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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Rodrigo Rojas Vade fue trasladado al Hospital San José de Melipilla debido a su "evolución favorable"; sin embargo, se han reportado comportamientos erráticos durante su estadía en el recinto, como gritos, desórdenes y malos tratos al personal. Además, se encontraron rayados en las paredes como mosaicos y escritos relacionados con energías espirituales. El exconvencional fue hallado maniatado con mensajes como "No + Zurdos" y "Viva Kast", lo que inicialmente sugirió un secuestro, pero ahora apunta a un presunto autoatentado, respaldado por la presencia de amarras plásticas y un plumón coincidente con los mensajes, aunque sin huellas de terceros.

Rodrigo Rojas Vade fue trasladado anoche al Hospital San José de Melipilla por su “evolución favorable”. No obstante, conocedores de las diligencias han reportado comportamientos “erráticos” en los días que ha estado hospitalizado.

De acuerdo con Emol, el exconvencional ha tenido gritos, desórdenes, desregulaciones y malos tratos con el personal del recinto.

El citado medio también indicó que Rojas Vade hizo rayados en las paredes, como mosaicos y escritos relacionados con energías espirituales.

Recordemos que el Rojas Vade fue encontrado maniatado a un costado de la Ruta 78 el pasado 11 de marzo. Además, en sus brazos había dos escritos que decían “No + Zurdos” y “Viva Kast”.

Debido a sus lesiones, el exconvencional fue llevado al Hospital San Juan de Dios y permaneció ahí por 12 días, hasta que fue transferido al establecimiento de Melipilla.

En un principio, la investigación señaló que Rojas Vade pudo haber sido secuestrado. Sin embargo, los avances apuntaron a un presunto autoatentado.

La hipótesis cobró fuerza cuando en su domicilio se encontraron amarras plásticas, que serían las mismas con las que tenía el exconvencional cuando estuvo maniatado.

Además, la PDI se percató de un plumón en el vehículo de Rojas Vade, que era del mismo color que se utilizó en los mensajes en sus brazos. La evidencia del elemento no arrojó huellas dactilares de terceros.

Cuando el activista político despertó, los detectives intentaron sacarle declaraciones de lo sucedido, pero solo respondió que “no me acuerdo” o “no recordaba nada”.