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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Los hospitales Gustavo Fricke de Viña del Mar y Carlos Van Buren de Valparaíso fueron catalogados como los peor evaluados de Chile por el Ministerio de Salud, con un cumplimiento de indicadores por debajo del 63%. Deficiencias en infraestructura y problemas administrativos explicarían sus bajas calificaciones. Mientras el San Camilo de San Felipe y el San Juan de Dios de Los Andes se situaron en los primeros lugares, el Gustavo Fricke y el Carlos Van Buren ocuparon el sexto y quinto lugar entre los peores evaluados. Se destacan problemas de infraestructura como la precariedad en el Van Buren y la falta de la segunda etapa de desarrollo en el Gustavo Fricke. Expertos apuntan que el déficit en infraestructura condiciona los demás indicadores, aunque también se mencionan deficiencias en la gestión y eficiencia en el gasto de recursos.

Con un cumplimiento de indicadores bajo el 63%, los hospitales Gustavo Fricke de Viña del Mar y Carlos Van Buren de Valparaíso se situaron entre los peor evaluados de Chile.

Así los catalogó el Ministerio de Salud, según 29 indicadores de gestión separados en cuatro ejes. Deficiencias en infraestructura y problemas administrativos explicarían sus bajas calificaciones.

Sustentabilidad financiera, eficiencia operacional, gestión asistencial en red y calidad de la atención son los cuatro ejes clave que evalúa cada año el Ministerio de Salud para elaborar un ránking sobre el cumplimiento de indicadores de desempeño de 62 recintos.

De los hospitales regionales, el San Camilo de San Felipe y el San Juan de Dios de Los Andes se situaron en los primeros lugares, un poco por debajo del 90%. Sin embargo, el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso y el Gustavo Fricke de Viña del Mar -con 63,0% y 62,9% respectivamente- fueron el sexto y el quinto hospital entre los peores evaluados de Chile.

Problemas de infraestructura

El presidente del Colegio Médico Regional, Luis Ignacio de la Torre, indicó que en el caso del Van Buren “la precariedad de su infraestructura, la elevada deuda de arrastre que ha tenido su gestión, comprometen varios de los parámetros que ahí se miden”.

Sobre el Hospital Gustavo Fricke, explicó que “sigue estando carente la segunda etapa de desarrollo, que formaba parte del proyecto de nuevo hospital y que, al no haberse construido, genera una dificultad para cumplir con una atención expedita y oportuna”.

En una línea similar, Jaime Mañalich, exministro de Salud, respaldó que un déficit de infraestructura condiciona muchos de los otros indicadores. “Las soluciones para infraestructura que se han puesto en marcha han demorado y eso repercute en esta evaluación porque nadie puede hacer milagros si el lugar donde se hace todo el servicio no da el ancho para proveer la calidad y prontitud que la región necesita”, explicó.

El diputado Andrés Celis, presidente de la Comisión de Salud de Cámara, sin embargo, deslizó otra causa y lo atribuyó a deficiencias en la gestión y en la eficiencia en el gasto de recursos.

Consultados al respecto, desde el Hospital Gustavo Fricke señalaron que su principal reto “es responder oportunamente a una demanda asistencial y demográfica que crece de manera sostenida cada año”, mientras que en el Hospital Carlos Van Buren reconocieron “diversos desafíos”. Ambos ya se encuentran ejecutando un conjunto de acciones y deberán, confirmó el Minsal, estructurar un plan de ajuste y contingencia.