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Millonario gasto de Carabineros en lacrimógenas: los peligros y el protocolo para gasear
Publicado por: Alberto Gonz√°lez
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El ulular de las sirenas y una multitud corriendo en medio del humo de las lacrim√≥genas, es parte de un cuadro cl√°sico de las manifestaciones. Por lo mismo, cabe preguntarse ¬Ņcu√°nto gasta el Estado en financiar los elementos disuasivos para controlar las protestas? Sin haberlo anticipado, tardamos casi un a√Īo en conocer la informaci√≥n.

El largo camino legal se inici√≥ el 23 agosto de 2016, cuando solicitamos a Carabineros de Chile v√≠a Transparencia el “detalle del gasto, licitaciones si las hubiera y registro de proveedores de los elementos disuasivos, bombas lacrim√≥genas y balines de goma, usados durante manifestaciones”.

Semanas despu√©s, el 15 de septiembre, la instituci√≥n policial contest√≥ al requerimiento, neg√°ndose a entregar la informaci√≥n, entre otros argumentos, en que su entrega “producir√≠a un da√Īo o detrimento en el debido cumplimiento de las funciones de Carabineros, particularmente en materias de restablecimiento del orden p√ļblico”.

Por lo anterior, ese mismo día decidimos presentar un amparo que fue acogido el 20 de septiembre por el Consejo Para la Transparencia, organismo que ordenó a Carabineros entregar la información en un plazo de 5 días hábiles.

No obstante, la institución policial reclamó ilegalidad ante la Corte de Apelaciones, con lo que el caso se judicializó.

Casi un a√Īo despu√©s, el 13 de julio de 2017, en fallo un√°nime, la Novena Sala del tribunal de alzada ratific√≥ la decisi√≥n del Consejo para la Transparencia, que orden√≥ a Carabineros entregar el detalle del gasto, licitaciones y registro de proveedores de elementos disuasivos, como bombas lacrim√≥genas y balines de goma utilizados en control de manifestaciones, pero ‚Äúsin dar cuenta del volumen y caracter√≠sticas de los referidos elementos disuasivos‚ÄĚ.

Finalmente, Carabineros decidió entregarnos la información, cuya primera parte reproducimos a continuación.

Costos

De acuerdo a la informaci√≥n entregada por la instituci√≥n policial v√≠a Transparencia, Carabineros ha realizado siete licitaciones en los √ļltimos dos a√Īos para adquirir elementos disuasivos, seis de ellas privadas y una mediante trato directo.

De estas licitaciones, tres corresponden a la compra de lacrim√≥genas. La m√°s cara, fechada el 17 de mayo pasado, es por 135 mil d√≥lares (unos 84 millones de pesos). Le sigue otra del 22 de junio de 2016 por 110.250 d√≥lares (unos $69 millones), y una del 9 de marzo de ese mismo a√Īo, por 25.200 d√≥lares (cerca de 15 millones).

Todas estas licitaciones son privadas, es decir, la propia instituci√≥n “invita” a proveedores para que formulen propuestas, de entre las cuales seleccionar√° y aceptar√° la m√°s conveniente, seg√ļn consigna la Ley 19.886 de Compras P√ļblicas.

Las dos primeras licitaciones corresponden a granadas lacrim√≥genas, mientras que la √ļltima corresponde a l√≠quidos lacrim√≥genos, elementos por los cuales se desembolsaron en total 270.450 d√≥lares, es decir, unos 169 milones de pesos.

canva.com
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Los riesgos de usar lacrimógenas

A nivel mundial, el gas lacrimógeno es uno de los elementos disuasivos más utilizado para controlar protestas, por sus compuestos que incapacitan temporalmente a los manifestantes causando irritación ocular y del sistema respiratorio.

Si bien existen m√°s tipos, hay tres que son los m√°s conocidos: cloroacetofenona (CN), la dibenzoxazepina (CR) y clorobenzilideno malononitrilo (CS). Este √ļltimo, es el que actualmente utiliza Carabineros de Chile.

Se trata de un compuesto desarrollado en 1928 por Ben Corson y Roger Stoughton en la Middlebury College, que fue bautizado con las iniciales de sus apellidos (CS). Su creación buscaba reemplazar al peligroso CN, utilizado durante la Primera Guerra Mundial.

Entre sus principales s√≠ntomas se cuentan irritaci√≥n de los ojos, espasmos en los p√°rpados (blefaroespasmo), lagrimeo, irritaci√≥n de las v√≠as respiratorias y de la piel -especialmente en √°reas h√ļmedas-, salivaci√≥n, secreci√≥n nasal (rinorrea), estornudos y tos.

