Teherán vivió una dura madrugada de bombardeos contra el centro de la ciudad en uno de los ataques más duros a la capital iraní en los ya siete días de guerra justo cuando reportes indican que el país persa agotó la mitad de sus misiles en su guerra contra Estados Unidos e Israel.
Durante la noche el Ejército israelí informó el inicio de una “amplia oleada” de bombardeos contra la infraestructura del régimen iraní, llevando a Teherán a responder con otra ola de misiles sin que por el momento se haya informado de daños o muertos.
Es bajo este contexto que medios internacionales como Corriere della Sera consignan que los servicios de inteligencia israelí-estadounidenses estiman que el día del asesinato del ayatolá Ali Jamenei, Irán tenía almacenados unos 1.000 misiles balísticos.
Sin embargo, la República Islámica ya habría agotado la mitad de sus reservas, incluso sin contar con los que fueron destruidos en tierra.
Desde Israel comunicaron que durante los tres primeros días de ataques, interceptaron 200 misiles provenientes de Irán, los que hasta el jueves podrían haber llegado a 300.
Pero aún cuando existe la posibilidad de que tengan más misiles secretamente, los ataques conjuntos entre EEUU e Israel se han encargado de disminuir las opciones para que sean utilizados.
Y es que sin lanzadores, no podrán ser lanzados. El citado portal explica que apenas aparece uno, los aviones de combate intentan destruirlo, generalmente con éxito.
Esto ha llevado a Teherán a utilizar lanzadores subterráneos, los que si bien están protegidos y resguardados, son fijos y, por lo tanto, identificables. Los bombarderos B-2 y B-1 de EEUU están actuando desde hace algunos días contra ellos.
Después de los ataques del sábado 28 de febrero, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, indicó que Irán tenía la capacidad para producir 100 misiles balísticos y miles de drones suicidas al mes.
A su vez, aseguró en el Capitolio que el objetivo de la llamada Operación Furia Épica es “negarles la capacidad de usar misiles balísticos para amenazar a sus vecinos, a nuestras bases y a nuestra presencia en la región”.
“Por eso estamos haciendo lo que estamos haciendo ahora, y aunque nos gustaría ver un nuevo régimen, la realidad es que, sin importar quién gobierne ese país dentro de un año, no tendrá estos misiles balísticos ni estos drones para amenazarnos”, sostuvo.
Rubio añadió que junto con destruir las capacidades de misiles balísticos de Irán, y su capacidad para fabricarlos, la ofensiva busca socavar “la amenaza que representa su armada para el transporte marítimo mundial”.
Por su parte, el Comando Central del Ejército de EEUU indicó el jueves que los ataques de misiles balísticos y drones de Irán se han reducido casi por completo en las últimas 24 horas.
El almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central, dijo que los ataques con misiles de Irán cayeron un 90% mientras que los ataques con drones disminuyeron un 83% en comparación al inicio de las hostilidades.
En una conferencia de prensa conjunta con el secretario de Guerra, Pete Hegseth, Cooper explicó que esta disminución se debe a que las fuerzas militares de EEUU e Israel han “destruido implacablemente las defensas aéreas de Irán en los últimos días”. En tanto, detalló que continúan buscando más objetivos militares parar destruirlos en el país persa.