Tras informarse una caída preliminar de 17,6% en la cantidad de homicidios este año, el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, advirtió que es una cifra que no debe tomarse con “exitismo”.
En concreto, según lo informado, son 101 homicidios menos los que se llevan registrados este año. Sin embargo, el secretario de Estado llamó a mirar estos resultados con cautela.
Además, aseguró que desde el Gobierno buscarán, también, disminuir la sensación de inseguridad en la ciudadanía.
“Siempre digo que nos queda un gran camino por delante. Ese 17%, detrás de ella, hay personas que fallecieron. Y hay que trabajar tanto en reducir las cifras, como se está haciendo hoy día, y también en reducir la percepción para que la gente viva con menos miedo“, afirmó.
Exautoridades destacan continuidad de políticas en seguridad
Quien sí destacó las cifras fue la exsubsecretaria de Prevención del Delito, Ana Victoria Quintana. La exautoridad atribuyó la disminución de los homicidios al trabajo coordinado entre las distintas instituciones del Estado y valoró que el gobierno haya dado continuidad a las políticas de seguridad impulsadas por la administración anterior.
En la misma línea, el exministro del Interior, Jorge Burgos, valoró la mantención del plan de seguridad entre gobiernos, señalando que es un error instalar una agenda completamente nueva. “Creo que en eso, Arrau ha sido bien inteligente“, planteó.
No obstante, esa continuidad fue uno de los puntos cuestionados por el secretario general (s) del Partido Socialista, Arturo Barrios. El exparlamentario criticó la gestión del Ejecutivo en materia de seguridad y dijo que el gobierno no ha logrado desarrollar una agenda propia, debiendo continuar con las medidas implementadas por la administración anterior.
“Este gobierno no tenía plan de seguridad, y tampoco eso va a ocurrir por arte de magia; aquí se tienen que hacer políticas de verdad, y por eso asumieron la política que había definido en aquel rol el presidente Gabriel Boric”, apuntó.
Las cifras muestran avances, pero también reflejan que el desafío está lejos de terminar. Reducir los delitos violentos, consolidar esos resultados en el tiempo y recuperar la sensación de seguridad de la ciudadanía siguen siendo las principales tareas pendientes para el gobierno.