Nacional
Lunes 11 febrero de 2019 | Publicado a las 17:56 · Actualizado a las 18:27
Profundas cicatrices: cómo los perdigones de un carabinero marcaron la vida de Brandon y su familia
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El 18 de diciembre de 2016 marcó la vida de Brandon Hernández Huentecol. Ese domingo, un carabinero le disparó por la espalda, cuando intentaba defender a su hermano menor que había sido reducido por efectivos policiales en el sector de Curaco, comuna de Collipulli en La Araucanía.

El joven recibió 100 perdigones que quedaron incrustados a la altura de la cadera, causándole lesiones de gravedad, por lo que pasó más de un mes internado en la Clínica Alemana de Temuco.

Hace unas semanas se realiz√≥ el juicio oral en contra del sargento segundo de Fuerzas Especiales (FFEE), Christian Rivera Silva, quien fue declarado culpable por el delito de lesiones graves y vej√°menes injustos tras haber disparado un cartucho calibre 12 de una escopeta antimotines en contra de Brandon, cuando ten√≠a 17 a√Īos.

Por este motivo, se dictamin√≥ una pena en su contra de 3 a√Īos y 541 d√≠as de libertad vigilada.

Carlos Agurto | RBB
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Pese al veredicto que condena a Rivera, la familia del joven sigue pidiendo justicia. ¬ŅLos motivos? Brandon mantiene 87 perdigones alojados en su cuerpo que pueden llegar a ser mortales, vio frustrada la carrera de sus sue√Īos, y aseguran que lo ocurrido provoc√≥ un quiebre familiar.

En este proceso, Brandon y su familia relataron a BioBioChile sus experiencias, y cómo llegaron a unirse a la causa mapuche, sin haber tenido una relación antes.

Carlos Agurto | RBB
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De la ciudad al campo

Los padres de Brandon ‚ÄďAda y Diego- nacieron y se criaron en dos comunidades mapuches de La Araucan√≠a. Sin embargo, fueron trasladados hasta la comuna de San Bernardo, en la regi√≥n Metropolitana, cuando apenas eran unos ni√Īos.

Ambos pertenecían a una iglesia evangélica del sector donde vivían. Allí se conocieron y al poco tiempo después nació Brandon.

Frente al incremento de la delincuencia en la capital, el pastor de la iglesia les propuso a todos los ‚Äúhermanos‚ÄĚ comprar un terreno en Carahue e irse a vivir all√° todos juntos. Los padres de Brandon aceptaron inmediatamente.

Ada asegura que para ellos la proposici√≥n fue buena, porque en ese entonces estaba embarazada de Isa√≠as, su hijo Brandon ten√≠a cuatro a√Īos y su hija Rebeca, dos: ‚ÄúEl lugar se estaba volviendo muy peligroso y no quer√≠amos que crecieran en ese ambiente‚ÄĚ, comenta.

En 2003 se trasladaron al sur con otras 14 familias. Durante cinco a√Īos no tuvieron agua ni luz, de hecho, se alumbraban con velas y un cami√≥n municipal les entregaba agua.

‚ÄúPasamos fr√≠o y hambre porque no hab√≠a trabajo, sin embargo, √©ramos felices, los ni√Īos jugaban‚ÄĚ, indica Ada. M√°s tarde naci√≥ Israel, el menor de los cuatro hermanos.

En un principio el ambiente era muy tranquilo, pero dicen que el panorama fue cambiando, cuando comenzó a aumentar la presencia de Carabineros.

Carlos Agurto | RBB
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Estrés postraumático

Cuando Brandon recibió el disparo todo cambió, pero no sólo para él, sino que también para sus padres y tres hermanos.

Uno de los principales cambios, es que la familia ahora se siente mapuche. Si antes nunca tuvieron alguna relación con la causa, hoy es su bandera de lucha.

Esto lo explican en el apoyo que les dieron distintos jóvenes y dirigentes mapuches, cuando Brandon estuvo internado grave en la clínica.

Pero además, la familia completa comenzó a crear un resentimiento hacia Carabineros. Ada cuenta que siempre les tuvo respeto, incluso los veía como aquellas personas que velaban por su seguridad y la de todos los habitantes del país, pero ya no.

‚ÄúIba de Collipulli a mi casa, pasaba por Tribunales y ve√≠a a gente mapuche afuera. Yo dec√≠a: Las lamien de nuevo haciendo problemas (‚Ķ) siempre tuve esa mentalidad de que los carabineros eran los buenos y los mapuches los malos, siendo yo mapuche‚ÄĚ, afirma, sin embargo, una vez que ocurri√≥ el incidente todo cambi√≥. ‚ÄúPara m√≠ Carabineros es una instituci√≥n tan necesaria para la humanidad y ha hecho tanto da√Īo, principalmente a la gente mapuche”.

Carlos Agurto | RBB
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Israel, el menor de los hermanos, tambi√©n gener√≥ anticuerpos contra la instituci√≥n uniformada, pero no s√≥lo por lo que ocurri√≥ a Brandon, sino que por un episodio de represi√≥n -que de acuerdo al relato- ocurri√≥ cuando ten√≠a 13 a√Īos.

Los primeros días en que su hermano estuvo en la clínica, la familia dejó a Israel en casa, al cuidado de un cercano. Una tarde, mientras veía televisión en el living, un grupo de uniformados entró violentamente a la vivienda, lo amenazaron con una escopeta, le hicieron preguntas respecto a su familia y luego se fueron. Desde momento, asegura que siente miedo y tristeza.

Asimismo, el menor de los hermanos cuenta que el impacto para su familia fue mayor: ‚ÄúAhora en mi familia todos nos separamos, fue un cambio muy grande para nosotros‚ÄĚ.

