El cierre definitivo de Chilolac se acerca. Esto porque el Juzgado de Letras de Ancud decretó la liquidación voluntaria de la láctea chilota, que informó deudas cercanas a los 3.900 millones de pesos, en medio de una crisis que derivó en el término de sus operaciones y el despido de más de 100 trabajadores.
La resolución también rechazó una solicitud presentada por un grupo de accionistas que buscaba frenar la medida, por lo que el procedimiento seguirá adelante.
La planta operaba en Chiloé desde 2008 y, según la misma firma, venían enfrentando problemas económicos asociados al alza de costos, dificultades de financiamiento, menor abastecimiento de materia prima, presión del mercado y diferencias internas entre los socios.
Tras la decisión judicial, fue designado como liquidador Javier Rotman Garrido, quien deberá tomar el control de la compañía, revisar sus bienes y avanzar en las etapas establecidas por la ley. Además, los acreedores tendrán un plazo de 30 días para presentar los antecedentes que respalden las deudas pendientes.
El presidente del Sindicato de Trabajadores, Juan Paredes, sostuvo que esperan que esta nueva etapa permita vender los activos de Chilolac, con el objetivo de responder a las obligaciones pendientes con trabajadores, extrabajadores, productores lecheros y también proveedores.
“Tiene seis días hábiles para finiquitar a toda la gente que queda y 30 días para que los acreedores puedan hacer llegar todas las deudas que tiene la empresa”, explicó el dirigente, añadiendo que “este fallo es inapelable; ya no se podría poner otro recurso”.
Crisis laboral en Ancud
Actualmente, quedan 12 personas vinculadas a la láctea, entre trabajadores con fuero sindical y personal administrativo. A ellos se suman más de 100 exempleados que mantienen acciones judiciales por sus despidos, causa que continúa de manera paralela con apoyo de la Defensoría Laboral.
Paredes también planteó su esperanza de que la planta pueda volver a funcionar en el futuro bajo una nueva administración, debido al rol que tuvo durante años en el empleo local y en el desarrollo del sector lechero de la provincia chilota.
Esperan que otra empresa pueda comprar y levante este rubro y, con ello, se entregue un alivio a Ancud, que “está muy decaído en la fuente laboral”, indicó el dirigente.
El impacto de la crisis también alcanzó a productores locales, quienes debieron reconvertirse, buscar apoyo en programas de capacitación, acudir a municipios o cambiar de rubro para sostener sus emprendimientos. En otros casos, algunos terminaron cerrando sus actividades ligadas a la producción lechera.
Con la liquidación en marcha, la atención está puesta en los próximos pasos, que podrían incluir la venta o remate de los bienes, incluida la planta. Mientras tanto, los excolaboradores esperan recuperar los dineros adeudados, en medio de la incertidumbre por el futuro de una industria que durante años formó parte del desarrollo productivo del archipiélago de Chiloé.