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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, justificó la acogida a Benjamin Netanyahu alegando que no arrestan a invitados, a pesar de la orden de arresto del Tribunal Penal Internacional (TPI). Orbán destacó la amistad entre Hungría e Israel y su intención de fortalecer lazos diplomáticos, afirmando que no hay interés político ni base legal para ejecutar la orden de arresto. A pesar de que Hungría no ha incorporado el Estatuto de Roma, el TPI considera que debe acatar las decisiones de La Haya, incluyendo la orden contra Netanyahu por presuntos crímenes de guerra en Gaza en 2023.

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, justificó este viernes la acogida brindada a su homólogo de Israel, Benjamin Netanyahu, alegando que las autoridades húngaras no detienen a invitados pese a la orden de arresto dictada por el Tribunal Penal Internacional (TPI) por presuntos crímenes de guerra y contra la humanidad.

“No arrestamos a invitados, así de simple”, dijo Orbán en una entrevista radiofónica en la que ha recalcado que Hungría e Israel son “amigos” y, como tal, están dispuestos a seguir estrechando lazos diplomáticos con este tipo de visitas, al margen de posibles polémicas.

En este sentido, subrayó que Netanyahu “estaba seguro al 1.000 por cien en Hungría”, ya que no había ni interés político ni “posibilidad legal” de ejecutar la orden de arresto.

Al respecto, Orbán esgrime que Hungría nunca ha incorporado en su legislación nacional el Estatuto de Roma, piedra angular del TPI.

Sin embargo, no lo entiende así el propio TPI, que sí considera a Hungría obligada a acatar los dictámenes que emanen de La Haya.

Lo anterior incluye la orden contra el primer ministro israelí, sobre quien pesan acusaciones relativas a la ofensiva militar lanzada en octubre de 2023 sobre la Franja de Gaza.

El Gobierno de Orbán ha aprovechado además la visita de Netanyahu para anunciar su futura salida del Estatuto de Roma, ruptura que en cualquier caso no sería inmediata y que, como ha recordado también el TPI, no le exime de cumplir las obligaciones durante el tiempo en que ha formado parte de él.