Cientos de civiles de Oleshky, localidad ucraniana ocupada por Rusia, llegaron este sábado a territorio controlado por Kyiv gracias a una tregua local pensada para evitar una hambruna en el frente sur.
Según el diario británico The Independent, muchos dijeron que habían “escapado del infierno”.
Escapando de Oleshky
Es la pausa humanitaria más importante entre Kyiv y Moscú desde el inicio de la invasión a gran escala, hace cuatro años y medio.
La operación contó con la mediación de la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, y con llamados del papa León XIV.
La tregua comenzó a las 3:00 del martes y estaba prevista hasta la noche de este domingo. Los residentes podían irse a Rusia, volver a zona ucraniana o quedarse con nuevos envíos de alimentos y medicinas.
Como cruzar directamente el río Dniéper era imposible por los combates, los evacuados viajaron en bus por Crimea hasta la ciudad rusa de Anapa. Desde allí volaron a Bielorrusia y luego siguieron a Ucrania.
Un video del defensor del pueblo ucraniano mostró a decenas de personas, muchas ancianas, bajando de un avión. Algunas iban en camillas o sillas de ruedas y los perros viajaban en jaulas.
Comer pasto para sobrevivir
En un punto de recepción en el norte del país, la Cruz Roja, Médicos Sin Fronteras y World Central Kitchen instalaron carpas con calefacción, comida y atención veterinaria.
Un anciano en silla de ruedas contó que perdió 20 kilos en un año. Svitlana Yermakova relató que debieron comer pasto para resistir la escasez. “Picábamos pasto y zapallo […] solo para aguantar”, dijo.
Las autoridades ucranianas no revelaron cuántas personas llegaron ni por qué paso fronterizo, para proteger a quienes se quedaron y futuros corredores humanitarios.
Al respecto, Melania Trump había informado que la operación apuntaba a evacuar a más de 750 personas.
Un pueblo casi vacío
Oleshky está en la ribera oriental del Dniéper, frente a Jersón, y sufre bombardeos constantes. Sus rutas de abastecimiento colapsaron en mayo.
Se estima que quedan entre 1.700 y 2.000 habitantes, de unos 24.000 antes de la guerra, en su mayoría ancianos o postrados.
La comisionada rusa de derechos humanos, Yana Lantratova, escribió en Telegram que la misión terminó y que acordaron realizar misiones humanitarias periódicas. Reconoció que las condiciones siguen siendo difíciles, sin gas, electricidad ni agua corriente.
Mientras, la guerra continúa. El presidente Volodímir Zelenski afirmó que ataques rusos con drones dejaron sin luz a 280.000 hogares en las regiones de Kyiv y Dnipro.
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