La exministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, emplazó al presidente José Antonio Kast a remover al ministro de Justicia, Fernando Rabat, en medio de la controversia por las rebajas de condenas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores de edad.
En conversación con radio Nuevo Mundo, la militante del Partido Comunista cuestionó que la salida del subsecretario Luis Silva haya sido, hasta ahora, la única consecuencia política dentro de la cartera.
“Lo correcto es que el Presidente de la República haga valer las responsabilidades políticas ante el gran error cometido, y hasta el momento eso no ha sucedido“, afirmó.
A juicio de Vallejo, la remoción de Silva respondió a la publicación de un video en el que explicó su participación en la firma de los decretos, sin informar previamente al ministro, antes que al fondo de la controversia.
“La salida del subsecretario más se debió a que grabó una especie de vocería, un comunicado por video no autorizado por el ministro, pero no por la gravedad de los hechos que cometieron“, sostuvo.
Vallejo cuestiona respaldo de Kast a Rabat
La exvocera acusó un cambio en el criterio político del Ministerio de Justicia respecto de las solicitudes de rebaja de condenas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores. Según planteó, estas fueron aprobadas por la vía administrativa sin esperar una orden judicial, en momentos en que el Poder Judicial había comenzado a rechazar requerimientos de ese tipo.
En ese contexto, sostuvo que las consecuencias para las víctimas, sus familias y el sistema de justicia ameritan la salida del titular de la cartera, más allá de una disculpa o de la remoción de un subsecretario.
“Es realmente incomprensible. ¿Cómo es posible que el presidente José Antonio Kast siga respaldando políticamente a un ministro que ha mentido, que ha cambiado las versiones, que ha ocultado información, que ha entregado información parcial para seguir con esta lógica de echarle la culpa al empedrado o al gobierno anterior?”, reprochó.
Vallejo también sostuvo que la controversia ha provocado tensiones en el oficialismo, pero advirtió que sus efectos exceden las diferencias al interior del sector.
“Entonces, es una crisis política, evidentemente, para el gobierno, para el sector oficialista, que los tiene, obviamente, divididos, tensionados, etc. Pero, sobre todas las cosas, es una crisis que está impactando la credibilidad en el sistema, que está afectando a las víctimas, por sobre todo, y de la cual el Presidente de la República no se puede desprender“, añadió.
Finalmente, rechazó que se presente lo ocurrido como un problema del Estado o del funcionamiento del sistema, al considerar que esa explicación diluye las responsabilidades del Ejecutivo.
“A mí me llama mucho la atención que digan que esto es un problema del Estado. Nuevamente, esto es como diluir responsabilidades. Buscan achicar al Estado, que el Estado es malo, que el Estado es una burocracia, etc. Como ese empecinamiento ideológico de no asumir sus propias responsabilidades nuevamente, tratar de decir que esto es un problema sistémico, cuando aquí hay un error político de magnitud que no está teniendo consecuencias políticas”, concluyó.