Región Metropolitana
Miércoles 15 mayo de 2019 | Publicado a las 18:29 · Actualizado a las 12:35
¬ŅQui√©n era Basti√°n L√≥pez? El joven baleado cuya muerte desat√≥ un "velorio armado" en Conchal√≠
Por Christian Leal
Con información de Alberto González y Javier Arriagada.
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Asisti√≥ al colegio s√≥lo hasta 5¬ļ b√°sico. Se cri√≥ en un entorno familiar ligado a la delincuencia. De hecho, su madre y la pareja de √©sta permanecen recluidos en la c√°rcel de Chill√°n, imputados por cargos de narcotr√°fico. Estos son algunos de los antecedentes de Basti√°n L√≥pez Reyes, el joven de 19 a√Īos que la noche del domingo fue acribillado en la entrada de su domicilio en Conchal√≠, a consecuencia de un presunto “ajuste de cuentas” entre bandas rivales.

Pocos podr√≠an imaginar sin embargo que este homicidio se convertir√≠a en s√≠mbolo de la guerra que est√°n librando Carabineros y el Gobierno para controlar los llamados “narcovelorios“, manifestaciones de fuerza de los grupos delictuales en sectores residenciales de la capital, quienes despiden a sus miembros asesinados con un despliegue de armas, disparos, m√ļsica a todo volumen e incluso fuegos artificiales, para demostrar que son ellos quienes mandan en estas zonas de la ciudad.

La muerte de Basti√°n L√≥pez -miembro del clan de los Reyes, liderado por su madre- no fue distinta de otros casos ocurridos este a√Īo. Recibi√≥ 10 impactos de bala desde un veh√≠culo en movimiento mientras se encontraba en la puerta de su casa, en la poblaci√≥n Santa In√©s de Conchal√≠. Los tiradores huyeron a toda velocidad, mientras “El pollito” -como le apodaban- era auxiliado por sus familiares, quienes lo trasladaron al Hospital San Jos√©. Pero fue en vano.

As√≠ comenzaron tres d√≠as (y noches) de fiesta, m√ļsica y disparos en las calles donde resid√≠a, obligando a la intervenci√≥n de Fuerzas Especiales y el GOPE de Carabineros para reprimirlos. Aunque hubo 6 detenidos, sus familiares continuaron desafiantes los “festejos”, dejando en medio a un grupo de vecinos que, atemorizados, contemplan como ni siquiera el Estado de Chile parece tener jurisdicci√≥n sobre estas zonas controladas por bandas criminales.

Un funeral que cruzó 4 regiones del país

Rodrigo Pino | RBB
Rodrigo Pino | RBB

Para Basti√°n L√≥pez, la escuela fue una etapa tan breve como su propia vida. Curs√≥ hasta 5¬ļ b√°sico en un colegio particular de Conchal√≠, repiti√≥ de curso y luego decidi√≥ abandonar sus estudios, como demuestra su certificado de escolaridad en el Ministerio de Educaci√≥n.

Aunque no ten√≠a antecedentes penales, toda su existencia gir√≥ en torno a la delincuencia. Su madre, Johana Reyes Mardones, se encuentra detenida desde enero de 2018 junto a su pareja, Alex Villagr√°n, en el centro de cumplimiento penitenciario de Chill√°n, luego de que el OS-7 los interceptara a ambos con m√°s de 2 kilos de coca√≠na y marihuana que iban a entregar a otro narcotraficante en √Ďuble.

La distancia no fue impedimento para que Johana Reyes pudiera participar de las exequias de su hijo. En una acci√≥n pocas veces vista y tras una orden judicial obtenida por la mujer, el cortejo f√ļnebre viaj√≥ hasta Chill√°n para pasar cerca del frontis de la c√°rcel donde ella y su pareja se encuentran internados. ¬ŅLa explicaci√≥n? Resultaba m√°s pr√°ctico, en t√©rminos de seguridad, trasladar el cuerpo del joven asesinado que llevar a la madre a Santiago.

Ir√≥nicamente, esta aparente acci√≥n humanitaria provoc√≥ que el funeral se extendiera a√ļn m√°s de lo debido. La canci√≥n “Delincuente” de Farruko se tom√≥ la poblaci√≥n Santa In√©s. Era s√≥lo el comienzo.

Vecinos: “Traigan militares. Carabineros no se la puede”

Rodrigo Saenz | Agencia UNO
Rodrigo Saenz | Agencia UNO

“Aqu√≠ tienen que meter militares. Los Carabineros no se la pueden con ellos. No podemos dormir con los balazos, los fuegos artificiales al aire. Esto ya es tierra de nadie‚ÄĚ, indic√≥ un vecino en contacto con el matinal de Chilevisi√≥n, pidiendo reserva de su identidad.

“Esto viene de a√Īos. Resulta que aqu√≠ por ejemplo, en el invierno pasado, mataron a un joven del pasaje frente al m√≠o y salieron arrancando unos j√≥venes por venganza entre ellos. Me parece que este ni√Īo que mataron, es de la banda contraria a ellos”, a√Īadi√≥.

Las dificultades que ha encontrado Carabineros para detener estas manifestaciones criminales son evidentes. Durante la primera jornada debieron enfrentarse a un grupo de al menos 50 personas que participaban de la “ceremonia”, entre ellos varios ni√Īos. Tras intentar disuadirlos, debieron recurrir a gases lacrim√≥genos, alterando a√ļn m√°s la paz de los ya aterrados vecinos.

Pese a que el general de la Zona Metropolitana de Carabineros, Mauricio Rodr√≠guez, indic√≥ que “no hay lugares en que los Carabineros no ingresen“, los residentes de Santa In√©s tienen otra opini√≥n.

“Uno trata de seguir su vida -por ejemplo yo voy a la universidad- y no es f√°cil, uno tiene que vivir con miedo”. Otra vecina, cont√≥ que el primer d√≠a no vieron a Carabineros, y que no le qued√≥ alternativa a pasar por la calle del velorio, en medio de metralletas, con el temor que eso implica.

“Yo no duermo, mi familia no duerme. Estamos pendientes, uno piensa que una bala le va a llegar. El Gobierno tiene que hacer algo mucho m√°s pesado, sino puede Carabineros, que sean militares, porque ya estamos hartos‚ÄĚ, finaliz√≥.

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