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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

José Antonio Kast se reunió con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, destacando la seguridad pública y el combate al crimen organizado como temas clave. Bukele defendió su política de seguridad que transformó a El Salvador de uno de los países más violentos a uno de los más seguros. Advirtió a Chile sobre la importancia de actuar a tiempo para evitar el crecimiento del crimen.

La seguridad pública, el combate al crimen organizado y el rol del sistema penitenciario marcaron el encuentro entre el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, y el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, en este último país.

La reunión se dio en un contexto regional atravesado por el fortalecimiento de organizaciones criminales transnacionales —como el Tren de Aragua— y por la experiencia salvadoreña en el enfrentamiento directo a las pandillas.

“Son un faro de esperanza en recuperar la seguridad”, dijo Kast a Bukele tras su encuentro, destacando variados aspectos de su sistema penitenciario, el mismo que también es ampliamente cuestionado por organizaciones defensoras de Derechos Humanos.

“Si se perdona al lobo, se sacrifica a las ovejas”, advirtió el mandatario salvadoreño.

Kast y Bukele concretan encuentro en El Salvador

El Salvador fue durante años uno de los países más violentos del mundo, con extorsión sistemática y violencia armada en amplias zonas del país. Esa realidad cambió drásticamente tras la implementación del régimen de excepción y una política de encarcelamiento masivo, que convirtió al sistema penitenciario en el eje de la estrategia de seguridad del gobierno de Bukele. Así lo destacó el presidente.

Bukele defendió con fuerza los resultados de su política, marcando una diferencia explícita entre la situación histórica de su país y el escenario actual de Chile.

“Sin embargo, nosotros éramos el país más peligroso del mundo. No es el problema grave de seguridad que tiene Chile ahora, era más de diez veces peor. Era el país más peligroso del mundo y, por la gracia de Dios, podemos mostrar los pasos que hicimos, y funcionó”.

Bukele sostuvo que El Salvador logró revertir un escenario dominado por pandillas armadas que controlaban barrios completos.

“Pasamos de ser, creo que es indebatible, del país más peligroso al más seguro de todo el continente. Y primero Dios, vamos a llegar a ser el más seguro del mundo”.

La advertencia de Bukele a Chile: “Si se perdona a los lobos, se sacrifica a las ovejas”

El mandatario salvadoreño advirtió que los fenómenos criminales suelen expandirse cuando el Estado demora su respuesta, una referencia directa a la experiencia salvadoreña previa al endurecimiento de su política de seguridad.

“Cuando el problema empieza, hay muchas voces que dicen ‘no se preocupen, todo está bien, no está pasando nada’, y empiezan a minimizar los problemas. Nos pasó a nosotros (…) fue creciendo el cáncer hasta que nos convertimos en el país más inseguro del mundo”.

En ese marco, criticó el enfoque que —a su juicio— prioriza a los victimarios por sobre la ciudadanía.

“Lo digo como una advertencia de lo que puede pasar en un país que deja que sus fenómenos criminales sigan creciendo bajo el auspicio de supuestos derechos humanos que no son derechos humanos realmente, sino que solo son los derechos de los delincuentes”.

La frase que sintetizó su postura fue categórica:

“Si se perdona a los lobos, se sacrifica a las ovejas”.

Consultado por los cuestionamientos internacionales por presuntas violaciones a los derechos humanos, Bukele defendió su política con una visión centrada en las víctimas del delito.

“Yo no entiendo por qué siempre se enfocan en los derechos humanos de ellos. Miles de salvadoreños murieron y nadie vio por los derechos de ellos”.

Y añadió: “Todos los criminales tienen derechos humanos, pero ¿cuál debe ser la prioridad del Estado? Los derechos humanos de la gente trabajadora, honrada y decente”.

Kast: seguridad, desigualdad y pérdida de esperanza

José Antonio Kast recogió esa advertencia y la vinculó directamente con la realidad chilena, afirmando que la inseguridad golpea con mayor fuerza a los sectores más vulnerables.

“Escuchaba su relato de lo que era su nación y pensaba con angustia que es parte de lo que nos está ocurriendo a nosotros hoy. Cuando uno no interviene en el momento oportuno, son graves las consecuencias que pagan las personas más humildes”.

El presidente electo apuntó a una brecha social en materia de seguridad:

“Aquellos que tienen recursos siempre van a tener la alternativa de irse del país o de tener más medidas de protección. Pero son las personas más humildes las que comienzan a sufrir con el terrorismo, la delincuencia y el crimen organizado”.

Y añadió que “Chile, que va en un sentido contrario al progreso en temas de seguridad y crecimiento económico, ha ido perdiendo la esperanza”.

Presidente electo destaca sistema penitenciario salvadoreño

Uno de los puntos centrales del encuentro fue el rol de las cárceles. Kast destacó que el modelo salvadoreño no se reduce al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), sino que incluye una estructura más amplia.

“Muchos medios comunican solamente el Cecot, pero no hablan de la rehabilitación. No necesariamente nosotros tenemos que hacer lo mismo, porque las condiciones son distintas”.

Sin embargo, fue explícito en señalar que Chile debe avanzar en cambios estructurales.

“Se requieren modificaciones en Chile porque desde algunos centros penales se organiza el crimen organizado. No tenemos el bloqueo de señal telefónica que existe aquí, no tenemos a nuestros funcionarios debidamente resguardados”.

Y cuestionó prácticas del sistema penitenciario chileno: “En Chile hay internos que cocinan su propia comida, ¿por qué? No usan uniforme, ¿por qué? Vamos a tener que hacer modificaciones legales, al régimen penitenciario”.

Cooperación y señales políticas entre Kast y Bukele

Ambos líderes coincidieron en avanzar en colaboración, especialmente en materia penitenciaria. Kast agradeció el respaldo y planteó la necesidad de apoyo técnico.

“Queremos generar vínculos de colaboración y pedirles su ayuda para mejorar nuestro sistema penitenciario, de acuerdo a nuestra realidad, para mejorar la calidad de vida de nuestros compatriotas”.

Bukele cerró el encuentro con un respaldo explícito al próximo gobierno chileno:

“Presidente, cuente con nosotros como sus amigos, estamos aquí para servirles. Hacemos votos para que su gobierno sea el mejor que haya tenido Chile”.

El encuentro deja claro que la seguridad y el control del sistema penitenciario serán pilares centrales del próximo gobierno, con la experiencia salvadoreña como referente clave en el debate regional sobre cómo enfrentar al crimen organizado.