En conversación con BBCL, la jefa de bancada de las y los diputados PPD, Camila Musante, aborda -entre otras cosas- lo que, a su juicio, es la prioridad para el progresismo en la próxima elección presidencial: el proyecto común y no un nombre en específico. Esto, marcando distancia de algunas de las voces del Frente Amplio. Es en ese contexto que acusa que la demora de Michelle Bachelet atrasa al oficialismo, mientras la oposición "está sacando una ventaja monumental" para posicionar figuras que compitan en los comicios de noviembre. Los actos en La Moneda también los tiene en su radar, como -por ejemplo- la consigna "no más pitutos" del presidente Gabriel Boric antes de llegar a Palacio. "Ha sido una promesa incumplida", dice Musante.
Previo a retomar sus funciones legislativas, y a una cita en La Moneda antes de esta conversación, la diputada Camila Musante se toma un tiempo para abordar los diferentes temas que se han tomado la agenda política. Entre ellos, la expectación que existe en el oficialismo sobre la decisión de Michelle Bachelet para aventurarse en una nueva carrera presidencial.
Distanciándose de voces del Frente Amplio, la jefa de bancada de las y los diputados independientes-PPD asegura que la unidad en el sector tiene que estar generada por un acuerdo en el progresismo, priorizando el proyecto y no un nombre en específico. En esa línea, Musante se inclina por la figura de la actual ministra del Interior, Carolina Tohá, reconociendo su liderazgo como “la gran impulsora” de la actual agenda en materia de seguridad.
En cuanto a la contingencia, como los cuestionados traspasos desde la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) al Ministerio de Hacienda, la parlamentaria calificó lo sucedido como “un error estratégico brutal” por parte de La Moneda, al no hacerlos públicos. A la vez, confirma que está evaluando competir por un cupo al Senado.
Musante y la contingencia: megacorte de luz y los “pitutos” en el Estado
—Tras el megacorte de luz, ud. propuso una empresa estatal que controle el suministro eléctrico. ¿Cuáles serían las características?
Lo que yo decía es que lo más importante es que este tipo de empresas, que tienen un directorio de carácter técnico, no sean cooptadas por los políticos. Me parece relevante igual que el Estado juegue un rol en garantizar un suministro permanente y continuo de energía, pero por otro lado creo que también es fundamental entender que existen ciertos servicios que tienen que tener un sistema autónomo de administración, como por ejemplo la infraestructura crítica. Sin perjuicio de que tengan sus generadores de emergencia, eso creo yo que corre por otro carril.
Y por otro lado, ver de qué manera el transporte público, el metro de Santiago, pueda garantizarse que tenga un suministro autónomo o una red en que no por una caída en el norte se termina apagando todo un servicio que conecta a 8 millones de personas, como el caso de la ciudad de Santiago. Entonces, a mí me parece que esos son los desafíos que tendría que enfrentar una empresa de carácter público que esté a cargo del suministro eléctrico y, además, tenemos un tremendo desafío que es generar una red de transmisión paralela porque hoy tenemos una sola línea de transmisión.
—¿Funcionaría una línea paralela a las empresas privadas o una empresa estatal única?
Yo creo que debiese existir una empresa estatal única, pero sí creo que debiese tener una administración no de carácter nacional, sino macrozonal. De esa manera, no se genera un apagón a nivel nacional. O sea, esto debió haber quedado arraigado netamente en el norte chico y terminó afectando a todo un país. Entonces, me preocupa que esto vuelva a ocurrir (…) creo que ahí tenemos un desafío grande.
—Sobre los polémicos traspasos de Corfo, ¿es legítimo el mecanismo? Si bien es legal, el gobierno no lo transparentó y fue la prensa la que reveló el hecho. ¿Cree que es lo correcto o hubo un error?
Lo que yo creo que no fue correcto, y que fue un muy mal manejo, es no haberlo hecho público ya que finalmente el no hacer público este tipo de traspasos que como bien dices tú, es legal y quizás incluso conveniente para el país en los términos que expresa el ministro (Nicolás), Chile desconfía. Tenemos que pensar que venimos de una crisis de confianza en las instituciones, radicada principalmente en el caso audio/Hermosilla, las gestiones e influencias que se hacen en el Poder Judicial en términos de administración pública.
Entonces, para habernos ahorrado todos estos cuestionamientos, la desconfianza de la opinión pública y de los chilenos (…) es importante que estos anuncios se hagan públicos. Si estamos dentro de la ley, si esto se hizo dentro del margen de lo que establece la ley, si es que además era una medida beneficiosa para Chile, ¿por qué ocultarlo? ¿por qué no anunciarla? Cosa que la transparencia se haga siempre a priori y no una vez que salen este tipo de cosas en un medio de comunicación y ahí se salen a dar las explicaciones, porque pareciera que son más excusas que buenas noticias (…) entonces acá hay un error estratégico brutal.
