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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En el contexto del triple homicidio en La Reina, surge un conflicto en la familia Cruz-Coke por el destino de los restos de Eduardo, que habría reclamado la familia de la imputada Trinidad Cruz-Coke. La exesposa de Eduardo, Carolina Grellet, expresa preocupación por la posible cremación que podría borrar evidencias del caso.

En el marco de la investigación por el triple homicidio calificado en La Reina, un nuevo conflicto se generó dentro de la familia Cruz-Coke.

El cuerpo de Eduardo Cruz-Coke aún permanece en el Servicio Médico Legal (SML) a la espera de nuevas pericias solicitadas por el Ministerio Público, y es precisamente el destino de sus restos lo que ha abierto una intensa disputa entre los involucrados.

Reclamo

El foco del conflicto se centra en el reclamo de los restos por parte de la familia de Trinidad Cruz-Coke (imputada), hermana del fotógrafo Eduardo Cruz-Coke y esposa de Jorge Ugalde (principal detenido en el caso), quienes buscan trasladar el cuerpo a un mausoleo familiar.

Este reclamó generó una desconfianza en el círculo de familiares y amigos de Eduardo, especialmente de Carolina Grellet, exesposa del fotógrafo.

Según detalla La Tercera, en un chat familiar, Carolina expresó su preocupación y temor ante una potencial cremación o alteración de los restos.

Grellet, dijo que desconfiaba de las acciones que pudiesen hacer los familiares por parte de Trinidad, ya que tales procesos podrían “borrar evidencias” claves para la investigación judicial que se lleva adelante en el caso.

Este temor a la alteración de evidencia se enmarca en graves conflictos familiares previos revelados en el informe policial. Según la declaración de Grellet, un año antes del crimen, Trinidad habría intentado envenenar a Eduardo Cruz-Coke, un hecho que la víctima le relató con la frase: “Carola, la Trinidad me trató de matar, me envenenó, por favor ven a ayudarme”.

En esa ocasión, Eduardo consumió un postre que sus hijos desecharon por tener un “sabor raro y malo como a remedio” y que supuestamente contenía un polvo blanco. Aunque Eduardo fue hospitalizado, no se pudo determinar la sustancia tóxica.

Debido a esto, Cruz-Coke tomó desconfianza de su hermana, con quien compartía la herencia de propiedades avaluadas en un total de $1.200 millones, el cual sería el potencial móvil del caso.

“La falta de humanidad no tiene límites”

La urgencia de Grellet radica en su deseo de poder sepultar a Eduardo Cruz-Coke junto a sus hijos, cuyos cuerpos ya fueron sepultados.

“¿No les basta? La falta de humanidad no tiene límites, después de todo lo que han hecho”, escribió Grellet en un chat de amigos, aludiendo a la compleja situación familiar.

Ante la impotencia de no poder actuar legalmente de forma expedita para detener el proceso, amigos cercanos de la víctima tomaron la iniciativa de distribuir una carta a través de redes sociales, buscando recolección de firmas para apoyar la idea de Carolina.

Captura RRSS

La carta manifiesta una “extrema preocupación ante la información que indica que su cuerpo está siendo reclamado por su hermana Trinidad, con la intención de trasladarlo al mausoleo familiar y sin tener certezas de si será cremado”.

Los firmantes enfatizan la voluntad previa de Eduardo Cruz-Coke, quien “manifestó siempre de forma clara y reiterada su deseo de ser sepultado junto a sus hijos”, un deseo que ha sido confirmado por la madre de los menores.

El documento concluye con un llamado urgente: “Sumado a eso, nuestra preocupación se intensifica ante la posibilidad de que el cuerpo sea cremado o sometido a cualquier proceso que implique la alteración de su estado. Dada la naturaleza de la investigación judicial en curso, hacemos este llamado urgente”.