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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Xi Jinping recibirá a Putin esta semana en China, tras reunirse con Trump. Putin busca acuerdos comerciales para impulsar su economía y financiar su maquinaria militar en Ucrania. Rusia busca fortalecer su relación con China, que absorbe el 30% de sus exportaciones. Putin confía en avanzar en cooperación en gas y petróleo. Ambos líderes discutirán la guerra en Ucrania y se espera firmen acuerdos estratégicos. China se presenta como neutral en el conflicto, culpando a occidente de prolongarlo. Putin espera una visita fructífera a China con una amplia delegación.

El presidente de China, Xi Jinping, recibirá esta semana a su homólogo ruso, Vladimir Putin, a sólo días de haberse reunido en Pekín con el mandatario norteamericano, Donald Trump.

El líder del Kremlin viajará este martes a la capital china con el objetivo de sellar importantes acuerdos comerciales que le permitan dar un impulso a su economía así como también financiar su industria bélica.

“Esta será una reunión en la que los dos líderes discutirán las cuestiones más importantes y delicadas entre nuestros países”, dijo el asistente de política exterior del Kremlin, Yury Ushakov, según consigna agencia TASS.

A su vez, Ushakov indicó que Trump y Xi firmarán una declaración conjunta sobre el fortalecimiento de su asociación y cooperación estratégica, y otra sobre el advenimiento de un nuevo orden mundial y unas relaciones internacionales de nuevo tipo.

Tal como detalla The New York Times, Rusia tiene una relación económica desequilibrada con China: mientras Pekín absorbe cerca del 30% de las exportaciones rusas, Moscú representa sólo el 4% del comercio internacional chino.

Sin embargo, el valor de Rusia como fuente confiable de energía se ha incrementado luego que la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel pusiera bajo presión los suministros globales de petróleo y gas natural.

Acuerdos sobre gas y petróleo

Putin dejó en claro su confianza en lograr lo que llamó “un importante paso adelante en el ámbito de la cooperación en gas y petróleo”.

“No quiero adelantarme a los acontecimientos, pero mis colegas me informaron de que prácticamente todos los asuntos principales están consensuados. Si logramos zanjarlos y ponerles punto y final, estaré satisfecho”, añadió el pasado 9 de mayo.

Rusia ha presionado por años a China para que acepte construir un gasoducto que uniría sus sitios de extracción siberianos con el interior de China a través de Mongolia.

No obstante, Pekín teme que dicho gasoducto, que complementaría uno que ya transporta gas ruso y otro que está a punto de completarse, lo vuelva demasiado dependiente de un proveedor.

Desde Rusia admitieron tener “muy altas expectativas” para la próxima visita de Putin a China, aseverando que la delegación rusa “incluirá a todos los viceprimeros ministros relevantes, muchos ministros y jefes de estado y empresas privadas que operan en China”.

En ese sentido, el Kremlin dijo que no competirá con Washington por la composición de la delegación para la visita a China. “No competimos con nadie en cuanto a la composición de nuestras delegaciones”, manifestaron.

“Estamos desarrollando nuestras relaciones independientes y variadas con China, que nosotros y nuestros amigos chinos llamamos una asociación estratégica especial y privilegiada”, expresaron.

Guerra en Ucrania

Otro de los temas que se espera que aborden ambos líderes es el de la guerra en Ucrania. China se ha presentado como una parte neutral del conflicto, abogando por una resolución pacífica de las hostilidades. Pese a lo anterior, Pekín no ha condenado a Rusia por enviar tropas a Ucrania.

France 24 consigna que la Administración de Xi ha negado haber facilitado armas y componentes militares a Moscú, pero ha responsabilizado a los países occidentales de prolongar el conflicto al enviar armamento a Kiev.

Poco antes de que estallara la guerra, Xi y Putin proclamaron en Pekín una “amistad sin límites” entre ambos países, la que no parece haberse agrietado después de cuatro años de guerra en Europa.

En 2024 el mandatario chino manifestó que espera que el continente europeo “recupere la paz y la estabilidad”, añadiendo que su país continuará “desempeñando un papel constructivo”.