El poder presidencial suele concentrarse en una sola figura, pero en la práctica siempre se construye en torno a un círculo estrecho de confianza. En los primeros días del gobierno del presidente José Antonio Kast, ese mapa comienza a delinearse en los pasillos del Palacio de La Moneda, donde un reducido grupo de colaboradores aparece como clave en la toma de decisiones y en la orientación política del nuevo mandato.
Aunque los equilibrios cambian con el paso de los meses, en el arranque del período ya se distinguen nombres que orbitan con mayor cercanía al jefe de Estado. Algunos desde el llamado “Segundo Piso”, el núcleo estratégico del gobierno; otros desde ministerios clave que tendrán margen para ejecutar las prioridades de la nueva administración.
El amigo y operador del Segundo Piso
En la cúspide de ese entramado aparece Alejandro Irarrázabal, quien asumirá como jefe administrativo del segundo piso. Su vínculo con el mandatario no es reciente: ambos se conocen desde la universidad y compartieron militancia en la UDI, partido del que renunciaron en el mismo período.
En el entorno del oficialismo lo describen como una figura de máxima confianza. Durante la campaña presidencial fue incluso apodado el “gerente general” del proyecto político de Kast, participando activamente en distintas instancias estratégicas.
Fuentes de Radio Bío Bío sostienen, además, que habría contribuido al financiamiento de algunos aspectos de la campaña, lo que refuerza su cercanía con el presidente.
En la práctica, Irarrázabal aparece como uno de los hombres con mayor influencia en La Moneda después del propio mandatario.
El estratega político del presidente
El segundo nombre que se repite con fuerza en los análisis internos es el de Cristián Valenzuela, abogado y asesor comunicacional que liderará la dirección de comunicaciones desde el Segundo Piso.
Dentro del entorno presidencial, es considerado el principal estratega político del mandatario, además de una suerte de “orejero” que participa en la definición de líneas comunicacionales y decisiones políticas. Incluso en sectores de oposición reconocen su capacidad estratégica.
Durante la campaña fue uno de los ideólogos de la narrativa programática y del diseño comunicacional que permitió ordenar y posicionar los planes del entonces candidato. Junto a Irarrázabal, conforma la dupla que, al menos en el inicio del mandato, parece marcar el pulso político dentro de La Moneda.
Hacienda y el peso de la agenda económica
Pero el poder no solo se articula en el Segundo Piso. En el gabinete sectorial también surge una figura en la que el presidente ha depositado amplias cuotas de confianza: el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
Según diversas fuentes del oficialismo, el mandatario le ha otorgado un margen considerable para impulsar cambios en la estructura del Estado y liderar las reformas económicas que marcarán el inicio de la administración. Esa confianza lo ubica dentro del núcleo que influye directamente en el rumbo del gobierno.
De esta forma, Irarrázabal, Valenzuela y Quiroz configuran un “tridente” que hoy concentra buena parte del peso político y estratégico en la nueva administración.
La segunda línea del poder
Más atrás aparece un segundo anillo de colaboradores cercanos al presidente. Entre ellos figura Antonio Barchiesi, quien también se integrará al Segundo Piso y es considerado uno de los cuadros políticos de mayor confianza del mandatario.
A ese grupo se suman la jefa de gabinete presidencial, Catalina Ugarte, y el director de la Secretaría de Comunicaciones, Felipe Costabal.
Este último fue una de las piezas clave detrás de la estrategia digital de la campaña presidencial, articulando el marketing político que terminó por instalar a Kast en La Moneda.
Con el gobierno recién iniciado, el mapa de poder todavía está en formación. Sin embargo, en los primeros días del nuevo mandato, ya se perfila un pequeño grupo que concentra la confianza del presidente y que, desde distintos frentes, comienza a influir en las decisiones que marcarán el rumbo de la administración.