Durante el Encuentro del Programa de Acceso a la Educación Superior (PACE) 2026, realizado en la Universidad de Santiago de Chile (Usach) y que reunió a 25 representantes de las instituciones que integran la red nacional, distintas universidades manifestaron su preocupación frente al escenario abierto por las recomendaciones presupuestarias conocidas para 2027, las cuales proponen ajustes y discontinuaciones en diversos programas del Ministerio de Educación.
La inquietud surge luego de que, a través de un oficio del Ministerio de Hacienda, se conocieran observaciones sobre distintas iniciativas educacionales vinculadas al acceso, acompañamiento y nivelación, entre ellas líneas asociadas al PACE, una política pública que durante más de una década ha ampliado oportunidades de ingreso y permanencia para estudiantes de establecimientos públicos.
En ese contexto, la vicerrectora académica de la Universidad de Santiago de Chile, Dra. Leonora Mendoza, abordó directamente el escenario durante el inicio de la jornada, advirtiendo que “las políticas de equidad no se eliminan cuando aún persisten las desigualdades que les dieron origen”.
La autoridad universitaria subrayó además que el programa ha demostrado ser una herramienta concreta para ampliar trayectorias educativas, articulando el trabajo entre universidades y establecimientos públicos.
“El acceso a la educación superior no comienza en la postulación, sino mucho antes: en las condiciones estructurales, en el acompañamiento, y en la confianza que los estudiantes construyen sobre sus propias capacidades”, enfatizó.
En la misma línea, el coordinador del Programa PACE en la Universidad de Santiago, Marco Iraola, destacó que en sus diez años de implementación el programa ha acompañado a más de 460 mil estudiantes de enseñanza media a nivel nacional, no sólo en función de quienes acceden por cupo, sino mediante un trabajo formativo desarrollado en los establecimientos educacionales.
“El modelo PACE ha demostrado ser una trayectoria exitosa y efectiva, porque los estudiantes que reciben acompañamiento académico y socioeducativo presentan mejores indicadores de permanencia en la educación superior”, señaló Iraola.
Críticas ante eventual debilitamiento del Programa PACE
Desde la Usach recalcaron que PACE representa una expresión concreta del compromiso histórico de las universidades públicas con la movilidad social, al reconocer el mérito académico en contextos donde persisten desigualdades de origen.
En ese sentido, la universidad advierte que debilitar este tipo de políticas públicas no solo impacta en cupos o financiamiento, sino también en la capacidad del sistema de sostener trayectorias educativas más inclusivas y diversas.
Desde la Red Nacional PACE, la coordinadora ejecutiva del programa en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, Nieves Hernández, subrayó que el trabajo articulado entre instituciones busca relevar el valor del programa como una política de acción afirmativa con impacto real en el acceso a la educación superior.
“PACE ha permitido llegar a más de 650 establecimientos en todo el país, acompañando a jóvenes que muchas veces no contaban con información suficiente ni con oportunidades concretas para proyectar una trayectoria universitaria”, señaló, destacando que cerca del 80% del estudiantado acompañado en enseñanza media logra ingresar posteriormente a la educación superior.
Por su parte, el coordinador ejecutivo del Programa PACE en la Universidad de Concepción, Jorge Roa, enfatizó que el impacto del programa supera el ámbito universitario y ha generado transformaciones concretas en la relación entre sistema escolar y educación superior.
“El valor del PACE trasciende incluso lo que pueden hacer las propias universidades, porque ha contribuido a restituir el derecho a la educación superior de estudiantes provenientes de contextos históricamente más vulnerados”, sostuvo Roa.
El encuentro cerró con una convicción compartida entre las instituciones participantes: en un escenario donde persisten profundas brechas de origen, el debate sobre el futuro del PACE no puede reducirse únicamente a una discusión presupuestaria, porque también compromete la forma en que el país decide sostener políticas de acceso, permanencia y equidad en educación superior.