Nacional
Viernes 22 marzo de 2019 | Publicado a las 11:00 · Actualizado a las 18:56
"Mi paquito rico": así nació la historia de amor entre una narco de La Pintana con un carabinero
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El pasado jueves la justicia declaró culpables a cinco excarabineros perseguidos por diferentes delitos cometidos en La Pintana, pero en particular por robo y tráfico de drogas.

Los exuniformados de la tenencia El Castillo fueron acusados de formar una red de quitadas de droga, donde organizaban falsos allanamientos para apropiarse del dinero y de la mercancía de los traficantes del sector.

La historia, que por si sola es llamativa, alcanza ribetes de película al revelarse uno de los detalles más impactantes: uno de los expolicías tenía relación sentimental con una narcotraficante, nexo fundamental en el actuar de la banda criminal.

La historia fue contada hace unos a√Īos por la revista S√°bado. Cristi√°n Pinilla, otrora sargento segundo de la instituci√≥n oriundo de Coihueco, conoci√≥ en noviembre de 2015 a Luisa Aguilera, durante un patrullaje para detectar transacciones de droga.

El procedimiento deriv√≥ en una persecuci√≥n a un vendedor que incluy√≥ el ingreso del excarabinero en una vivienda donde el hombre se hab√≠a escondido. Ah√≠ estaba Aguilera, que justo cumpl√≠a 49 a√Īos y volv√≠a de la c√°rcel en donde estaba preso uno de sus hijos, uno de los pistoleros m√°s peligrosos de la capital.

Si bien no est√° claro c√≥mo ellos empezaron a frecuentarse, cuando el OS7 de Carabineros empez√≥ a investigar lo que ocurr√≠a en la tenencia en el a√Īo 2016 la relaci√≥n iba viento en popa. De esto se enteraron tras intervenir el tel√©fono de Pinilla.

√Čste era uno de los di√°logos que sosten√≠an:

Pinilla: Oye, ¬Ņtu amiga estar√° lista, con el bazar abierto?

Luisa: No s√© ahora en las ma√Īanas, como no todos venden por la polic√≠a.

Pinilla: Si, poh, t√ļ no m√°s.

Luisa: Obvio poh, yo siempre he vendido.

(…).

Pinilla: Ya, mi chica.

Luisa: Ya te vas a irte.

Pinilla: No, todav√≠a no, t√ļ sabes que me cuesta irme.

Luisa: Pero cuando te vas, te vas m√°s rico.

Pinilla: Ya empezamos, ya empezamos.

Luisa: Mi paquito rico.

Pinilla: Jaaaa, pat√ļa.

Luisa: Pero por qu√© pat√ļa, todo el tiempo me dec√≠s pat√ļa; pero, ¬Ņpor qu√© pat√ļa?

Pinilla: Por lo que me dices. Y soy la autoridad.

Luisa: Con ropa; sin ropa, no.

Pinilla: Ya, mi chiquitita.

Luisa: Ahí no hay autoridad; sin ropa, no.

Relación por conveniencia

Así, se gestó una sociedad entre la mujer y los carabineros integrantes de la red, empezando a trabajar juntos ya que la mujer entregaba datos sobre su competencia. La situación fue rápidamente detectada por vecinos y los otros traficantes del sector, quienes comenzaron a ser víctimas de los robos perpetrados por el grupo.

De hecho, cansados de esta situación, los narcos comenzaron a repartir volantes en una feria libre para denunciar a los policías por realizar allanamientos irregulares y robarles.

Eso comenzó a preocupar a Luisa Aguilera.

Luisa: Oh, amorcito. Sabís que está la media… Mira, te voy a mandar por WhatsApp todo lo que dicen de ustedes en Facebook.

Pinilla: ¬ŅDe m√≠?

Luisa: O sea, de los que andan.

Pinilla: ¬ŅQu√© dicen?

Luisa: Que cuando ustedes se vuelvan a meter a una casa, les saquen una foto y los denuncien, porque son los ladrones m√°s grandes de La Pintana.

Pinilla: La gente puede hablar muchas cosas, pero tienen que comprobarse.

Luisa: ¬ŅEso no los perjudica?

Pinilla: No me quita el sue√Īo.

Sin embargo, lo que no sabían los traficantes era que la mujer estaba coludida con los uniformados, porque fueron a pedirle que se uniera al movimiento que buscaba terminar con la injusticia que no los dejaba trabajar.