Pero también podría generar dolor y opresión torácica, además de náuseas y vómitos, aumento temporal de la presión sanguínea y frecuencia cardiaca. Asimismo, pacientes con asma podrían presentar una crisis, mientras que los bronquíticos crónicos pueden sufrir bronquitis aguda y bronconeumonia.

ARCHIVO | Víctor Pérez | Agencia UNO
ARCHIVO | Víctor Pérez | Agencia UNO

El compuesto puede ser utilizado como gas o como soluci√≥n, con aerosol l√≠quido. Para esto √ļltimo, se usan solventes como cloruro de metileno, acetona y la metilisobutilcetona, y para los propulsores utilizan butano, di√≥xido de carbono y el nitr√≥geno.

Los síntomas aparecen rápidamente 20 o 30 segundos después de la exposición, y tienden a desaparecer hasta media hora después, dependiendo del tiempo en que la persona logre respirar aire limpio.

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Por lo general, una granada lacrimógena genera una nube tóxica de entre 6 a 9 metros de diámetro, cuya concentración se reduce rápidamente en la medida que se dispersa. Por lo mismo, si se detona en un espacio cerrado o en racimos, lógicamente los niveles de exposición, no de concentración, serán mucho más altos al no existir ventilación, acentuando los síntomas adversos.

De acuerdo al Journal of the American Medical Association, una detonaci√≥n puede llegar a tener una concentraci√≥n de entre 2 mil a 5 mil miligramos por metro c√ļbico, lejos a√ļn de los niveles letales de exposici√≥n, que est√°n por sobre los 25 mil seg√ļn antecedentes publicados en revistas cient√≠ficas aportados a BioBioChile por el doctor Andrei Tchernitchin, docente de la Universidad de Chile y presidente del Departamento de Medio Ambiente del Colegio M√©dico.

Se considera que una dosis letal provocar√≠a un da√Īo pulmonar que derive en asfixia y una falla circulatoria o que origine una bronconeumonia secundaria.

El polvo derivado de la utilización de la sustancia, por su parte, se puede asentar en el piso y permanecer activo por 5 días.

Adem√°s, cuando se calienta, el CS produce cloruro de hidr√≥geno, √≥xido de nitr√≥geno y cianuro. Sin embargo, a concentraciones de hostigamiento, su producci√≥n ser√≠a excesivamente peque√Īa y sin ninguna importancia cl√≠nica.

Actualmente no hay evidencia científica que demuestre si el CS es cancerígeno, pese a los estudios en ratas realizados por el Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos, de acuerdo a lo publicado por el Departamento de Salud del Reino Unido.

Asimismo, la evidencia descarta letalidad en embriones, mutagenicidad, es decir, alternaciones gen√©ticas, ni teratogenicidad -malformaciones cong√©nitas-, seg√ļn determin√≥ el Comit√© de Himsworth, grupo de expertos m√©dicos que realiz√≥ un estudio al respecto entre 1969 y 1971, para validar el uso de lacrim√≥genas. Lo anterior, pese a los reparos de la Sociedad Brit√°nica para la Responsabilidad Social en la Ciencia.

En esa misma línea, el Comité del Departamento de Salud del Reino Unido ha expresado su inquietud respecto a la exposición al aerosol CS en los grupos susceptibles.

Estos √ļltimos ser√≠an las personas con asma bronquial o alguna enfermedad obstructiva cr√≥nica de las v√≠as a√©reas, y quienes sufren de hipertensi√≥n u otra enfermedad cardiovascular.

Lo anterior, tal como sucedió en Valdivia en septiembre, cuando una participante en las protestas por la conmemoración del 11 de septiembre quedara internada en la UCI del hospital en riesgo vital, debido a una grave intoxicación con gas lacrimógeno, el cual acentuó una patología anterior que sufría.

ARCHIVO | Pablo Ovalle | Agencia UNO
ARCHIVO | Pablo Ovalle | Agencia UNO

¬ŅC√≥mo atender a una persona afectada por gases lacrim√≥genos?

Seg√ļn la gu√≠a elaborada por la Organizaci√≥n Mundial de Salud, Respuesta de la salud p√ļblica a las armas biol√≥gicas y qu√≠micas, lo primero es retirar al paciente de la fuente de exposici√≥n, y que respire aire fresco.

