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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En el Senado se busca aprobar el proyecto de Sala Cuna, eliminando la exigencia de 20 mujeres en empresas para garantizar el beneficio desde el primer contrato. El principal desafío radica en obtener respaldo político para su financiamiento a través de un aporte de cotización. Mientras el Ministro del Trabajo defiende la propuesta, la senadora Yasna Provoste cuestiona los estándares y el copago.

Este martes, y con la meta de alcanzar el total despacho, la sala del Senado buscará generar las condiciones políticas para dar un paso histórico y aprobar en particular el proyecto de Sala Cuna. De concretarse, la iniciativa cerraría su complejo trámite en la Cámara Alta tras más de una década de intentos fallidos.

El proyecto elimina la actual exigencia de que las empresas cuenten con 20 o más mujeres contratadas para garantizar el derecho a sala cuna. Con la nueva fórmula, la obligación comenzaría desde el primer contrato.

El principal desafío está en conseguir los respaldos políticos para una fórmula técnica que no genera unanimidad, pero que sus impulsores consideran la única alternativa viable para resolver un problema que lleva pendiente al menos cuatro gobiernos.

Sus detractores, sin embargo, advierten que el costo terminará recayendo en los trabajadores. El financiamiento contempla un aporte de cotización que, en la práctica, elimina la obligación de pagar 0,35 puntos de la cotización individual, mientras que el resto de los recursos provendría del seguro de cesantía.

Aunque la iniciativa considera un aporte fiscal inicial estimado en 11 mil 631 UTM, el mecanismo de copago no contempla financiamiento estatal ni una carga directa para los empleadores. Si el costo de la sala cuna escogida supera los fondos disponibles, la diferencia deberá ser asumida por las familias.

El ministro del Trabajo, Tomás Rau, defendió la fórmula y aseguró que se trata de la alternativa más responsable y sostenible para el actual escenario económico. El secretario de Estado puso como telón de fondo el alto desempleo y las cifras negativas del Imacec.

“Soluciona de una manera responsable y sostenible en tiempos complejos, en tiempos en que la economía se contrae; seis de las siete mediciones de Imacec este año son negativas, en tiempos de altísimo desempleo femenino, tenemos un impuesto a la contratación que tenemos que levantar”, afirmó.

Provoste cuestiona el copago y los estándares de las salas cuna

En el Senado, una de las principales opositoras al proyecto es la senadora DC Yasna Provoste.

La parlamentaria sostuvo que está a favor del derecho a sala cuna, pero cuestionó los estándares contemplados en la iniciativa. En particular, criticó que los establecimientos que presten el servicio no necesitarían contar con Reconocimiento Oficial ni autorización de funcionamiento.

A juicio de Provoste, además, el acceso efectivo al beneficio podría terminar dependiendo de la capacidad económica de las familias.

“Hemos planteado que este derecho no puede depender del bolsillo de las familias. El proyecto permite que, si el aporte fijado resulta inferior al precio de la sala cuna, esa diferencia sea pagada por la persona trabajadora”, explicó.

En paralelo, la presidenta del Senado, Paulina Núñez, lideró una amplia convocatoria con autoridades de Gobierno, parlamentarios y organizaciones sociales, agrupadas bajo el lema “Sala Cuna hoy”.

La senadora sostuvo que, si bien el debate técnico es necesario, no debería perderse de vista el objetivo central de la iniciativa, que es entregar una red de apoyo a las madres trabajadoras.

“Cuando este proyecto se ha debatido en las comisiones, se ha producido un debate, voy a decirlo, técnico, que hay que hacerlo, pero también siento que hemos olvidado el porqué Chile necesita sala cuna universal. Que significa para una madre trabajadora que termine su postnatal y no tenga una red de apoyo”, subrayó.

La senadora independiente de oposición Alejandra Sepúlveda también valoró el objetivo del proyecto, aunque manifestó reparos respecto de su mecanismo de financiamiento y advirtió sobre un eventual riesgo de lucro en la educación inicial.

“Una buena iniciativa, esto es importante, pero creo que tiene dificultades. El financiamiento a través del Fondo del Seguro de Cesantía. El copago es dividir a personas que sí pueden pagar a las que no pueden hacer. Estos sostenedores que vemos que se puede transformar en un lucro en la educación inicial”, advirtió.

Walker y Calisto, claves para destrabar el financiamiento

De cara a la votación, una de las principales incógnitas está en la posición de los senadores Matías Walker y Miguel Ángel Calisto frente a la fórmula de financiamiento.

Sus votos podrían resultar determinantes para definir el futuro del mecanismo. Sin ambos respaldos, el proyecto podría ser despachado a la Cámara de Diputados sin resolver esta materia.

La jornada, además, estará marcada por una restricción en las tribunas. La mesa del Senado confirmó que el debate sobre Sala Cuna se desarrollará sin presencia de organizaciones en las gradas, luego de que la semana pasada agrupaciones de jardines infantiles fueran desalojadas tras protagonizar desórdenes en el hemiciclo.