—En las últimas semanas, se conoció la cuestionada contratación de la esposa del jefe de Asesores del Segundo Piso de La Moneda, Miguel Crispi, en el Museo Interactivo Mirador (MIM): ¿Cuál es su opinión? ¿Cree que se cumplió la promesa de campaña de no más pitutos?
Creo que esa ha sido una promesa incumplida. Yo quiero ser muy categórica en esto, no hay un veto sobre la esposa del asesor, del señor (Miguel) Crispi. El tema es que claramente cuando se contrata algún familiar, un pariente, lo primero que nos preguntamos es ¿esta contratación se hizo por las razones correctas, porque tiene las competencias para el cargo, o existió otro tipo de móvil? Los famosos pitutos, que es indeseable porque además fue promesa de campaña y mandato presidencial. No se iba a incurrir en nepotismo.
Las próximas elecciones, la figura de Bachelet y Tohá
—¿Atrasa al oficialismo la indefinición de la expresidenta Michelle Bachelet en la carrera presidencial? ¿Se le está esperando a ella?
Sí, se está esperando a ella para que se confirmen más nombres. No podemos tapar el sol con un dedo, hay que decir las cosas como son. Claro que atrasa, por eso es que yo soy partidaria de que la exmandataria, con todo el respeto que a mí me merece ella (…) tiene que definirse ahora máximo la primera semana del mes (de marzo). Si no, de lo contrario, nos vamos atrasando. La derecha posiciona sus nombres, nosotros nos estamos quedando absolutamente atrás y eso sí lo veo como algo indeseado.
Entonces, yo decía esta primera semana de marzo máximo. No hay más plazo, no hay más tiempo, no hay más espacio para la definición de la expresidenta Michelle Bachelet, porque ya las campañas están en marcha y la derecha está sacando una ventaja monumental mientras nosotros solo miramos.
—Desde el Frente Amplio se ha dicho que Bachelet es la única que logra unidad transversal del progresismo y también que deberían tomar la iniciativa para levantar la candidatura: ¿Coincide con esa postura?
Me parece que la unidad es un objetivo para el progresismo, un objetivo común. Me choca un poco que sean capaces de afirmar que exista un solo liderazgo, cuando nosotros tenemos que poner los proyectos políticos por delante. Entonces creo que ahí se comete un error al hacer ese tipo de afirmaciones, decir que solo una (figura) nos puede unir, porque la verdad es que nosotros nos tenemos que unir a todo evento. Tenemos una ultraderecha que avanza a pasos agigantados y si no generamos unidad no tenemos ninguna opción de enfrentar la próxima elección que no es solamente presidencial, es también parlamentaria. Entonces, en eso, me choca un poco las voces de mi propio sector porque la unidad no puede estar provocada por un nombre. La unidad tiene que estar generada por un acuerdo de un sector político en torno a un proyecto y en eso nos hace falta, quizás, avanzar más porque si estamos afirmando que solamente una persona puede provocar unidad, entonces ¿por qué? ¿nos estamos quedando sin proyecto? No sé.
—Priorizar el proyecto por sobre un nombre, entonces.
Por supuesto que sí. Por eso es que es tan importante las definiciones, porque nadie en nuestro sector podría desconocer el impacto que tiene la expresidenta Michelle Bachelet, y la importancia histórica que tiene para nosotros, pero por lo mismo se vuelve necesario que se defina pronto. De lo contrario, todas las otras acciones que buscan que vayamos en una lista parlamentaria común, que busca que tengamos un solo nombre para la presidencial, nos empiezan a quedar atrás.
—¿Ve factible una posible candidatura de la ministra del Interior, Carolina Tohá, o depende de lo que diga la expresidenta?
Sí claro, a mí me parece que ella tiene un tremendo liderazgo y ha sido la gran impulsora de la agenda en materia de seguridad en Chile. Hay leyes que no se han podido sacar con gobiernos anteriores, sean de derecha o izquierda, han sido hoy día posibles (…) también se ha avanzado mucho en materia de migración y creo que hay que seguir ese camino. Todo eso ha sido gracias al liderazgo de la ministra del Interior, Carolina Tohá. Entonces, yo claramente veo en ella una candidata.