Luego, si los s√≠ntomas se mantienen, se recomienda la irrigaci√≥n de las √°reas afectadas con agua tibia, por lo menos durante 15 minutos. Cualquier part√≠cula depositada en los ojos despu√©s de la evaporaci√≥n del solvente debe lavarse con cantidades abundantes de agua tibia durante 15 minutos o m√°s, se√Īala el documento.

No obstante, advierte que en algunos casos el contacto breve con agua hidroliza el CS y puede agravar los s√≠ntomas de quemadura. “Se puede usar agua y jab√≥n para lavar la piel, pero debe ser seguida de irrigaci√≥n con agua tibia durante 15 minutos”, agrega.

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“Las soluciones salinas o d√©biles de √°cido b√≥rico pueden aliviar los s√≠ntomas oculares y las lociones calmantes como la calamina se pueden usar sobre la piel lesionada. Los ap√≥sitos h√ļmedos que permiten que haya evaporaci√≥n, pueden calmar la piel. Los ap√≥sitos se deben cambiar cada 2 a 3 horas. Cualquier infecci√≥n de la piel se debe tratar con antibi√≥ticos”, indica la OMS.

ARCHIVO | Hans Scott | Agencia UNO
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¬ŅQui√©n autoriza las lacrim√≥genas?

En nuestro país, el uso de las lacrimógenas está regulada por la Ley de Control de Armas, donde se prohíbe su uso y comercialización a particulares, quienes sólo pueden adquirir elementos elaborados sobre la base de productos naturales como extracto de ají y pimienta.

La prohibici√≥n no corre para las Fuerzas Armadas y Carabineros. Mientras que la Polic√≠a de Investigaciones, Gendarmer√≠a y la Direcci√≥n General¬†de Aeron√°utica Civil, estar√°n exceptuadas seg√ļn la cantidad que autorice el ministro¬†de Defensa, a proposici√≥n del director de la respectiva instituci√≥n, de acuerdo a la legislaci√≥n.

Asimismo, el texto legal indica que “estas armas¬†y elementos podr√°n ser utilizados en la forma que se√Īale el respectivo Reglamento¬†Org√°nico y de Funcionamiento Institucional”.

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En otras palabras, no especifica la forma en la que podr√≠an ser utilizados, de ah√≠ entonces que sea com√ļn su uso durante los periodos de instrucci√≥n en las distintas escuelas matrices, seg√ļn consta en videos publicados en redes sociales.

El protocolo para gasear a manifestantes

En el caso de la polic√≠a uniformada, existe un documento titulado “Protocolos para el mantenimiento del orden p√ļblico” de diciembre de 2012, en donde est√° especificado el “empleo de disuasivos¬†qu√≠micos”.

De acuerdo a dicho protoloco, los vehículos lanza gases pueden entrar en operación sólo en caso que los vehículos lanza aguas no logren por completo el objetivo de dispersar una manifestación.

No obstante, lo primero que debe determinar su autorizaci√≥n, es que deben existir alteraciones al orden p√ļblico. En ese sentido, quien es responsable de su utilizaci√≥n y el motivo -como la protecci√≥n del personal que est√° siendo agredido y sobrepasado violentamente o con el fin¬†de evitar un mal mayor- es el jefe de servicio.

Este √ļltimo, adem√°s, debe observar el espacio f√≠sico donde se va a hacer uso del gas, si es un espacio abierto o cerrado, y la direcci√≥n del viento, por ejemplo.

Luego, se sugiere hacer advertencias a través de altavoces antes de usar los disuasivos químicos, teniendo especial cuidado con el uso de los líquidos CS.

“El uso de agua con l√≠quido C.S., s√≥lo se utilizar√° con manifestantes que desobedezcan en forma violenta o agresiva las contenciones, despejes o detenciones, o se¬†est√©n cometiendo graves alteraciones al orden p√ļblico, con el fin de evitar el contacto¬†f√≠sico y enfrentamientos directos o acciones de violencia”, indica el documento.

Asimismo, el protocolo establece que “en el sector central de las ciudades estar√° restringido el uso de dispositivos lacrim√≥genos de mano y cartuchos lacrim√≥genos”, los que s√≥lo se utilizar√°n frente a “necesidades¬†imperiosas y luego de haber utilizado los dem√°s medios dispersores”.

En ese sentido, se explicita que los gases se deben usar gradualmente dependiendo de la actitud de los manifestantes. Adem√°s, se pide tener especial cuidado del entorno, sobre todo en el caso de existir centros de salud y establecimientos educacionales.

