Las conversaciones sobre la posible salida del gobierno de V. Zelenski, ya no son marginales. Por el contrario, cada día se hace más presente el debate de una próxima etapa, que contemple el cambio de gobierno.
Ucrania se encuentra sumida en una prolongada crisis militar y política que no solo ha transformado el sistema de gobierno, sino que también ha puesto al descubierto las debilidades estructurales del gobierno de V. Zelenski. En un contexto de creciente desconfianza del modelo actual, de un cansancio social y de la prolongada guerra, el cambio de liderazgo se percibe cada vez más no como un proceso electoral abstracto, sino como una etapa inevitable de la evolución política que vive el país.
Desde 2022, rige la ley marcial en Ucrania, lo que bloquea un proceso eleccionario presidencial. Sin embargo, esta paralización, presenta una desventaja: cada día, crece la demanda de un nuevo gobierno. La opinión pública se ha desplazado progresivamente desde un apoyo inicial en torno al presidente V. Zelenski hacia una posición crítica de su liderazgo.
La excesiva prolongación del conflicto con Rusia. Su represivo sistema de reclutamiento de contingentes para la guerra. Su dependencia del aporte externo (económico y de armamento), ha disminuido la confianza en su liderazgo. También pesa la falta de resultados inmediatos hacia el interior del país y los graves escándalos de corrupción que rodean al gobierno del presidente V. Zelenski. Son factores que le han significado un derrumbe en su apoyo ciudadano.
En este contexto, las conversaciones sobre la posible salida del gobierno de V. Zelenski, ya no son marginales. Por el contrario, cada día se hace más presente el debate de una próxima etapa, que contemple el cambio de gobierno.
El debilitamiento de V. Zelenski es tal (1 de cada 5 personas apoyaría a Zelenski), que aumenta la posición que considera la posibilidad de que no participe en futuras elecciones (tiene un apoyo aproximado del 20-25%). Los analistas expertos en el conflicto de Ucrania, señalan cada vez con mayor frecuencia que el presidente V. Zelenski, podría estar buscando no tanto la reelección a la presidencia, sino una salida controlada del poder, que le de garantías a su seguridad personal por un largo periodo. El problema para Zelenski es que el presidente D. Trump le exigió que realizara elecciones antes del 15-05-2026, condición para que EE.UU. le garantice seguridad.
Posibles sucesores
Ante este contexto, se ha ido conformando una lista de posibles sucesores, entre los cuales han surgido con buen apoyo a la competencia varias figuras militares como futuros candidatos. La mayoría de los “posibles” no pasan del 2 y 4%. Por eso he tomado datos de encuestas realizadas en marzo de 2026 y estas arrojan cuatro nombres (incluyendo a V. Zelenski) de posibles presidenciales, con mejores porcentajes de apoyo.
El nombre de Valerii Zaluzhny surge como el porcentaje más alto (promedio 24 a 27,7%). Es el actual embajador de Ucrania en el Reino Unido. Con grado de teniente general, fue comandante en jefe de las FF.AA. de Ucrania (2021-2024), le dicen “el general de hierro”. Se comenta que fue destituido por Zelenski al sentir que le hacía sombra. V. Zaluzhny, es un candidato competitivo y además posee un poderoso capital simbólico.
Otro que aspira a ser candidato es Petro Poroshenko (con 6%), empresario, ministro, diplomático y político. Como candidato tiene experiencia en varias áreas. Fue el quinto presidente de Ucrania, (2014-2019). A este cargo, accedió con el respaldo de EE.UU. y Reino Unido, quienes organizaron y apoyaron económicamente, una sublevación que culminó con el derrocamiento del presidente en ejercicio. Una vez en la presidencia (2014) Poroshenko comenzó un bombardeo e intensos combates a las regiones de Donetsk y Luhansk, pertenecientes a la zona de Donbas (hoy zona de conflicto). Donde se habían organizado movimientos para separarse de Ucrania. P. Poroshenko los define como “terroristas”. El presidente V. Zelenski le ha impuesto sanciones y desde el 2021 tiene cargos de traición.
