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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, criticó al Gobierno de Gabriel Boric por revocar visas a funcionarios chilenos tras la controversia del cable submarino Chile China Express. Judd acusó a Chile de no responder a amenazas en telecomunicaciones, exponiendo a ciudadanos y empresas. Cuestionó la falta de mecanismos para revisar inversiones extranjeras en infraestructuras críticas y puso en duda la capacidad chilena de proteger datos sensibles. Advirtió sobre posibles revisiones en la colaboración bilateral, destacando el proyecto Google Humboldt como ejemplo de cooperación segura.

El embajador de Estados Unidos (EEUU) en Chile, Brandon Judd, lanzó duras críticas contra el Gobierno del presidente Gabriel Boric, tras la decisión de la administración de Donald Trump de revocar las visas a tres funcionarios chilenos, entre ellos el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz.

La medida se da en medio de la polémica por el proyecto de cable submarino entre Chile y China, denominado Chile China Express, que busca unir con fibra óptica a Valparaíso con Hong Kong, y que ha generado inquietud en Washington por eventuales riesgos a la infraestructura crítica.

En una declaración pública, Judd comenzó señalando: “Quiero comenzar expresando lo profundamente decepcionado que estoy de estar aquí hablando de temas de visas en lugar de enfocarme en formas en las que podamos crear trabajos, hacer crecer la economía y limitar el crimen”.

“El presidente Trump me envió a hacer aquí ese trabajo y lo que el pueblo chileno espera de nuestra sociedad de 200 años”, agregó, para luego enfatizar que “es nuestra decisión soberana quién entra en nuestro país. Nadie tiene el derecho de una visa”.

El diplomático sostuvo que Estados Unidos ya había advertido al Ejecutivo chileno sobre amenazas a los sistemas de telecomunicaciones. “Algunas semanas atrás compartimos información específica con múltiples funcionarios de gobierno sobre incursiones en los sistemas de telecomunicaciones chilenos por parte de actores malignos extranjeros”, afirmó.

Según detalló, dichas incursiones habrían afectado a compañías privadas, “poniendo la privacidad y la información personal de casi todos los chilenos que usan un teléfono celular en riesgo de que sus datos fueran robados, sus comunicaciones espiadas y sus vidas afectadas”.

Asimismo, aseguró que también fue hackeada “una prominente empresa chilena de la construcción”, advirtiendo que la eventual adquisición de información estratégica para competir en licitaciones sería “sin escrúpulos, ilegal y absolutamente peligroso, para la economía chilena”.

Embajador de EEUU Acusa falta de respuesta del Gobierno

Judd cuestionó que, pese a compartir antecedentes con autoridades chilenas, “hasta la fecha no hemos recibido ninguna respuesta de alguna acción tomada para remediar la situación”.

“Como no hemos recibido ninguna información, debemos asumir que esto ha continuado su curso, dejando a los chilenos, a los estadounidenses y a todo el mundo vulnerable”, añadió.

En esa línea, criticó que Chile no cuente con mecanismos robustos de revisión de inversiones extranjeras en infraestructura crítica. “Las economías avanzadas alrededor del mundo tienen un proceso para evaluar las inversiones extranjeras (…) Es una buena práctica de la OCDE. Los Estados Unidos tienen uno, España tiene uno, Canadá, Reino Unido, Australia también, pero en Chile no es así”, sostuvo.

Como contraste, destacó el proyecto Google Humboldt, asegurando que “es una verdadera sociedad entre el Gobierno de Chile y una empresa privada de primer nivel”, donde —según afirmó— se resguarda la soberanía nacional.

Pone en duda capacidad de Chile y advierte revisiones

El embajador fue más allá y advirtió que la situación “ha generado gran preocupación en Washington sobre la capacidad de Chile para proteger información y datos delicados en otros canales”.

“Esto podría obligar a realizar una revisión de todos los espectros de intercambio de información que tenemos con Chile, incluyendo los programas que brinden beneficios reales, seguridad y facilidades al pueblo chileno. Espero que no llegue a este punto”, afirmó.

Respecto de la supuesta sorpresa manifestada por autoridades chilenas tras la revocación de visas, Judd fue categórico: “Eso es irrisorio. Durante los últimos dos meses yo he tenido una gran cantidad de reuniones con ministros y funcionarios del Gobierno sobre este tema. Fui muy claro acerca de nuestra preocupación”.

Finalmente, el diplomático expresó su expectativa de trabajar con un “nuevo gobierno que toma la seguridad de la información en forma seria”, subrayando que “en diciembre, el pueblo chileno votó masivamente por un cambio. Ellos votaron por seguridad y prosperidad”.

Mientras tanto, la decisión de Washington marca un nuevo punto de tensión en la relación bilateral, en un contexto de creciente disputa geopolítica por el control y resguardo de infraestructuras estratégicas en la región.