La Moneda no da señales de querer retroceder en su controvertida reforma de seguridad. Pese a las críticas que ha generado la iniciativa y a los cuestionamientos por el alcance de algunas de sus disposiciones, el presidente José Antonio Kast descartó de plano retirarla y defendió que el proyecto siga avanzando hacia una discusión donde, aseguró, podrá ser modificado y perfeccionado.
En conversación con Cooperativa, el mandatario fue consultado directamente por la posibilidad de retirar la reforma, una opción que Kast cerró: “No. Estamos recién comenzando”.
A su juicio, la controversia que se ha instalado en torno al proyecto tiene también un efecto positivo, pues permitió abrir un debate que, en su opinión, es necesario.
En esa línea, Kast incluso reivindicó las distintas reacciones que ha provocado la iniciativa. “Algunos dicen ‘se fueron con el tejo pasado’; otros dicen ‘es inaceptable"”.
Así, el gobierno apuesta a sostener la reforma en el Congreso en lugar de desactivarla, dejando abierta la puerta a cambios durante lo que será su tramitación.
“Creo que ahora comienza la discusión y la conversación con un proyecto de ley de reforma constitucional que puede sufrir modificaciones, perfecciones”, indicó.
“Caricaturas”
La defensa presidencial no se quedó únicamente en la continuidad del proyecto. Ante la consulta de si la iniciativa sufre cambios, no implica reconocer un eventual error; Kast apuntó directamente a la forma en que sus planteamientos son interpretados.
“Siempre cuando uno plantea cosas de manera directa y clara, se puede prestar para caricaturas (…) Ustedes me conocen, he sido parlamentario en dos distritos distintos, en varias ocasiones. Mi relación con la ciudadanía, con los medios de comunicación, siempre es de diálogo”, dijo.
Kast reconoció que sus propias expresiones pueden contribuir a que se construyan esas interpretaciones, especialmente cuando adopta un tono duro. Sin embargo, insistió en marcar distancia con cualquier cuestionamiento sobre un eventual carácter autoritario de la propuesta.
“Más allá de que yo pueda ser duro en ciertas expresiones, ustedes jamás van a ver en mí una actitud autoritaria”, aseguró.
Y ante la posibilidad de que precisamente su estilo pueda alimentar esas críticas, el Mandatario lo admitió: “¿Se da para caricaturas? Sí”.