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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Una trabajadora de una residencia de menores en Quillota resultó con fractura nasal y graves lesiones tras ser agredida, generando indignación en la Asociación Nacional de Funcionarios del Servicio de Protección a la Niñez. El gremio advierte de una problemática estructural en el sistema de protección y exige medidas para resguardar la integridad de los trabajadores. Carole Zúñiga detalló las agresiones sufridas, mientras que el Servicio Nacional activó protocolos de seguridad y coordinó con Carabineros y Salud.

Una trabajadora quedó con una fractura nasal y lesiones de carácter graves tras sufrir una agresión en una residencia de menores en Quillota, región de Valparaíso. La Asociación Nacional de Funcionarios y Funcionarias del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (ANTRAP) manifestó su indignación por lo ocurrido.

A través de un comunicado público, el gremio señaló que este tipo de situaciones han sido advertidas previamente a distintas autoridades y que, a su juicio, forman parte de una problemática estructural dentro del sistema de protección.

La organización planteó cuestionamientos respecto a las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras de trato directo, indicando que se requiere avanzar en medidas que resguarden su integridad física y emocional.

Asimismo, hicieron un llamado a las autoridades políticas y legislativas —tanto del gobierno saliente como del entrante— a adoptar acciones concretas para prevenir nuevos hechos de violencia en residencias.

Carole Zúñiga, jefa de turno en una residencia, enumeró los tipos de agresiones y daños que viven de forma cotidiana.

“Algunas de las lesiones que hemos sufrido durante estos 7 años: heridas cortopunzantes, contusiones mamarias y de tórax, fractura de costillas, neumotórax, fractura nasal, esguince cervical, agresiones físicas con fierros, palos, sillas, piedras de gran tamaño, vidrio y armas blancas“, detalló.

Desde el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia informaron que los hechos se originaron en un episodio de desregulación emocional de adolescentes al interior del recinto.

Según detallaron, el equipo de turno activó los protocolos de seguridad establecidos, resguardó al resto de las adolescentes y brindó apoyo a las y los funcionarios afectados, realizando intervenciones de contención.

En torno a los hechos, Aldo Fendez, abogado laboralista, recalcó que en recintos del servicio el estándar exigible es más alto por la previsibilidad del riesgo.

El Servicio indicó que se efectuaron coordinaciones con Carabineros y con el Servicio de Salud Viña del Mar–Quillota, además de informar los antecedentes al Ministerio Público.

También se dispuso el refuerzo inmediato de los equipos profesionales en la residencia, la revisión integral de los casos involucrados y la gestión de reemplazos para funcionarios con licencia médica ,con el fin de asegurar la continuidad operativa del recinto.