Internacional
Domingo 17 marzo de 2019 | Publicado a las 08:49 · Actualizado a las 08:52
Revelan identidad de v√≠ctimas por atentados a mezquitas en Nueva Zelanda: hay un ni√Īo de 3 a√Īos
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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Los neozelandeses rendían homenaje el domingo a los 50 fieles muertos en el ataque a dos mezquitas de Christchurch, mientras iban aflorando más informaciones sobre la matanza.

Cuando los restos de varios fallecidos empezaban a ser restituidos a las familias, un listado todav√≠a provisional mencion√≥ detalles de las v√≠ctimas y mostr√≥ que ten√≠an edades de entre 3 y 77 a√Īos, y que al menos cuatro eran mujeres.

El autor de la matanza es un extremista australiano, Brenton Tarrant, quien ante el tribunal que lo inculpó el sábado por asesinatos hizo con la mano derecha un gesto típico de grupos supremacistas blancos.

Este expreparador f√≠s√≠co, “fascista” autoproclamado, document√≥ su radicalizaci√≥n en un largo manifiesto de unas 70 p√°ginas, repleto de teor√≠as de conspiraci√≥n e ideas racistas.

Este domingo, la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, reveló que su oficina recibió ese manifiesto apenas nueve minutos antes del inicio de los ataques.

“Yo fui una de las m√°s de 30 personas a quienes el manifiesto fue enviado, nueve minutos antes que ocurriera el ataque”, dijo Ardern a periodistas, aunque agreg√≥ que el documento no precisaba la localizaci√≥n ni detalles espec√≠ficos.

“El hecho de que haya un manifiesto ideol√≥gico con visiones extremistas relacionado con este ataque, es algo profundamente perturbador”, coment√≥.

Los cuerpos de varias de las v√≠ctimas de los tiroteos a√ļn permanecen en el interior de las mezquitas para ser identificados, mientras las familias esperan para comenzar los ritos funerarios musulmanes.

En un cementerio local, excavadoras ya comenzaron a remover tierra y preparar las sepulturas de tantas víctimas.

“Puedo confirmar que los cuerpos de las personas fallecidas empezar√°n a ser restituidos esta noche”, dijo la primera ministra. Seg√ļn ella, todos los restos habr√°n sido entregados el mi√©rcoles.

Drama y heroísmo

Seg√ļn autoridades locales, 34 personas contin√ļan hospitalizadas.

El m√©dico Greg Robertson dijo que esos pacientes presentan desde heridas relativamente superficiales hasta “heridas de bala severas y complejas”.

Entre los heridos se encuentra una ni√Īa de apenas 4 a√Īos, Alin Alsati, quien se hallaba en una de las mezquitas acompa√Īando a su padre y recibi√≥ tres heridas de bala.

El padre de la ni√Īa tambi√©n result√≥ herido en el tiroteo. La familia hab√≠a emigrado recientemente de Jordania, y el padre hab√≠a abierto una peluquer√≠a.

“Por favor, recen por m√≠ y mi hija”, dijo en un video publicado en Facebook desde el hospital.

En medio de la conmoción, iban trascendiendo historias de desconocidos que actuaron de forma heroica durante la tragedia.

La p√°gina de informaci√≥n Stuff.co.nz public√≥ la haza√Īa de Abdul Aziz, originario de Afganist√°n, calificado de “h√©roe” por haber arriesgado su vida para hacer huir al asesino.

Este hombre, de 48 a√Īos, explic√≥ que, tras o√≠r los disparos, sali√≥ de la mezquita de Linwood dejando a sus hijos en el interior.

Un testigo confirmó que persiguió al atacante, que se dirigía a su automóvil para tomar una nueva arma.

Abdul Aziz consiguió pasar entre varios autos aparcados y agarrar un arma vacía que el agresor había tirado.

Seg√ļn este hombre, corri√≥ “como una flecha” hasta el veh√≠culo del asesino y rompi√≥ uno de los cristales. “Por eso tuvo miedo”, asegur√≥ Abdul Aziz, indicando que el individuo decidi√≥ huir luego en coche.

Una acción que quizás evitó que hubiera más muertos, ya que dos policías detuvieron poco después al atacante.

“Ciudad de la tristeza

Daud Nabi, un afgano de 71 a√Īos, se habr√≠a colocado delante del asesino para proteger a otros fieles de la mezquita Al Noor. “Salt√≥ a la l√≠nea de fuego para salvar a alguien m√°s y as√≠ muri√≥”, declar√≥ a la AFP su hijo Omar.

Este domingo, en toda la ciudad de Christchurch era posible ver vigilias, memoriales y grupos de oración en homenaje a las víctimas.

“Estamos con nuestros hermanos y hermanas musulmanes”, rezaba una enorme pancarta instalada sobre un mar de flores frente a una de las mezquitas.

En otro cartel, una mano an√≥nima describi√≥ a Christchurch como “la ciudad de la tristeza”.

En la catedral de la localidad, el sacerdote Lawrence Kimberley celebr√≥ una misa en “solidaridad con la comunidad musulmana”.

“Hemos aprendido durante el terremoto (de 2011) que en tiempos dif√≠ciles es bueno extender las manos hacia otros. Es hora de hacerlo nuevamente”, dijo Kimberley a su congregaci√≥n.

En Auckland, una multitud de los más diversos orígenes montó una silenciosa vigilia frente a la mezquita de Umar.

Las v√≠ctimas ven√≠an de varios pa√≠ses del mundo musulm√°n, se√Īal√≥ Jacinda Ardern. Cuatro egipcios, un saudita, un indonesio, cuatro jordanos y seis paquistan√≠es figuran entre ellas.

Del otro lado del mar de Tasmania, en Australia, la emoci√≥n tambi√©n era palpable. En S√≠dney se proyect√≥ en la noche del s√°bado una imagen de un helecho plateado –el s√≠mbolo de Nueva Zelanda– en un lado de su famosa √≥pera.

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