A doce años de la Reforma Tributaria impulsada durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet, dos de los economistas que participaron en su diseño realizaron una inédita autocrítica respecto de las proyecciones de crecimiento que sustentaron la iniciativa.
Se trata de Alejandro Micco y Andrea Repetto, quienes reconocieron que el equipo económico de la época apostó por un escenario de expansión económica que finalmente no se concretó.
Las declaraciones se dieron durante un seminario organizado por la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile junto al Consejo Fiscal Autónomo, instancia donde ambos abordaron el contexto económico de esos años y las decisiones fiscales adoptadas.
Micco, quien se desempeñó como subsecretario de Hacienda durante la administración de Bachelet, sostuvo que el Estado continuó actuando bajo la lógica de que el país mantenía holguras fiscales importantes, pese a que las condiciones comenzaban a deteriorarse.
“Mirando los datos, el 2012, después del segundo semestre, empieza a divergir; el PIB se pega una frenada muy fuerte con la inversión y el gasto sigue creciendo a la misma tasa”, afirmó.
En esa línea, realizó una autocrítica respecto de las decisiones tomadas en ese periodo. “Nosotros en ese momento, yo estando en el gobierno, pensamos que el gobierno siguió siendo rico mucho tiempo”, admitió.
El exsubsecretario agregó que Chile contaba entonces con “un fondo soberano de lujo” y bajos niveles de deuda, lo que llevó al Ejecutivo a mantener un alto nivel de gasto público. Sin embargo, reconoció que “seguimos gastando mucho sin entender que el Fisco ya no estaba tan rico como era”.
Por su parte, Andrea Repetto —integrante del equipo redactor de la reforma tributaria y asesora económica de la campaña presidencial de Bachelet en 2014— coincidió en que el ciclo del alto precio del cobre generó una percepción excesivamente optimista sobre la economía chilena.
“Estábamos convencidos de que íbamos a seguir creciendo”, reconoció la economista.
Asimismo, señaló que el boom del cobre “nubló tanto” las perspectivas del equipo económico, al considerar que no solo existía una situación fiscal sólida, sino que además el país mantendría elevadas tasas de expansión.
“Ya no estábamos creciendo en estructura mucho, después del boom del precio del cobre, y como que pensamos que el crecimiento estaba comprado”, concluyó.