Nacional
Jueves 28 diciembre de 2017 | Publicado a las 12:41 · Actualizado a las 13:54
"Pobres entre las pobres": reclusas de San Joaquín se preparan para recibir a Francisco
Publicado por: Felipe Delgado La información es de: Agence France-Presse
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Celebran ser “las elegidas” y preparan entre risas y l√°grimas la recepci√≥n que dar√°n al papa Francisco en enero cuando visite la c√°rcel de Santiago donde est√°n recluidas, convencidas de que el pont√≠fice argentino les transmitir√° la paz que necesitan para aplacar sus tormentos.

El Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín, donde cumplen condena 620 reclusas, será la primera cárcel femenina que visite el papa Francisco.

En las c√°rceles de Chile y el mundo est√°n “las mujeres m√°s pobres, las que han sido excluidas de familia, educaci√≥n, salud. Ellas llegan a las c√°rceles porque las que tienen un buen abogado no van presas”, por eso es tan reconfortante que Francisco las visite, dice a la AFP la madre Nelly Le√≥n, que desde hace 13 a√Īos est√° al frente de la coordinaci√≥n de la actividad pastoral en esta prisi√≥n.

Privadas de libertad est√°n “las pobres entre las pobres”, agrega la religiosa, que reconoce que durante sus a√Īos de trabajo en el penal femenino de Santiago ha escuchado “miles de historia de dolor, de angustia, de desesperanza”.

En este lugar, alrededor de un pesebre a medio armar sobre el altar de la capilla levantada en el interior de esta penitenciar√≠a –cuyos muros albergaron un centro religioso en el pasado– se concentra la mayor parte de los preparativos para la ilustre visita.

“Mirar su mirada, que te d√© esa paz. Estoy orgullosa, contenta, ansiosa y s√© que vamos a llorar todas cuando veamos al Papa“, dice a la AFP Viviana Berr√≠os, mientras prepara junto a otras compa√Īeras pulseras que ser√°n bendecidas por Francisco.

Con la ayuda de las religiosas, reclusas con buena conducta preparan desde hace meses la visita. Elaboran cruces y las peque√Īas pulseras de colores que ya bendecidas ser√°n repartidas en todas las c√°rceles de mujeres del pa√≠s a unas 3.900 reclusas.

Francisco llegar√° a Santiago el pr√≥ximo 15 de enero y tras visitar varios puntos de la capital y las ciudades de Temuco e Iquique, partir√° a Per√ļ, donde concluir√° una nueva gira por Latinoam√©rica, evitando una vez m√°s a su natal Argentina.

Martin Bernetti | Agence France Presse
Martin Bernetti | Agence France Presse

Primera visita a reclusas

Parricidios, asesinatos, robos y sobre todo narcotr√°fico son las causas por las que 620 mujeres cumplen su pena en este centro.

Viviana cumpli√≥ diez a√Īos de condena por un delito que prefiere no revelar, sali√≥ en libertad condicional pero volvi√≥ tras las rejas. Con voz entrecortada cuenta c√≥mo el asesinato de uno de sus hijos la sumi√≥ en la depresi√≥n y la devolvi√≥ a la c√°rcel.

“Es muy lindo lo que se viene, va a marcar harto mi vida“, dice convencida Stefanie Salas, una joven de 24 a√Īos, recluida por narcotr√°fico.

Stefanie -atenta a que su look juvenil y su maquillaje sean retratados por las c√°maras de la AFP- valora sus logros dentro de la c√°rcel, como haber finalizado sus estudios secundarios, pero reconoce el dolor que le provoca la falta de libertad.

La cara buena del penal muestra amplios espacios comunes y una larga lista de talleres donde reclusas trabajan para empresas a cambio de un salario mínimo.

En estas √°reas transitan sin uniformes quienes acreditan “buena conducta”. M√ļsica latina y risas estridentes son la banda sonora de estos pasillos, un clima festivo que solo es perturbado por guardias que vigilan el per√≠metro e interminables pasillos delimitados por rejas y tejidos que conducen a sectores sin acceso a visitas, donde est√°n las presas m√°s conflictivas.

Martin Bernetti | Agence France Presse
Martin Bernetti | Agence France Presse

“Carita feliz”

A metros de la parroquia, la panader√≠a de la c√°rcel re√ļne a otro grupo de reclusas que transformaron la cocina en un oasis. All√≠ Ana Herrera, que a sus 47 a√Īos cumple su segunda condena por narcotr√°fico, reconoce estar “feliz de que √©l haya elegido este lugar”.

Francisco “me produce una alegr√≠a, tiene una carita feliz, no como el Juan Pablo II que ten√≠a una tristeza en su cara. ¬°Los argentinos son as√≠, alegres!“, dice.

Delgada y con vistosos tatuajes, Ana recuerda que a sus 17 a√Īos vio a Juan Pablo II cuando el Pont√≠fice visit√≥ Chile en 1987, en medio de la cruenta dictadura de Augusto Pinochet. Desde ese momento sue√Īa con que un papa la bendiga.

“Desde que estoy en este lugar perd√≠ a mi mam√° y hace dos meses perd√≠ a mi hijo y s√© que √©l me va a dar su paz y mi coraz√≥n va a descansar tranquilo“.

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