Internacional
Martes 19 marzo de 2019 | Publicado a las 08:49 · Actualizado a las 15:57
Las razones de Nueva Zelanda para no nombrar a terrorista que mató a 50 personas en mezquitas
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, envió este martes un mensaje de paz a los musulmanes y prometió que jamás pronunciará el nombre del autor de los ataques contra dos mezquitas en Christchurch, el mismo día en que los cuerpos de seis víctimas fueron entregados a sus familias.

La polic√≠a advirti√≥ sin embargo que muchos cuerpos todav√≠a est√°n sin identificar. El tiempo necesario para la investigaci√≥n m√©dico-legal agrava el dolor de las familias de las v√≠ctimas, que hubieran querido enterrar a los muertos seg√ļn los ritos musulmanes, en 24 horas.

Ante una sesión especial del Parlamento, Ardern declaró que el supremacista blanco responsable de la matanza en Christchurch, ciudad de la Isla del Sur de Nueva Zelanda, estará sometido a las leyes más estrictas.

Cincuenta fieles fueron asesinados el viernes en el momento del rezo musulm√°n por un australiano de 28 a√Īos que difundi√≥ en directo las im√°genes de su ataque, despu√©s de haber publicado un “manifiesto” racista.

“Con este acto terrorista buscaba varias cosas, entre ellas notoriedad, por eso nunca me escuchar√°n decir su nombre”, asegur√≥ Ardern ante los diputados, reunidos en Wellington, la capital.

“Se lo ruego: digan los nombres de quienes murieron en lugar del nombre del hombre que caus√≥ su muerte”, a√Īadi√≥. “Es un terrorista. Es un criminal. Es un extremista. Pero, cuando yo hable, no tendr√° nombre”.

Con este discurso, cargado de emoci√≥n, tambi√©n lanz√≥ un mensaje muy diferente a la comunidad musulmana. Vestida de negro y con gesto solemne, la jefa de gobierno, de 38 a√Īos, abri√≥ la sesi√≥n con la expresi√≥n “salam aleikum” (“que la paz sea contigo”, en √°rabe), habitual en el mundo musulm√°n.

Proceso muy lento

“El viernes habr√° pasado una semana desde el ataque y los miembros de la comunidad musulmana se reunir√°n para el rezo de ese d√≠a. Reconozcamos su dolor”.

Se espera que decenas de familias de víctimas de todo el mundo lleguen a Christchurch para los funerales.

Pero la lentitud del proceso de identificación y las necesidades de las investigaciones médico-legales de momento impidieron las inhumaciones, agravando el dolor de los allegados de las víctimas.

La práctica musulmana prevé que el cuerpo se entierre en un plazo de 24 horas tras el deceso.

Javed Dadabhai, llegado desde Auckland para enterrar a su primo, explic√≥ que las autoridades advirtieron a los allegados que “el proceso ser√≠a lento, muy exhaustivo”.

“Algunas familias fueron invitadas a ir a ver a los suyos […] a aquellos que son m√°s f√°ciles de reconocer. Pero hablamos de tres o cuatro familias”, dijo a la AFP. “La mayor√≠a de la gente a√ļn no tuvo la ocasi√≥n de ver a sus allegados”.

Seg√ļn una lista que circula entre las familias, las v√≠ctimas ten√≠an entre tres y 77 a√Īos. Muchos era oriundos de la regi√≥n, pero otros proced√≠an de pa√≠ses tan lejanos como Egipto y Jordania.

Restitución de armas

Tras el ataque, la primera ministra Ardern anunció un endurecimiento de la legislación sobre tenencia de armas que permitió al atacante comprar el arsenal con el que cometió la matanza, incluidas armas semiautomáticas.

Los neozelandeses comenzaron a responder al llamado del gobierno de que entreguen sus armas.

Uno de ellos fue John Hart, un agricultor del distrito de Masterton, en la isla del Norte, que explic√≥ que para √©l fue f√°cil tomar la decisi√≥n de entregar las armas. “En la granja son √ļtiles en algunas circunstancias, pero mi comodidad no est√° por encima del riesgo de un uso inadecuado. No las necesitamos en nuestro pa√≠s”, escribi√≥ en Twitter.

La policía dijo que no disponía de datos sobre la cantidad de armas entregadas desde el viernes. Ardern declaró que en los próximos días se anunciarán medidas precisas sobre las restricciones, pero dio a entender que entre ellas podría haber compra de armas y prohibición de algunos fusiles semiautomáticos.

El extremista de 28 a√Īos fue acusado por el momento de asesinato, pero la primera ministra asegur√≥ que la justicia no se quedar√° ah√≠. “Enfrentar√° toda la fuerza de la ley en Nueva Zelanda”, prometi√≥.

Ardern insistió también en que se abrirá una investigación para determinar cómo pudo el australiano planificar y llevar a cabo sus ataques en Nueva Zelanda sin que los servicios de seguridad se percataran.

Tendencias Ahora