En este punto, entrar√≠a en juego la Ley de Bases Generales del Medio Ambiente, en donde estipula que “deber√°n someterse al sistema de evaluaci√≥n de impacto ambiental (…) la aplicaci√≥n masiva de productos qu√≠micos en √°reas urbanas o zonas rurales¬†pr√≥ximas a centros poblados o a cursos o masas de agua que puedan ser afectadas”.

Por lo mismo, consultamos a Carabineros respecto a si el uso de lacrimógenos ha sido sometido a estudios de impacto ambiental, y también respecto a la regulación y fiscalización de su uso, información que quedó pendiente de entregar, al igual que la eventual existencia de registros de reclamos o sanciones por mal uso.

Similar situación, ante la consulta si se utiliza el CS para la instrucción y las evaluaciones médicas y psicológicas a efectivos de Fuerzas Especiales.

Seg√ļn justific√≥ la instituci√≥n policial a BioBioChile, el uso de este tipo de disuasivos qu√≠micos “tiene como objetivo el restablecimiento del orden p√ļblico quebrantado, en manifestaciones violentas y/o agresivas, para la protecci√≥n de la ciudadan√≠a en general”.

Lo anterior, amparados en un estudio realizado por el Instituto de Salud P√ļblica (ISP) de 2011, que estableci√≥ en sus conclusiones que el empleo de estos gases no tienen otros efectos m√°s que el de generar irritaciones generales, principalmente en zonas mucosas.

Sin embargo, Carabineros advierte que “la decisi√≥n del uso de disuasivos qu√≠micos es el √ļltimo recurso para el control del orden p√ļblico, decisi√≥n que se adopta en las condiciones ambientales y t√°cticas adecuadas. No obstante lo anterior, su uso, se encuentra supeditado a lo tipificado en el Manual de Operaciones para el Control del Orden P√ļblico, en donde se establecen criterios t√°cticos de uso”.

ARCHIVO | Yvo Salinas | Agencia UNO
ARCHIVO | Yvo Salinas | Agencia UNO

INDH: “Hay que reevaluar los riesgos”

Desde el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) no son ajenos a lo que sucede cada vez que hay manifestaciones, en donde generalmente se utilizan gases disuasivos.

Por lo mismo, en abril de 2017 enviaron un oficio a Carabineros para indagar respecto del disuasivo químico.

Seg√ļn Rodrigo Bustos, jefe de la Unidad Jur√≠dica y Judicial del INDH, la polic√≠a uniformada respondi√≥ enviando los mismos antecedentes que entreg√≥ a BioBioChile, para justificar su uso por parte de Fuerzas Especiales.

“Como INDH hemos recomendado a Carabineros una reevaluaci√≥n de los riesgos para la salud de la poblaci√≥n civil por la exposici√≥n al gas lacrim√≥geno, y tambi√©n hemos insistido en que tienen que utilizarse en situaciones muy excepcionales que justifiquen evitar alteraciones muy graves al orden p√ļblico, no en cualquier manifestaci√≥n o disturbio”, asegur√≥ Bustos.

En ese sentido, desde el INDH detallan que su uso debiera estar precedido de avisos formales que den oportunidad a las personas de evacuar la zonas, sin provocar situaciones de pánico o estampidas. A lo anterior se suman las normas del derecho internacional, que prohíbe usar estos gases en espacios cerrados o frente a personas que no tienen una vía de evacuación.

Por otro lado, Bustos afirmó que han instado a Carabineros a desarrollar pautas de atribución de responsablidades por el uso incorrecto por el uso de gases disuasivos.

No obstante, la mayor dificultad es que no hay alguna norma global que prohíba su utilización. Por lo anterior, sólo queda hacer recomendaciones para velar por la integridad de la población.

“Desde el derecho internacional de derechos humanos, lo que se plantea no es la prohibici√≥n absoluta de utilizar gases lacrim√≥genos, pero si que sea extremadamente excepcional porque este tipo de arma puede tener impacto en las personas”, se√Īal√≥.

“Debiera haber un an√°lisis continuo sobre el impacto en la salud que tiene este tipo de componentes”, sentenci√≥ Bustos.

Por lo anterior, el organismo se ha organizado a trav√©s de observadores, tanto de la sociedad civil, como del Instituto Nacional de Derechos Humanos, para conocer en terreno eventuales vulneraciones, teniendo incluso la posibilidad de subir a los carros policiales y entrar a las unidades para conocer el estado de salud de alg√ļn detenido.

De esta forma, y ante la ausencia de alternativas para controlar manifestaciones violentas con otro tipo de disuasivos, sólo queda apelar a su uso racional por parte de Carabineros, y de la fiscalización ciudadana, fundamentalmente.

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