Isarel relata que ya no juegan como hermanos, como lo hacían antes, y que se siente la lejanía entre uno y el otro.

Por otra parte, Brandon comenta que sus hermanos resultaron muy afectados, ya que tuvieron que madurar antes de lo que deb√≠an. “No pasaron por esa etapa de ni√Īo, de jugar, tuvieron que vivir otros momentos… conocer otras situaciones que ning√ļn ni√Īo deber√≠a conocer”, asevera.

Desde el punto de vista econ√≥mico tambi√©n se han visto afectados. Para estar m√°s cerca de la familia, Diego no pudo seguir un trabajo de hojalatero que desempe√Īaba en el norte del pa√≠s y ahora desarrolla distintos oficios en Carahue. Por otra parte, Ada contin√ļa trabajando como manipuladora de alimentos en una escuela de Collipulli.

Los 80 perdigones en el cuerpo

Cuando Brandon recibió los más de 100 perdigones y estuvo más de un mes internado en la Clínica Alemana de Temuco, cuenta que tuvo fiebre, no podía mover las piernas, sentía frío y mucho dolor en su cuerpo.

“Pens√© que me pod√≠a morir, no aguantaba el dolor pero intentaba calmarme y ser fuerte”, asegur√≥.

Mientras Brandon estaba hospitalizado, su familia dormía en sillones y comían en el recinto hasta que lo dieron de alta.

Carlos Agurto | RBB
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Ada Huentecol explica que en diciembre viajaron a Venezuela, para realizar ex√°menes m√©dicos, los que demostraron que a√ļn existen 87 perdigones alojados en el cuerpo de su hijo.

Asimismo, detalla de uno de estos proyectiles se desplaz√≥ hacia un pulm√≥n, lo que le causa molestias y dolor a Brandon. Ella sostiene que el equipo m√©dico les se√Īal√≥ que resulta pr√°cticamente imposible extraer los perdigones, sin afectar a √≥rganos comprometidos.

Las secuelas de Brandon son dificultades para caminar, y otras diversas complicaciones y dolores, que lo acompa√Īar√°n de por vida.

Sus sue√Īos frustrados

Debido a las secuelas f√≠sicas que le quedaron tras el disparo, Brandon no podr√° cumplir su sue√Īo de estudiar Ingenier√≠a Mec√°nica Automotriz. A los 14 a√Īos le empezaron a gustar los veh√≠culos: desarmaba motores, arreglaba neum√°ticos pinchados y su plan era tener su propio taller mec√°nico.

Sin embargo, todo se vio frustrado. Su práctica debía comenzar el día después que recibió el disparo. Nunca pudo comenzarla y hoy sus lesiones no le permiten cargar peso.

“Yo pod√≠a hacer fuerza antes, pod√≠a levantar una caja de cambio, la parte delantera del motor, pero ahora no puedo. Por eso tuve que sacar ese sue√Īo que ten√≠a y buscar otro camino no m√°s”, se√Īala.

Carlos Agurto | RBB
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Por este motivo, Brandon cambió su rumbo. Ahora quiere estudiar Administración y tener un negocio, ya que no puede hacer mucha actividad física.

“Siento mucha pena porque no es lo que realmente quer√≠a, es muy lamentable no ser lo que uno quiere. Ojal√° no le pase a nadie lo que me pas√≥ a m√≠, porque lo deja estancado a uno, no puede cumplir sus metas”, indica.

Brandon antes salía a cazar conejos, a pescar, podía subir árboles, recuerdan sus familiares, pero ahora se ve imposibilitado, ya que debe cuidarse mucho más.

Exigir justicia

La familia de Brandon dice que no descansará hasta que se haga justicia. Es por eso que el abogado representante presentó un recurso de nulidad ante la Corte de Apelaciones de Temuco para que se realice un nuevo juicio y se condene al sargento Rivera por el delito de homicidio frustrado, principalmente por el uso de una arma de fuego letal.

Ada Huentecol se mostr√≥ esperanzada en recibir justicia, sin embargo, asegura que la sentencia fue como rematar el da√Īo que les hicieron. “Los jueces racistas y clasistas no hacen nada para condenar a estos asesinos”, indica.

Pese a ello, la madre se√Īala que no se van a quedar de manos cruzadas y van a acudir a otras instancias para exigir justicia, incluso apelar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, si es que fuera necesario.

“Tarde o temprano este carabinero va a tener que pagar el da√Īo que le hizo a mi hijo”, afirma.

Cambio de apellido

Brandon se siente muy agradecido por el apoyo que ha recibido, pero m√°s a√ļn por la valent√≠a de su madre. Para √©l es su orgullo, la considera luchadora, una persona que nunca ha bajado los brazos.

Es por este motivo que Brandon quiere comenzar a hacer los tr√°mites para invertir el orden de sus apellidos y pasar a ser Huentecol Hern√°ndez.

Carlos Agurto | RBB
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“En un principio no ten√≠a idea lo que significaba mi apellido, despu√©s un lonco me dijo que era un guerrero espiritual; por eso quiero cambiarlo para que no se borre con el tiempo”, asevera.

Y agrega: “Quiero que sepan lo que pas√≥, que se preserve el apellido como lucha y se vaya pasando a las generaciones”.

Pese a todo lo que han vivido en estos a√Īos, Brandon se siente tranquilo y espera que acabe pronto su pesadilla para continuar con su vida. “Si pasara de nuevo lo volver√≠a a hacer, siempre voy a defender a los m√≠os, a mi familia nunca los voy a dejar solos”, asegura.

Esta nota se hizo con información y fotografías recopiladas por el periodista de Radio Bío Bío, Carlos Agurto.

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