La salida de Luis Silva de la Subsecretaría de Justicia no solo respondió a la polémica por el video en que explicó su participación en las rebajas de condenas a delincuentes sexuales. Según altas fuentes de Radio Bío Bío, la decisión de José Antonio Kast busca enviar tres mensajes: exigir disciplina dentro del Gobierno, reafirmar su respaldo al ministro Fernando Rabat y llamar al orden a los partidos oficialistas.
La crisis terminó cobrando una nueva víctima política. No fue Rabat, cuya permanencia concentra las críticas, sino su segundo al mando.
Kast decidió remover al subsecretario después de que publicara un video para explicar su participación en la firma de los decretos cuestionados, sin avisar previamente al ministro.
En el registro, Silva sostuvo que, cuando le correspondía reemplazar a Rabat, actuaba siguiendo los criterios fijados por este. Sus palabras fueron interpretadas como un intento de “sacarse los pillos” y dejar la responsabilidad en manos de su superior. Aunque aseguró que solo buscaba explicar el procedimiento, terminó costándole el cargo.
Pero detrás hay algo más que un video desafortunado. La Moneda busca dar señales cuando la crisis amenaza con dividir a sus aliados.
El que se sale del libreto paga el costo
El primer mensaje apunta a la disciplina interna. En el Ejecutivo consideran que, ante una controversia de esta magnitud, las autoridades deben coordinar sus explicaciones y evitar que cada una entregue su propia versión.
Eso fue precisamente lo que falló con Silva. Mientras el Gobierno intentaba defender su actuación, el subsecretario difundió una explicación que abrió nuevas dudas sobre quién había tomado las decisiones. Y lo hizo sin coordinarse con su superior.
Según las fuentes consultadas, el objetivo es dejar un precedente: quien se aparte de la estrategia política y comunicacional de La Moneda deberá asumir las consecuencias. La idea es impedir que una autoridad, al intentar defenderse, complique al resto del gabinete.
La señal, sin embargo, deja una pregunta abierta: ¿por qué la consecuencia recae sobre Silva, mientras los cuestionamientos por las rebajas de condenas siguen sin resolverse?
Un nuevo espaldarazo a Rabat
El segundo mensaje apunta a la continuidad del ministro. En el Gobierno interpretaron que el video podía convertirse en una “quitada de piso” a Rabat, al sugerir que Silva había firmado los decretos siguiendo sus instrucciones.
Frente a ese escenario, Kast optó por mantener al titular de Justicia y sacar a quien había abierto otro flanco. La decisión reafirma su postura, pese a la presión opositora.
La Cámara de Diputados incluso aprobó una resolución solicitando la salida de las autoridades de Justicia. La votación dividió al oficialismo entre apoyos y abstenciones.
Así, La Moneda muestra que hubo una consecuencia política, pero sin ceder en el punto que ha concentrado la disputa. La apuesta tiene un costo: al sostener al ministro, Kast también queda comprometido con su defensa si la oposición presenta una acusación constitucional.
Un llamado al orden que alcanza a los partidos
El tercer mensaje va más allá del gabinete. Según las fuentes de Radio Bío Bío, el Presidente quiere dejar claro que el llamado al orden corre para todos: Republicanos, la UDI y Renovación Nacional.
La advertencia llega cuando las diferencias entre los aliados ya se hicieron públicas. Desde Chile Vamos han surgido críticas a la forma en que el Gobierno enfrentó la crisis, mientras parlamentarios republicanos han cuestionado a quienes exigen responsabilidades políticas.
La tensión escaló cuando desde la UDI respondieron que advertir sobre los errores del Ejecutivo también es una forma de lealtad. La disputa es cuánto pueden cuestionar a su propio Gobierno.
La Moneda busca que cada colectividad deje de jugar su propio partido. Si el caso llega a votación, las bancadas deberán definir si respaldan al ministro, y la resolución anterior mostró que no existe una posición común.
Pero hay un límite para la advertencia presidencial: Kast puede remover a un subsecretario, no ordenar el voto de diputados que responden también a sus partidos y a sus propios cálculos políticos.
La prueba que viene en el Congreso
El Gobierno espera cerrar filas antes de una ofensiva opositora. Pero remover a Silva no resuelve las dudas sobre los decretos ni las diferencias entre sus aliados.
Los tres mensajes están sobre la mesa: disciplina dentro del Ejecutivo, respaldo a Rabat y orden entre los aliados. Falta saber si serán escuchados.
Por ahora, Kast cerró el capítulo del video con la salida de Silva. Lo más difícil sigue pendiente: conseguir que los partidos oficialistas dejen de pasarse la cuenta entre ellos, justo cuando podrían necesitar actuar unidos en el Congreso.