El sobrepeso en perros y gatos se transformó en un problema de salud cada vez más frecuente en la consulta veterinaria. Lo que muchas veces comienza como unos kilos de más, termina convirtiéndose en un factor de riesgo sostenido que impacta articulaciones, metabolismo, sistema cardiovascular y calidad de vida de las mascotas.
La obesidad en las mascotas no aparece de manera abrupta. Esta enfermedad se instala progresivamente, muchas veces sin generar señales evidentes en sus primeras etapas. Justamente, aquella es la principal razón por la cual hoy los especialistas hablan de un fenómeno crónico y silencioso.
“Uno de los principales desafíos es que el aumento de peso se normaliza. Escuchamos con frecuencia que si está gordito, está feliz. Sin embargo, el tejido adiposo no es inerte: es metabólicamente activo y favorece procesos inflamatorios que afectan distintos sistemas del organismo”, explica Diego Rugeles, médico veterinario especialista en nutrición y gerente técnico de POEMA®.
Sobrepeso y obesidad en mascotas
El problema de la obesidad en perros o mascotas es completa responsabilidad de los dueños y por lo mismo, es crucial su educación en el tema.
Según Sergio Cofré González, académico de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Concepción, el sobrepeso y obesidad se deben a un exceso de cariño que se traduce en sobrealimentación.
“Es como lo que hacían las abuelitas, que nos llenaban con comida”, dice el especialista en diagnóstico y tratamiento de enfermedades cardíacas y pulmonares de animales menores.
Pero dicho exceso de cariño no es tan positivo: “Desafortunadamente nuestros números indican que casi el 60% de la población que atendemos ingresa con sobrepeso, especialmente individuos adultos geriátricos; gatos de 6 a 8 años y perros entre 10 y 12 años”, afirma el experto.
El médico veterinario explica que, si bien durante el proceso de envejecimiento animal hay una mayor incidencia de patologías endocrinas que pueden tender a la obesidad, los estudios apuntan más bien a malos hábitos alimenticios y a una vida sedentaria de las mascotas, que es reflejo del estilo de vida de sus tutores.
“Las personas son sedentarias y tienden a descansar en su tiempo libre o el fin de semana, dejando de lado, por ejemplo, los paseos con las mascotas, que requieren actividad física. Entonces no hay ningún secreto: si comes mucho y no lo gastas, lo almacenas y engordas”, señala.
Riesgos del aumento de peso en mascotas
El exceso de peso está asociado a un mayor riesgo de diabetes, enfermedades osteoarticulares, problemas respiratorios y menor expectativa de vida.
Específicamente en gatos, el sobrepeso puede predisponer a trastornos metabólicos complejos y, en perros, la carga adicional sobre articulaciones acelera procesos degenerativos que limitan movilidad y bienestar.
El médico veterinario de la casa de estudios advierte que el sobrepeso en mascotas puede conducir al desarrollo de síndrome metabólico, hepatopatías, dislipidemias (colesterol o triglicéridos elevados), enfermedades cardiovasculares y coronarias, hipertensión arterial, problemas articulares, entre otros.
“Lo que se ve en medicina humana es muy equiparable a lo que hay en medicina veterinaria”, aseguró el profesional.
Atención al tipo de alimento y sus porciones
Sin embargo, el problema no se reduce únicamente a la cantidad de alimento ofrecido. La calidad y formulación del pellet juegan un rol determinante.
En alimentos secos, la densidad energética puede ser elevada. Una porción aparentemente pequeña puede concentrar una cantidad significativa de calorías.
Si no existe un adecuado equilibrio entre proteína de alta digestibilidad, grasas de calidad y fibra funcional, el resultado puede ser un desbalance energético sostenido en el tiempo.
“La obesidad no se produce solo por dar más alimento del necesario, sino por ofrecer fórmulas que no están diseñadas para favorecer saciedad, mantener masa muscular y asegurar estabilidad metabólica. No todas las proteínas ni todas las grasas cumplen la misma función en el organismo”, señala Rugeles.
Una proteína de alto valor biológico ayuda a preservar masa muscular magra, lo que es clave para un metabolismo eficiente.
Por el contrario, dietas con menor calidad proteica y exceso energético pueden favorecer la acumulación de grasa corporal.
El equilibrio en el perfil de ácidos grasos también es relevante, especialmente en animales con predisposición a procesos inflamatorios o con problemas articulares asociados al sobrepeso.
Esterilización
La esterilización es otro factor que influye. Tras el procedimiento, el requerimiento energético puede disminuir, pero el apetito no necesariamente lo hace en la misma proporción.
Si no se ajusta la ración o no se elige un alimento formulado acorde a esta nueva condición metabólica, el aumento de peso puede instalarse con rapidez.
“La prevención comienza con información. Leer la etiqueta, entender la densidad energética del alimento y ajustar la ración según el peso ideal, no el peso actual, son medidas fundamentales. La nutrición debe ser una decisión consciente, no automática”, agrega el especialista.
Por aquellas razones es crucial asesorarse con un experto sobre la alimentación ideal de la mascota.
Educación del “amo”
En este escenario, la educación del “amo” es clave. Controlar porciones, evitar premios excesivamente calóricos y promover actividad física diaria son acciones simples que, sostenidas en el tiempo, marcan una diferencia significativa.
“La alimentación es una decisión diaria que puede construir salud o enfermedad. Mantener un peso corporal adecuado no solo mejora la movilidad y la energía, sino que también prolonga la expectativa y calidad de vida de perros y gatos”, concluye Rugeles.
La alarma no busca generar temor, sino conciencia. Detectar el sobrepeso a tiempo y tomar decisiones nutricionales responsables puede evitar que un problema silencioso se transforme en una enfermedad crónica. En salud animal, la prevención comienza en el plato.