Luisa: Es que aquí vino un loco, si acaso podía servir de testigo de que ustedes hacían eso. Porque ustedes son los mismos pacos que me reventaron a mí.

Pinilla: ¬ŅYa?

Luisa: Yo le dije que no, que cómo iba a ir de testigo si soy traficante.

Pinilla: ¬ŅY fue uno solo? ¬ŅQu√© est√°n juntando? ¬ŅFirmas?

Luisa: Sí, evidencias para ir a la fiscalía.

Pinilla: Pero est√°n cagados, no tienen por d√≥nde (…) ¬ŅC√≥mo lleg√≥ a tu casa ese hue√≥n?

Luisa: Porque aquí me conocen, po.

Pinilla: Ya.

Luisa: Porque me habían reventado.

Pinilla: Ya, ya, ya.

Luisa: ¬ŅPor qu√© tan pesado, tan seco?

Pinilla: Estoy cabreado po, chica, si no ando todos los días igual.

Luisa: Ya po.

Pinilla: Esta hue√° me tiene choreado igual.

Luisa: Van a tener que ponerse más brutos, no queda otra (…).

Pinilla: Voy a tener que comprarme una pistola, porque me pueden andar siguiendo. ¬ŅQu√© m√°s te dijo el hue√≥n?

Luisa: Yo le dije que no, que no me metieran en ninguna hueá, no quiero tener problemas con la yuta (…).

Pinilla: Estoy bien saturado con la hue√°.

Luisa: Obvio. Cómo van a andar tirando folletos, si ustedes son policías.

Pinilla: Voy a tirar unos días de licencia o vacaciones, ya me está choreando la huevadita.

Luisa: Obvio, po (…).

Pinilla: Es fome, po. Es que sabís lo que pasa, igual nos complica, porque puede llegarle a oídos de un jefe y nos trasladan…

Luisa: Si po.

Pinilla: Si po, para evitar comentarios, traslado, que me vaya.

Luisa: Ay, no.

Pinilla: Si po, puede pasar, po chica.

Luisa: Sé que puede pasar.

La situación fue tal que los narcotraficantes evitaban andar con efectivo para no sufrir robos por parte de los policías e incluso algunos comenzaron a vestirse de carabineros para realizar quitadas.

La caída

La investigaci√≥n sigui√≥ avanzando hasta que Luisa Aguilera fue visitada en su casa por Carabineros, y luego declar√≥ ante Fiscal√≠a. As√≠ fue como cay√≥ Pinilla y sus compa√Īeros.

La mujer relató que tras el allanamiento donde se conocieron, el uniformado la llamó y le ofreció protección.

“Fue desde ese momento que comenc√© a tener una relaci√≥n sentimental con ‚ÄėCristi√°n‚Äô, como conoc√≠a al ‚ÄėSargento Pinilla‚Äô, quien, debo recalcar, desde esa fecha comenz√≥ a protegerme, pues sab√≠a que yo era traficante del sector, esto lo materializaba principalmente sacando a los traficantes del sector, dej√°ndome el negocio de la calle solo para m√≠. Yo, constantemente, le entregaba dinero, pues por la relaci√≥n que ten√≠amos, todo lo que √©l me ped√≠a, se lo entregaba‚ÄĚ, indic√≥.

“Ten√≠amos una comunicaci√≥n frecuente como pareja; √©l, constantemente, me daba consejos relativos a los patrullajes de los carabineros y d√≥nde deb√≠a esconder la droga para que no me pillaran y evitar de esa forma problema”, agreg√≥.

El 1 de septiembre de 2016 fue allanada la casa de Pinilla en Padre Hurtado, donde se recuperó $1.300.000. Además, se incautaron anillos, aros, una tablet y perfumes. Incluso, la esposa de Pinilla y su hermano debieron devolver joyas que el sargento segundo les había regalado.

La cónyuge del carabinero, quien no sabía que tenía una amante, dijo que su marido justificaba los regalos como compras en la feria libre de El Castillo. Su relación terminó tras la revelación de este caso.

La pena de Pinilla y sus otros cuatro compa√Īeros ser√° comunicada el 4 de abril. El Ministerio P√ļblico solicit√≥ condenas que llegan a los 30 a√Īos de c√°rcel.

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