Pero como digo, nosotros tenemos que abandonar la especulación de nombres y tenemos que pasar a la acción y la inscripción de candidaturas para primarias, que es lo que yo esperaría. Esto, independiente si va o no va la expresidenta, nosotros tenemos que consolidar este proceso y legitimarlo desde una primaria lo más amplia posible.
El panorama en la oposición y una eventual búsqueda por un cupo en el Senado
—¿Cuál es su evaluación de la dispersión en la derecha? ¿Es un punto a favor para el oficialismo?
Total y absolutamente. Si nosotros no somos capaces de sacar provecho de esa ventaja objetiva que hoy día tenemos sobre la derecha, de verdad nos vamos a perder una oportunidad histórica que es la de poder dar continuidad al gobierno, tener mayoría en el Congreso Nacional.
—¿Por qué?
Porque hay una debilidad en la derecha, está absolutamente fragmentada. Nosotros lo vemos a diario en el Congreso Nacional, Chile Vamos y Republicanos no se entienden para nada (…) están absolutamente quebrados y eso es porque no tienen un proyecto común y ese proyecto, que al país le dé tranquilidad y seguridad, que dé orden y estabilidad política, es lo que yo creo que nosotros le podemos ofrecer, pero para eso tenemos que apurar el tranco sino vamos a perder esta oportunidad histórica nacional.
—Sobre la irrupción de personajes como Johannes Kaiser, y también el modelo de Donald Trump que iría en contra de minorías, ¿cómo se enfrenta el auge de esas ideas? ¿Lo considera un retroceso?
Claro que lo considero una un retroceso, siempre hacer política de manera autoritaria, pasando por encima de nuestro sistema democrático, lo encuentro un retroceso absoluto. Creo que también levantar política en torno a la desinformación es un retroceso absoluto, como le gusta hacerlo a la ultraderecha, muchas veces pasando por encima de lo que dice la ciencia para imponer sus ideas a toda costa y más aún, impulsar estas políticas de odio, como hemos visto en el último tiempo. En el caso de Donald Trump, que está cambiando las identificaciones de quienes son personas transgéneros, no me parece que exista algo más cruel, o que solamente esté motivado por la maldad y provocar daño, que impulsar ese tipo de iniciativas.
Y, por otro lado, ver cómo se van tensionado los ánimos a nivel mundial. En Chile, me preocupa pensar dónde estamos nosotros ante un eventual tercer conflicto a nivel mundial, cómo y quiénes van a ser nuestros aliados o quiénes nos van a poder resguardar. No quiero olvidar que acá está la reserva de agua dulce más grande del mundo, entonces creo que ese tipo de cuestiones estratégicas no se han pensado bien y yo veo con mucha preocupación que avance tanto la ideas de la ultraderecha, porque finalmente son cancelatorias de la humanidad.
—En ese sentido, ¿cuáles son los desafíos para el progresismo?
Yo creo que el principal desafío es combatir este tipo de fenómenos con lo contrario. Si es que hay líderes que están desinformando, nuestro deber va a ser llegar con la información que corresponde, con los canales o las fuentes oficiales y relevar también aquellas fuentes de información. Generar más instancias de participación ciudadana y democracia directa, que descompriman un poco el descontento que existe con nuestro sistema representativo: referéndum o plebiscito, donde las personas puedan definir directamente las cuestiones que son más importantes. En eso, evitar que este tipo de liderazgos comienzan a hacer sentido, ahí claramente nosotros tenemos algo de lo que hacernos cargo.
—Camila Musante ¿a reelección por la Cámara de Diputadas y Diputados o en búsqueda del Senado? Hay transcendidos de prensa que la postulan como reemplazo de Jaime Quintana. ¿Es así?
Es una opción que ha surgido, pero yo todavía públicamente no he dicho nada así que eso es porque aún no he generado esa definición, pero ya prontamente lo van a saber.
—Está en evaluación, entonces.
Sí, está en evaluación.
Los desafíos legislativos y las reformas pendientes
—¿Cuáles deberían ser las prioridades del gobierno en su último año? ¿Cree que hay reformas estructurales pendientes?
Claro que hay reformas estructurales pendientes, pero a mí lo que más me preocupa hoy día es la situación de inmigración que tenemos, que es bastante compleja. Yo presenté un proyecto para crear centros de internación en las fronteras, para poder -sobre todo- abordar la situación de las personas que están en calidad de irregulares y que no han sido deportados. Tenemos más de 30 mil ciudadanos extranjeros que siendo expulsados de nuestro país y aún no hemos podido ejecutar esas órdenes. Ahí tenemos un problema práctico concreto en Chile.
