Nacional
Jueves 27 febrero de 2020 | Publicado a las 03:34 · Actualizado a las 17:15
La cadena de solidaridad que convirtió a Radio Bío Bío en una "farmacia popular" luego del terremoto
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“8,5 en la escala ritcher ¬Ņesto significa terremoto?” “S√≠, s√≠… esto en otro pa√≠s… el da√Īo hubiera sido mucho mayor” (primera versi√≥n oficial de Onemi en conversaci√≥n con Radio B√≠o B√≠o).

La madrugada del 27 de febrero de 2010 Chile despert√≥ en una pesadilla. Muchos reci√©n estaban entrando a sus camas despu√©s de terminar de ver la √ļltima presentaci√≥n del Festival de Vi√Īa del Mar, hasta que el reloj marc√≥ las 03:34.

En 90 segundos todo cambi√≥. Edificios ca√≠dos, puentes colapsados y autopistas inutilizables fueron algunos de los da√Īos materiales inmediatos hasta que, horas despu√©s, un tsunami barri√≥ con la costa del B√≠o B√≠o y El Maule, destruyendo pueblos, arrastrando personas, escombros y veh√≠culos por igual.

Los mensajeros

Sin luz, sin redes telefónicas, ni Internet, la comunicación se volvió compleja. Más bien, la ciudad quedó casi completamente desconectada del exterior. Como si se hubiera regresado algunas décadas en el tiempo, los habitantes de Concepción y de las comunas cercanas desempolvaron sus radios a pila para poder informarse de lo que sucedía en el país.

A√ļn desconcertados y con las emociones a flor de piel, los periodistas y controladores de Radio B√≠o B√≠o acudieron para operar los equipos, que segu√≠an funcionales y listos para transmitir gracias a los trabajadores presentes en el edificio ubicado junto a la Plaza Independencia. La emisora penquista fue la √ļnica radio que los ciudadanos pudieron sintonizar.

“Nos vimos sometidos a la tensi√≥n m√°xima, especialmente nuestro equipo en Concepci√≥n. Ellos llegaron como pudieron a la radio -algunos incluso en pijama- y tuvieron el instinto de saber qu√© hacer”, relat√≥ Tom√°s Mosciatti a estudiantes en una charla en la Universidad del Desarrollo en 2010.

El rostro de la Galería Olivieri, cambiado de un día para otro.
El rostro de la Galería Olivieri, cambiado de un día para otro.

Mediante la constante transmisión radial se conoció que la estimación del sismo pasó de un preliminar 8,5 en escala Richter -que cuantifica la energía que libera un terremoto-, a un 8,8 en la escala sismológica de magnitud de momento, que se basa en la medición de la energía total que se libera en un sismo.

En tanto, en la escala de Mercalli alcanz√≥ el grado IX, calificado como de “violenta intensidad”.

Trasmitiendo 24 horas seguidas, Radio Bío Bío no sólo informó lo que sucedía en las zonas afectadas, sino que también funcionó como nexo entre las familias de diversas zonas, recibiendo mensajes en las oficinas y leyéndolos al aire. Incluso llegaban papeles con nombres de personas desaparecidas, cuyas familias y amigos intentaban localizar.

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“Vengo de la Remodelaci√≥n Paicav√≠. Tengo familia en Hualqui y me necesito contactar con familia que est√° en Arauco. Vengo a dejar un mensaje ac√°”, explic√≥ una de las personas que llegaron hasta las inmediaciones.

A trav√©s de la emisora se pudo escuchar, incluso, a un capit√°n de la Armada dar instrucciones a sus subalternos y a ejecutivos de las el√©ctricas que reportaron los da√Īos sufridos y las estimaciones para cu√°ndo se repondr√≠a el suministro el√©ctrico.

En este contexto, ciudadanos comenzaron a llegar a las oficinas de O’Higgins con papeles que fueron recibidos por quienes se “acuartelaron” en la Galer√≠a Olivieri. Y as√≠ como llegaron recados, tambi√©n lo hicieron solicitudes. Muchas de ellas urgentes.

La primera “farmacia popular”, improvisada

La emergencia en la región y la paralización total de actividades sufrida impidió que el comercio funcionara. Las farmacias, con sus puertas cerradas, no estaban entregando medicamentos y los enfermos crónicos se vieron severamente afectados.

