Expertos en asuntos indígenas mostraron aprensiones respecto al Plan Buen Vivir, que el Gobierno desarrolla en la Macrozona Sur. De acuerdo a los analistas, todavía falta demostrar una real agenda de despliegue en los sectores indicados. Asimismo, plantean que la iniciativa "no transforma relaciones de poder", aunque reconocen que "cualquier transformación es un avance" en Chile.
Fue en mayo cuando el gobierno de Gabriel Boric decidió decretar Estado de Excepción en la región de La Araucanía y en dos provincias del Bío Bío, dando un giro en su planteamiento inicial.
Y es que el exdiputado y su círculo cercano se habían manifestado en contra de esta medida durante el período presidencial de Sebastián Piñera, rechazando su prórroga en el Congreso cuando fue solicitada.
La Moneda no sólo puso el foco en el resguardo de las rutas, sino también comenzó a desarrollar el denominado Plan Buen Vivir. Esta iniciativa se basa en la restitución de tierras; los parlamentaros con comunidades indígenas; y la mayor inversión en temas como obras públicas y agua potable rural.
Asimismo, se pretende avanzar en la creación de un Ministerio de Asuntos Indígenas, con el fin de “robustecer la institucionalidad que se ocupa de las temáticas indígenas y propiciar la eficiencia de los organismos vinculados a esta materia”.
En esa línea, el Ejecutivo pretende destinar cerca de 400 mil millones de pesos durante el 2022 en sectores claves de la Macrozona Sur.

Plan Buen Vivir: “No transforma relaciones de poder”
Salvador Millaleo, exasesor del Gobierno en asuntos indígenas, se pregunta si los diálogos con las comunidades se están concretando.
A pesar de que se esperaba comenzarlos en julio de este año, el abogado señala que “hasta ahora no se han visto en la práctica”. Por ello, critica la “falta de una agenda de despliegue y desarrollo” de las medidas que contempla la iniciativa de La Moneda.
En la misma línea, Fernando Pairican, historiador en la Escuela de Antropología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, indica que no queda muy claro cuáles “van a ser los mecanismos para llegar al buen vivir”.
Si bien reconoce que es “un plan más avanzado que el de los anteriores gobiernos, en cierto modo sigue manteniendo una noción de política de carácter de afirmación identitaria y sigue reproduciendo los mismos errores”.
El doctor en Historia asegura que la iniciativa del Ejecutivo “no transforma las relaciones de poder”. Sin embargo, afirma que “cualquier transformación es un avance” en Chile.
Tanto Millaleo como Pairican coinciden en que el gobierno de Boric podría estar esperando el resultado del plebiscito para implementar todos los punto del Plan Buen Vivir. Esto, ya que sería necesaria una reforma de las medidas en caso de ganar el Apruebo.
Política de Chile y Argentina sobre pueblos originarios
Chile y Argentina comparten asuntos derivados de la presencia mapuche. Según el antropólogo Sebastián Valverde, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina, una de las cosas en común entre ambos países es el proceso de estigmatización del pueblo originario.
No obstante, reconoce que la respuesta política ha sido diferente. “La Constituyente es un gran avance en Chile, por supuesto, y Argentina está muy atrás de un desarrollo similar”, asevera.
Aunque no hay una cooperación oficial entre los estados respecto al tema, para el experto no cabe duda de “que sí se han compartido informaciones”.
El estudio “Coordinación represiva contra el pueblo mapuche”, publicado en octubre del año pasado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), da cuenta de que hubo una articulación entre los países vecinos en cuanto a “la inteligencia ilegal, la militarización y la estigmatización para impedir el ejercicio de los derechos indígenas”.
Según el documento, la experiencia chilena fue “no sólo una fuente de inspiración, sino un verdadero modelo, que intentaron aplicar desde 2016” para la difusión del concepto del “mapuche violento” en Argentina.
Mientras los expertos chilenos ven en el Plan Buen Vivir y el proceso constituyente una oportunidad de resolución de la cuestión mapuche, el argentino Sebastián Valverde pinta un panorama más oscuro y teme que la actual crisis económica pueda recrudecer la violencia en el país trasandino.
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