En segundo lugar, creo que hay que seguir avanzando en materia de la agenda de seguridad, pero me preocupa también que no estemos apostando por un desarrollo económico de futuro y veo que la apuesta que se hizo a propósito de la explotación del litio, que recién va a empezar a ejecutarse en contrato en 2030, no fue la más acertada. Creo que tenemos un tremendo potencial en materia energética, sobre todo en las energías limpias y no lo hemos aprovechado. Nos permitiría, por ejemplo, tener independencia energética que no la tenemos y está demostrado. Nuestro sistema, al contrario, es muy frágil y se quiebra rápidamente, además que provenga de fuentes limpias e incluso pensar en exportar esa energía a nuestros países vecinos. Eso me falta, un Chile con un crecimiento económico que sea atractivo, pero que salga de este modelo de explotación de recursos naturales que también nos deja muy a la deriva de lo que haga China principalmente.
—¿Cómo se avanza en el Congreso?
No me imagino que estos temas no sean de cierto consenso. Entonces, precisamente por eso los pongo sobre la mesa, con realismo de que podemos avanzar en esa materia.
A mí me gustaría muchísimo que saliera el proyecto de ley de eutanasia (…) aunque creo que puede haber más consenso que posiciones divididas, pero sí creo que tenemos que ser estratégicos e impulsar la agenda en la que haya consenso transversal y no morir con consignas que pueden servir para las batallas electorales. Estar en el Congreso y en el Poder Ejecutivo demanda una responsabilidad mucho más grande que salir con banderas a la calle.
—¿Quedó conforme con lo que se despachó en la reforma de pensiones?
Creo que se logró un acuerdo difícil, con voluntad de todas las fuerzas políticas. Quizás vamos a abrir una puerta más a futuro para poder seguir legislando, sobre todo en el punto que tiene que ver con la solidaridad. Yo creo que esa es la gran ganancia, pero también y sin lugar a dudas, reconocer que el acuerdo que se logró, que a mí me hubiese gustado que hubiese incorporado con más fuerza el elemento de la solidaridad, igualmente abre una puerta y va a significar un aumento sustancial de las pensiones. Eso no es discutible y eso sí es algo que hay que celebrar.
—A raíz de la reforma al sistema político, presentada por senadores del mismo oficialismo, surgió la idea de que el Partido Por la Democracia (PPD) se fusione con el Partido Socialista (PS). ¿Estaría de acuerdo?
Yo creo que la fusión nunca es una buena idea, si creo que se puede generar un gran bloque, soy partidaria de hacer una federación de los partidos progresistas (…) pero llegar a perder la identidad como una fusión me parece erróneo.
—Son seis los diputados -Francisco Pulgar, Catalina Pérez, Marcela Riquelme, Joaquín Lavín, Jorge Durán y Mauricio Ojeda- que está siendo investigados. Aunque estén desaforados, siguen recibiendo sus sueldos. ¿Cree que es lo correcto? ¿Debería ser una prioridad para legislar?
Creo que es poco ético y, por lo tanto, creo que también debiésemos tomar cartas en el asunto, hay varios proyectos de ley (…) es poco ético, que si hay una formalización de la investigación por el delito que sea, se siga recibiendo la dieta parlamentaria.
—A raíz del caso de Luis Hermosilla y también del caso Topógrafo, ud. ha asegurado que existe una mafia judicial y también notarial. Entonces, ¿cómo se podría contrarrestar esta problemática? ¿Cómo se ve la certezas a la ciudadanía?
En la Cámara de Diputadas y Diputados, en el mes de enero, legislamos respecto de la reforma que se viene al sistema notarial, que viene con varios cambios que yo creo que van a ser positivos para evitar que sigan funcionando como grandes tráficos de influencias.
Yo espero que eso salga pronto y así terminar con la instalación de esos pequeños feudos que constituyen hoy día las notarías y que vemos a propósito de la trama del caso Audio, que también están metidos en los nombramientos de jueces, de ministros de corte y que al final terminan incidiendo muchísimo y ni siquiera respetan la tarifa que le tienen que cobrar al pueblo chileno. O sea, estas cifras están fijadas por las respectivas Cortes de Apelaciones.
Tú entras a una notaría y te cobran muchísimo más y parece que están impunes incluso de aquello. Entonces, yo creo que hay que terminar con ese sistema (…) ¿Qué decir de los que son notarios, conservadores y archiveros al mismo tiempo? Solo estamos hablando de lo notarial en sí, pero cuando recaen estos cargos sobre una misma persona, la cantidad de poder que se acumula a mí me parece que se ha prestado para todo tipo de cosas, sobre todo lo que tiene que ver con tráfico de influencias.
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