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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Consejo de Seguridad de la ONU inicia las consultas para elegir al próximo Secretario General, donde Michelle Bachelet es candidata. Los miembros votan en secreto y las decisiones preliminares no se hacen públicas. El proceso incluirá votaciones vinculantes y no vinculantes, y el acuerdo entre las potencias con derecho a veto será crucial. Se espera que el nuevo Secretario General sea nombrado en octubre.

Llegó la hora de definiciones para determinar quién será el próximo Secretario General de la ONU, en donde la expresidenta Michelle Bachelet figura entre los candidatos. Ahora toca el turno de las primeras consultas del Consejo de Seguridad.

Recordar que este grupo está conformado de forma permanente por China, Estados Unidos, Rusia, Francia y Reino Unido. Los integrantes periódicos son Bahréin, Colombia, Dinamarca, Grecia, Letonia, Liberia, Pakistán, Panamá, República Democrática del Congo y Somalia.

Ahora, los miembros del Consejo recibirán una papeleta blanca en la que pueden optar por votar a favor, en contra o ‘sin opinión’. Para preservar el sentido de sus votos, se dividen en tres salas contiguas antes del recuento.

Los resultados, que todavía no son vinculantes, no se divulgan públicamente. Según han expuesto fuentes diplomáticas, solo los Estados miembros y los países que han presentado candidatos tienen acceso a ellos.

Aunque suelen filtrarse, no se conoce la postura individual de cada país, sino únicamente el número total de apoyos, rechazos e indecisos, por lo que en esta fase no se revela si alguno de los cinco miembros permanentes con derecho a veto bloqueará a alguno de los aspirantes.

David Steven, investigador principal de la United Nations Foundation -una organización independiente para apoyar a la ONU, creada por el fundador de la CNN, Ted Turner- afirmó a la agencia EFE que este sondeo sirve más como una especie de termómetro entre los candidatos.

Según las anteriores elecciones, Steven apuntó que los resultados de la votación reflejan sobre todo si hay algún candidato muy adelantado o uno muy rezagado, que acostumbra a abandonar la carrera.

Una vez que el Consejo de Seguridad dé por concluida la ronda de sondeos no vinculantes, se dará paso en otra fecha a la conocida como votación de las papeletas de colores.

En esta fase, los cinco miembros permanentes votan con una papeleta roja, mientras que los otros diez lo hacen con una blanca. Un voto en contra en una papeleta roja supone el veto de uno de los miembros permanentes y, por tanto, deja al aspirante sin posibilidades.

Este proceso hace que la decisión dependa de un acuerdo entre las cinco potencias con derecho a veto, o al menos de un candidato que no genere objeciones entre ninguna de ellas.

En 2016, cuando fue elegido el actual secretario general, el portugués António Guterres, se celebraron seis rondas de votaciones, entre vinculantes y no vinculantes, antes de que el Consejo de Seguridad recomendara su candidatura a la Asamblea General, donde fue aprobada por los 193 Estados miembros, recuerda Steven.

Actualmente se encuentran en la terna la chilena Michelle Bachelet, el argentino Rafael Grossi, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa; la costarricense Rebeca Grynspan; la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, y el senegalés Macky Sall.

Además, en las últimas horas se ha unido a la carrera el diplomático ugandés Olara Otunnu.

Las normas de la elección no establecen un calendario claro, sin embargo, al entrar en la carrera en este momento, Otunnu ha perdido la oportunidad de participar en el debate de aspirantes que se celebró la semana pasada. Tampoco se ha presentado ante la Asamblea General.

Por eso, la presidenta de ese órgano, Annalena Baerbock, ha solicitado a la presidencia del Consejo de Seguridad, que este mes ostenta la República Democrática del Congo, que no se incluya a Otunnu en esta primera consulta hasta que pueda presentarse y competir en igualdad de condiciones.

Fuentes cercanas a otras elecciones no descartan que pueda haber nuevos candidatos si en esta votación no hay ningún aspirante destacado. Incluso que pueda emerger uno de consenso entre las cinco potencias con veto, de quien al final dependerá la decisión.

La elección de Guterres en 2016 se resolvió en octubre, por lo que se espera que el nombre del próximo secretario general pueda conocerse en la primera mitad de ese mes, lo que daría al elegido unos meses de preparación antes de asumir el cargo en 2027.