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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Durante el proceso de selección del nuevo fiscal regional en Chillán, postulantes exponen preocupante aumento en incautación de armas en Ñuble: de 186 en 2021 a 694 en 2025, un incremento del 273%. Se registra un aumento del 6,4% en robos con violencia y un crecimiento del 65% en delitos asociados al control de armas, según Carabineros. Expertos señalan falta de estrategia preventiva y destacan transformación en el uso de armas por organizaciones criminales. Modificaciones legales y planes gubernamentales buscan combatir el mercado ilegal de armas y fortalecer la fiscalización.

Durante el proceso de selección del nuevo fiscal regional, los postulantes al cargo expusieron ante la Corte de Apelaciones de Chillán una serie de antecedentes que reflejan una situación preocupante. En 2021 las policías incautaron 186 armas en la región de Ñuble, en 2025 la cifra llegó a 694, lo que representa un incremento de 273%.

Los números encuentran eco en la realidad policial. Tras varios años mostrando una disminución sostenida en distintos delitos, Chillán registra actualmente un aumento de 6,4% en los robos con violencia, mientras que los ilícitos asociados al control de armas crecieron 65%, de acuerdo con antecedentes de Carabineros.

Expertos analizan el fenómeno

Abogados y expertos en persecución penal sostienen que Chile ha concentrado buena parte de sus esfuerzos en investigar delitos ya consumados, combatir el narcotráfico o perseguir hechos de corrupción, pero sin desarrollar una estrategia preventiva capaz de impedir que las armas lleguen con creciente facilidad a manos de organizaciones criminales.

El abogado, magíster en derecho penal y exfiscal militar Rodrigo Vera Lama, señaló que el aumento del uso de armas de fuego por parte de organizaciones criminales no responde a un hecho aislado, sino a una transformación que se viene observando desde hace varios años.

“Antes era relativamente frecuente encontrarse con armas hechizas, construidas de manera artesanal con tubos metálicos y mecanismos muy precarios. Hoy eso prácticamente desapareció. Lo que estamos viendo es delincuentes con acceso a armas convencionales, muchas de ellas de buena calidad y con un poder de fuego muy superior”, explica.

A juicio del especialista, ese cambio también se refleja en la forma en que hoy se cometen los homicidios.

“Décadas atrás predominaban los homicidios con armas blancas, generalmente asociados a riñas o conflictos circunstanciales. Hoy cerca del 70% de los homicidios se cometen con armas de fuego, lo que demuestra un grado distinto de planificación y una mayor capacidad para provocar daño”.

Por su parte, el coronel (r) de Carabineros y especialista en seguridad nacional, Jorge Aguirre Hrepic, apunta a que el fenómeno requiere una mirada más amplia y advierte que el mercado ilegal de armas funciona con dinámicas muy distintas a las del comercio formal.

“Lo primero es entender que el usuario legal de un arma no es el mismo sujeto que participa del mercado ilícito. El delincuente no inscribe armas a su nombre. Obtiene armamento mediante tráfico, robos, intermediarios o mercados clandestinos que operan dentro y fuera del país”.

Respecto del aumento de armas incautadas en Ñuble, plantea que esa cifra debe analizarse con cautela.

“Una mayor cantidad de incautaciones puede obedecer a que existen más armas circulando, pero también puede reflejar un trabajo policial más efectivo. Lo importante es que esas armas salgan de circulación antes de que sean utilizadas para cometer delitos”.

Control y fiscalización

Uno de los cambios relevantes en esta materia fue la modificación a la Ley N° 17.798 sobre Control de Armas, mediante la Ley 20.813, que endureció sanciones y entregó mayores atribuciones investigativas a fiscales y policías frente a delitos asociados al porte y tenencia ilegal de armamento.

A esas modificaciones se sumó posteriormente el plan “Menos armas, más seguridad”, impulsado por el Ejecutivo. Entre las medidas incorporadas destaca el “Plan Anual de Fiscalización de Armas de Fuego”, cuyo objetivo es revisar cada año un porcentaje de las armas inscritas en el país.

El balance correspondiente a 2024 muestra que se fiscalizó el 15,5% de las más de 770 mil armas inscritas activas en Chile, procedimiento que derivó en casi 13 mil denuncias remitidas al Ministerio Público.

En Ñuble, el porcentaje de fiscalización alcanzó el 14,7%. Si bien la cifra supera el mínimo establecido para este tipo de controles, permanece por debajo de otras regiones de características similares.

Las cifras de Carabineros también muestran un escenario de creciente actividad policial. Durante 2024 se incautaron 3.321 armas de fuego en el país, se desarticularon 694 bandas delictuales, se fiscalizaron más de 68 mil armas inscritas y se recibieron voluntariamente cerca de 4.700 armas, además de más de 111 mil municiones entregadas por particulares.