargo, no solo la cuestionada decisión de estas tres personas ha generado revuelo, sino también los antecedentes del hombre en particular. Sin ir más lejos, el vehículo donde viajaban antes de que se les perdiera el rastro tenía encargo por robo, dando inicio a un historial del “Chino” con más de 20 causas penales, según consignó The Clinic.
El extenso prontuario del “Chino”
En 2009, Blanca Tamayo, su madre, denunció la desaparición de Manuel Orellana en La Florida. Días después, apareció ileso. Ese fue uno de sus primeros contactos con la justicia, en un año donde fue sorprendido robando tres cremas anticelulitis en un supermercado, avaluadas en 15 mil pesos.
Entre 2011 y 2013, continuaron los hurtos del sujeto, siendo particularmente las bandejas de carne su mayor objetivo. En marzo de 2011 fue detenido con siete ejemplares ocultos. Se le condenó a 41 días de reclusión nocturna, pena que incumplió sistemáticamente. Si bien su progenitora afirmaba que estaba internado por consumo de drogas, Gendarmería registra semanas de ausencia.
Para el 2013, sustrajo otras siete bolsas de carne en el mismo supermercado de La Florida. Como consecuencia, se le dictaron otros 41 días de encierro en su domicilio, de acuerdo al citado medio.
En febrero de 2012 escaló el muro de una casa en Macul para robar monedas. Ante un psiquiatra forense, atribuyó su acto al consumo. En el año 2015, apedreó la ventana de una vecina, aparentemente sin razón alguna, constándole una denuncia.
Ya en 2017 comienzan los problemas en su círculo familiar. Su suegra lo acusó de ingresar a la fuerza a su casa, donde la habría agredido verbal y físicamente. Eso sí, la causa no prosperó, pues la víctima se mudó a otra ciudad.
Delitos al volante
El “Chino” fue detenido en 2010 por manejar en estado de ebriedad y sin licencia de conducir, la cual jamás tuvo. En 2017, volvió a ser controlado mientras conducía un camión de 6.500 kilos. Se le condenó a 61 días de presidio.
“Un peritaje de 2013 del doctor Rafael Vizuete Barros ofrece una explicación clínica al historial: describe a un hombre analfabeto, con consumo de hasta 300 papelillos de pasta base al día y daño orgánico cerebral”, profundiza The Clinic.
Estando dentro de prisión, en diciembre de 2023 fue sorprendido con un celular y un chip ocultos en el Centro Penitenciario Colina 1. Ante ello, se le sumó otra condena.
Violencia intrafamiliar
Pero uno de los segmentos más graves del prontuario de Orellana se registró en 2024. En junio de dicho año, a eso de las 17:00 horas, llegó bajo los efectos del alcohol hasta una vivienda del Pasaje Chinchorro, Macul. Ahí vivía su exconviviente y madre de su hijo, Yasmin Andrea Villegas Lagos.
Según consigna un requerimiento judicial, se desató una fuerte discusión con la mujer, llegando a propinarle un golpe en el rostro. Cuando familiares de ella intentaron intervenir, la violencia se incrementó aún más.
El “Chino” la habría golpeado con un objeto contundente y, antes de retirarse del lugar, comenzó a amenazarla gritando: “te voy a pegar, te voy a pescar a balazos”. En el Hospital de La Florida, se le diagnosticó una contusión moderada en la mano izquierda a la mujer, catalogada como lesión leve.
El Ministerio Público lo formalizó por lesiones menos graves y amenazas en contexto de violencia de género e intrafamiliar. El caso se cerró en diciembre de 2024. Pese a la gravedad de los hechos, el 13° Juzgado de Garantía de Santiago absolvió a Manuel Orellana de todos los cargos.