Nacional
Viernes 26 octubre de 2018 | Publicado a las 14:45
La √ļltima entrevista de Ana Gonz√°lez: "Yo envejec√≠, mi viejo no, los m√≠os no envejecieron"
Publicado por: Guido Focacci
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La √ļltima entrevista que dio Ana G√≥nzalez fue publicada en la √ļltima edici√≥n de la Revista Palabra P√ļblica de la Universidad de Chile, el pasado 5 de octubre.

Luego de que este viernes se registrara la muerte de la fundadora de la Agrupaci√≥n de Familiares Detenidos Desaparecidos, recordamos parte de lo dicho en aquella conversaci√≥n, que la citada revista titul√≥ “La poderosa porf√≠a de Ana Gonz√°lez”.

Recuerdos

‚ÄúYo ten√≠a como 16 a√Īos, y en la poblaci√≥n Bulnes ‚Äďdonde viv√≠a con mis t√≠os, camino a Valpara√≠so- hab√≠a una sede del Partido Comunista. Yo qu√© iba a saber de pol√≠tica en ese tiempo, pero ah√≠ en esa sede bien modesta se hac√≠an bailes todos los s√°bados; iba harta gente, nunca hab√≠a un esc√°ndalo nada. Ah√≠ mi t√≠a me daba permiso para ir. Yo no hac√≠a nada para no pasar a llevar los consejos que me daba mi t√≠a. En ese tiempo en mi casa hab√≠a una ventana grande que daba a la calle. Por ah√≠ pasaba un joven que se ve√≠a tan correcto. Ese era Manuel, Manuel Recabarren. En ese tiempo √©l hab√≠a llegado hasta el pato del silabario, pero era tan inteligente, tan empe√Īoso. De grande aprendi√≥ a leer‚ÄĚ.

‚ÄúEn esos bailes aprend√≠ a conocer a los j√≥venes comunistas, eran perfectos, y ah√≠ estaba Manuel, el muchacho que yo ve√≠a pasar todos los d√≠as desde mi ventana cuando √©l ven√≠a del trabajo. Era muy bueno, con 16 a√Īos dominaba toda la pol√≠tica de Chile y la del extranjero, habiendo sido de una familia sin recursos. Con ocho a√Īos, √©l ya iba al r√≠o a sacar piedras para la construcci√≥n. Viv√≠a a la altura de Renca, a la orilla del r√≠o; tambi√©n lustraba. Pero Manuel, con el tiempo, lleg√≥ a trabajar en imprentas. Yo se lo recomendaba a mis amigas. Pero √©l no les hac√≠a caso. Ah√≠ dije ‚Äėes fiel‚Äô, fiel al cari√Īo que √©l me ten√≠a; una sabe cuando un joven se enamora de una. Nunca hab√≠amos conversado, pero yo lo admiraba. Ah√≠ ingreso a las JJCC y luego yo invito a Manuel a la Jota para que fuera a las reuniones, ya que sab√≠a tanto; as√≠ era m√°s f√°cil conversar con la polola que √©l quer√≠a y yo lo admiraba‚ÄĚ.

‚ÄúLos capitalistas no ponen el capital al servicio de los j√≥venes, para que los j√≥venes se superen. S√≥lo los explotan m√°s para pagarles menos‚ÄĚ.

‚ÄúFuimos invitados por mis vecinos, militantes socialistas, con los que siempre nos llev√°bamos bien, pese a que hab√≠a una discordia entre los partidos. A ese casamiento lleg√≥ Allende. Imagina lo que era eso. Organizamos una fila para saludar al presidente reci√©n asumido. En eso est√°bamos cuando me doy cuenta de que Allende saluda y saluda, pero quiz√°s porque ten√≠a tantos dirigentes detr√°s que le hablaban, ya no miraba a quien ten√≠a al frente. Bueno, en eso llega mi turno y √©l me estrecha la mano, pero miraba para atr√°s, pero yo no le doy la m√≠a. Entonces, siente que no le dan la mano y se da vuelta y ah√≠ me mir√≥. Es ah√≠ cuando lo miro y le digo ‚Äėsabe, se√Īor presidente, cuando me dan la mano me gusta que me miren a los ojos‚Äô. Y as√≠ fue‚ÄĚ.

‚ÄúYo envejec√≠, mi viejo no; los m√≠os no envejecieron, s√≥lo yo envejec√≠‚ÄĚ.

‚ÄúVeo hoy ‚Äďadvierte- que los partidos populares han perdido, pero siempre habr√° gente comprometida y con nuevas maneras de lucha, aunando gente; no hay que olvidar que los partidos de la burgues√≠a nunca van a ser de izquierda. Por eso creo que Allende fue muy adelantado; faltaba tiempo‚ÄĚ.

‚ÄúYo sufro por los m√°gicos y so√Īadores 21 a√Īos de mi nuera Nalvia, embarazada de tres meses, por mis hijos Luis Emilio y Ma√Īungo, y por mi esposo Manuel. Todos ellos fueron detenidos y ocultados en el fondo de la tierra. Pero yo no sufro s√≥lo por mi dolor de ausencia, muero un poco cada d√≠a al pensar lo que mis amados sufrieron, en la m√°s completa indefensi√≥n‚ÄĚ.

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