A través de la emisión, se empezó a solicitar medicamentos específicos para varias enfermedades y condiciones, llamados de auxilio que fueron rápidamente contestados por los auditores que comenzaron a llevar los insumos hasta la emisora.

Las personas trajeron f√°rmacos que ten√≠an disponibles, por ejemplo hab√≠an escuchado en sus radios que un se√Īor con dependencia a la insulina la necesitaba. As√≠, los casos se fueron sucediendo hasta que auditores entregaron productos de salud incluso sin que nadie los hubiese pedido, adelant√°ndose a la necesidad. Eventualmente algunas farmacias se sumaron, cediendo cajas con medicamentos.

Las donaciones se fueron acumulando, hasta que dentro de muy pocos días requirieron una coordinación mayor, trabajando los empleados de Radio Bío Bío y de otros locales de la Galería Olivieri codo a codo con auditores voluntarios. La prioridad se puso en los medicamentos más urgentes.

“En alg√ļn momento dado se acercaron un par de auditores a la radio a solicitar remedios”, se√Īal√≥ Eric Brugmann, gerente comercial de Radio B√≠o B√≠o. “A esto se sum√≥ otro par de auditores con otro tipo de remedios y comenzaron a llegar personas con ese tipo de medicamentos y otros m√°s, dej√°ndolos a disposici√≥n”, a√Īadi√≥.

“En un momento dado empezamos a tener una gran cantidad de remedios y que obviamente nadie en la radio sab√≠a que hacer con ellos”, por lo que se hizo un llamado al aire para que alg√ļn profesional pudiera entregar y coordinar la entrega.

Así apareció una profesional de la salud que se unió al equipo en la Galería Olivieri, cuyo trabajo fue fundamental para que esta improvisada farmacia -que ocupaba todo el pasillo del primer nivel- funcionara.

Los pasillos se llenaron de fármacos, desde aspirinas hasta ansiolíticos.
Los pasillos se llenaron de fármacos, desde aspirinas hasta ansiolíticos.

Se necesit√≥ tambi√©n personas con conocimientos farmac√©uticos, por lo que estudiantes y profesionales de diversas √°reas de la medicina apoyaron, administrando y categorizando los medicamentos de la “farmacia popular” que se instal√≥ en la entrada de la galer√≠a.

“Soy dentista, llegu√© invitado por la persona que est√° a cargo. En mi casa me sent√≠a bastante in√ļtil. Fui al hospital y hab√≠an voluntarios de sobra, por lo tanto decid√≠ venir a ac√°”, relat√≥ Pablo en uno de los registros audiovisuales de Radio B√≠o B√≠o de la √©poca.

De acuerdo a Loreto Neira, jefa comercial de Radio B√≠o B√≠o en Concepci√≥n, gran parte de personas que llegaban eran principalmente por dolores de cabeza y algunos que solicitaban insulina. “Ten√≠amos ampollas, pero no estaban refrigeradas, as√≠ que hicimos el llamado y nos indicaban donde se pod√≠a ir a buscar”, detall√≥.

“√Čramos entre cuatro o cinco personas que est√°bamos a cargo de la farmacia, el resto eran los chicos que se acercaban a las rejas de la radio y eran voluntarios”, explic√≥ Neira. Este equipo racionaba y entregaba los f√°rmacos dependiendo de la necesidad inmediata de las personas.

La farmacia improvisada se mantuvo funcionando cerca de una semana y media, y llegaron a despachar cerca de 15 mil recetas. Hubo momentos en que, incluso, se almacenaron tantos medicamentos que se tuvo que dejar de recibir donaciones.

Por la labor que tuvo Radio B√≠o B√≠o en medio de la emergencia, la Confederaci√≥n de Comercio Detallista y Turismo de Chile (Confedech) destac√≥ al cobertura con el premio “Valioso Aporte Informativo”. A este reconocimiento tambi√©n se sum√≥ el de la C√°mara Nacional de Comercio que otorg√≥ el galard√≥n “Diego Portales Palazuelos” por su “sobresaliente desempe√Īo en su trayectoria laboral y capacidad de superaci√≥n y emprendimiento, pese a haber sufrido directamente las consecuencias del terremoto y posterior tsunami”.

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