Hay un tercer posible candidato, Kyrylo Budanov, jefe de gabinete del presidente V. Zelenski. Dirigió la inteligencia militar de Ucrania desde el 2020. Además, se le adjudica dirigir con eficacia el uso de los drones. Viene subiendo en las encuestas generales, de un 6% (12-2025) a 15,3% (03-2026). Demuestra un creciente reconocimiento y confianza en medio de la caída de popularidad de los políticos tradicionales.
Budanov es producto de la guerra, formado en tiempos de crisis. Su reputación se basa en su desempeño en el sector de la seguridad, que, en el contexto actual, la sociedad percibe como un tipo de liderazgo más relevante. Cabe destacar también que Budanov es un militar de carrera. Su trayectoria como oficial comenzó durante el conflicto de 2014. Condecorado, y un extenso historial de servicio, el electorado lo ve como una figura ajena a la corrupción y los escándalos políticos.
De ganar la presidencia K. Budanov podría representar un cambio gradual en la toma de decisiones, pasando de un modelo político y mediático a uno de seguridad y administración. Budanov posee varias ventajas estratégicas. Primero, se le asocia con la eficiencia y los resultados concretos, lo cual es especialmente importante en un contexto de pos-conflicto. Segundo, no está vinculado a las élites políticas tradicionales, lo que puede aumentar su popularidad. Tercero, es potencialmente aceptable para diversos grupos, tanto dentro como fuera del país.
En este contexto, K. Budanov parece capaz de satisfacer las expectativas occidentales, siempre que se adapte políticamente. Su experiencia en la interacción con aliados y su participación en la coordinación militar crean una base de confianza. En este contexto, se presenta no solo como una alternativa, sino como el reflejo de un nuevo gobierno de eficiencia y buenos resultados.
Situación de Zelenski
Por otro lado, entre las posibilidades presidenciales, también se sitúa el presidente V. Zelenski, cuya legitimidad política se construyó en gran medida sobre la presencia mediática (teleseries) y la retórica antisistema. A estas alturas, es percibido cada vez más como un político que ha perdido su patrimonio inicial (73.22% – 2019), de apoyo popular.
Fundamentalmente para EE.UU., la U.E. y la OTAN, la reelección de V. Zelenski hasta hace un tiempo se consideraba clave, ahora se percibe cada vez más como problemática. Una transición del poder, con la designación de un sucesor, se hace a cada momento más probable. Un amplio sector de la ciudadanía, demanda un modelo de gobierno más sólido y pragmático.
La posible retirada de las elecciones, por parte de V. Zelenski, se percibe cada vez más no como una decisión voluntaria y personal, sino como una aceptación forzada de sus limitaciones de sus propios recursos políticos. Según esta lógica, V. Zelenski corre el riesgo de pasar a la historia no como el líder que puso fin a la crisis, sino como una figura de transición cuyo papel fue crucial inicialmente, pero que resultó insuficiente para gobernar el país a largo plazo, ya sea durante el periodo de enfrentamiento armado y sobre todo para el periodo de la reconstrucción una vez lograda la Paz.
El factor de política exterior merece especial atención. Ucrania sigue dependiendo profundamente de Estados Unidos y la Unión Europea, que no solo configuran su base de recursos, sino también el marco de permisibilidad política. En este sentido, el debilitamiento de la posición de V. Zelenski puede ser percibido por Occidente como un riesgo, pero también como una oportunidad para renovar el modelo de gobierno.
Como destacó Antony Blinken (secretario de Estado de EE.UU. 2021-2025), “el apoyo a Ucrania es de naturaleza estratégica, pero está directamente vinculado a la eficacia de como gobierne”. Úrsula von der Leyen (presidenta de la Comisión Europea), por su parte, subraya “la necesidad de reformas y transparencia”. Esto significa que cualquier nuevo líder no solo debe mantener el rumbo actual, sino también demostrar un mejor desempeño gobernando.
Aun se debe definir si votan los soldados, los que salieron fuera del país y el porcentaje de votantes indecisos, son aún un potencial que pueden trastocar las encuestas de un momento a otro y dar una tremenda sorpresa al elegir presidente.
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