La Guardia Revolucionaria de Irán dio a conocer este lunes la existencia de una nueva “ciudad de misiles” de distinto alcance, lo que muestra su intención de seguir desarrollando estos programas armamentísticos pese a la presión de Estados Unidos.

Este depósito de la Fuerza Marina de los Guardianes, cuya localización se mantiene en secreto, incluye sistemas de misiles balísticos y de crucero, según lo publicado por la página oficial de este grupo militar de élite, Sepah News.

Durante la presentación de la “ciudad de los misiles”, el jefe de la Fuerza Marina, Alí Reza Tangsiri, subrayó que la capacidad de misiles del país, desarrollada por expertos nacionales, “ofrece superioridad en el campo de batalla”.

Tangsiri advirtió de que se seguirá fortaleciendo a la Armada de la Guardia Revolucionaria y que los enemigos recibirán un “golpe mortal” en caso de cualquier agresión contra Irán.

Por su parte, el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, Hosein Salamí, indicó que los enemigos “han fallado en sus siniestras estrategias mientras cada día aumentan los logros (militares) del sistema islámico”.

“Nuestro poder de defensa se está expandiendo en base a nuestras capacidades internas y hoy los nuevos desarrollos en el área de la guerra electrónica son considerados parte de nuestras capacidades”, agregó.

Durante el acto se hizo asimismo entrega a la Fuerza Marina de sistemas de misiles con nuevas capacidades como el lanzamiento de minas y la posibilidad de disparar de 360 grados y de afrontar una guerra electrónica.

El pasado enero, la Guardia Revolucionaria desveló también la existencia de una base subterránea de misiles en la costa del golfo Pérsico. La construcción de depósitos bajo tierra comenzó en Irán hace más de tres décadas para proteger sus capacidades militares.

Tensión elevada

La tensión con EE.UU. se mantiene elevada pese a la llegada a la Casa Blanca del demócrata Joe Biden, quien apuesta por la diplomacia con Irán.

Biden se ha mostrado dispuesto a volver al acuerdo nuclear con Irán, del que se retiró EE.UU. en 2018, pero ha insistido en que deberían incluirse otros asuntos como el programa de misiles balísticos iraní, una línea roja para Teherán.

EE.UU. ha denunciado en numerosas ocasiones que los misiles balísticos de Irán son capaces de portar ojivas nucleares, pero Irán asevera que son armas convencionales y que su función es únicamente disuasoria y defensiva.