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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Keiko Fujimori está próxima a asumir la presidencia de Perú el 28 de julio, tras ganar las elecciones por un estrecho margen frente a Roberto Sánchez. Se ha destacado su enfoque en formar un gabinete técnico y experimentado. Sin embargo, surgieron controversias sobre la entrega de la banda presidencial, ya que el mandato del presidente saliente termina dos días antes. Se espera que Fujimori enfrente desafíos económicos y de reconciliación nacional, mientras se observa una oposición que cuestiona su victoria. En el ámbito internacional, ha buscado fortalecer relaciones con líderes afines, aunque solo algunos asistirán a su toma de posesión.

Comenzó la cuenta regresiva para que Keiko Fujimori asuma la presidencia en Perú. Esto será el 28 de julio en el Palacio Legislativo, y desde ya han surgido algunas polémicas por el caso.

Fujimori se impuso en unas estrechas elecciones frente al izquierdista Roberto Sánchez, a quien venció por 1 punto porcentual, y gracias a los votos que obtuvo fuera de Perú.

De acuerdo a lo que sostiene el medio RPP, hasta el momento se ha llevado a cabo una transición normal dentro del país sudamericano, en donde Fujimori ya tuvo reuniones con el saliente presidente transitorio José María Balcazar.

“Nuestro Gobierno estará integrado por mujeres y hombres de reconocida capacidad técnica, experiencia y vocación de servicio, sin importar su militancia partidaria, porque el país necesita un gabinete que sepa tomar decisiones, que actúe con rigor técnico, que comprenda que servir al Estado es uno de los mayores honores que puede recibir un ciudadano”, indicó a mediados de julio.

“Pensar distinto no nos hace enemigos, la reconciliación nacional no significa olvidar nuestras diferencias. Significa aprender a construir sobre aquello que nos une”, agregó.

Por otro lado, ya se determinó que Balcazar no entregará directamente la banda presidencial a su sucesora en el congreso de Perú, debido a que su mandato terminará el 26 de julio, dos días antes del cambio de mando.

Lo anterior obedece a que el político de 83 años no es un mandatario electo democráticamente, ya que asumió el cargo por un periodo determinado, siendo ya parlamentario de aquel país.

De acuerdo a lo que sostiene Infobae, Fujimori aún se encuentra en medio de la conformación de su gabinete, en donde podrían existir nombres bastante peculiares, entre ellos el del depuesto mandatario José Jerí.

“Yo, desde mi trinchera en la que me corresponde estar, seguiré apoyando, empujando el coche, pero no necesariamente estando ahí. Si me ofrecieran un cargo en un ministerio o tal vez en alguna dirección del Estado, tendría que evaluarlo”, detalló Jerí a El Comercio.

Por ahora, los principales desafíos de Fujimori están en el plano económico, con el objetivo de seguir atrayendo la inversión extranjera y desarrollar aún más el sector minero de su nación.

No obstante, según detalla El País, tendrá que seguir la línea de los acuerdos para hacer llevadero un gobierno que, idealmente, tiene que extenderse hasta 2031.

“El partido de Fujimori, Fuerza Popular, es el más disciplinado y con más representantes en ambas cámaras, pero aún así se encontrará con una oposición de izquierda que no ha aceptado su derrota y denuncia fraude electoral ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y ha convocado para este miércoles una marcha”, detallaron.

En el plano internacional, la hija de Alejandro Fujimori ya inició acercamientos con presidentes sudamericanos que mantienen cercanía ideológica con ella, entre ellos Javier Milei, José Antonio Kast y Daniel Noboa. No obstante, sólo algunos asistirán al cambio de mando, entre ellos los jefes de estado chileno y argentino.

Para María Pia Méndez, académica de la Escuela de Gobierno y Administración Pública de la Universidad Mayor de Chile, la relación bilateral peruano-chilena debería mantenerse inalterable durante el próximo periodo presidencial.

“Hay una estructura institucional que funciona de manera autónoma y ayuda a dar estabilidad a las relaciones, por ejemplo, los tratados de libre comercio vigentes. En este sentido, no debiese haber grandes cambios en la relación bilateral, más allá de una potencial apertura a diálogos más fluidos debido a la mayor cercanía ideológica de los actuales gobiernos”, expuso a Infobae.