Desde hace una semana, el pueblo de Lesbos protesta contra la creación de un nuevo campamento de migrantes. La situación se ha crispado desde febrero de 2020 en esta isla donde se encuentra Moria, el mayor campamento de Europa. Hay unos 20.000 solicitantes de asilo en una situación muy precaria y una minoría de extrema derecha se ha ido imponiendo poco a poco y pequeños grupos organizados en milicias están imponiendo su ley.

Tramos de carretera bloqueados, algunos barcos de refugiados a los que se les impidió atracar, automóviles de alquiler destrozados, intimidación y amenazas contra solicitantes de asilo, representantes de ONG’s y periodistas. Desde la partida de las fuerzas antidisturbios llegadas de Atenas para sofocar las manifestaciones, decenas de habitantes organizados en milicias sienten que pueden imponer su ley.

Varias organizaciones de ayuda humanitaria en la isla griega de Lesbos anunciaron este martes que están suspendiendo sus tareas a favor de los refugiados y evacuando a su personal a causa de las agresiones de los habitantes locales por la crisis migratoria.

Giorgos Pallis fue diputado por Lesbos del partido radical de izquierda Syriza entre 2015 y 2019. “Lo que está sucediendo no tiene precedentes. Es la primera vez que la policía acepta que algunas personas controlen las calles sin detenerlas”, dice a Radio Francia Internacional.

“Es la primera vez que vemos el fascismo en Lesbos y esta gente quiere deshacerse de las ONG y los refugiados.
Se expresan oficial y públicamente en las redes sociales y en las calles, y la policía no hace nada para detenerlos”, denuncia.

“Cuando cae la noche, hay ataques permanentes contra las ONG, sus trabajadores y los voluntarios”, declaró por su parte Douglas Herman, cofundador de la organización Refocus, que capacita en cuestiones mediáticas a los refugiados.

“La mayoría de estas organizaciones han comenzado a suspender sus tareas, inclusive algunas en forma indefinida. Muchas han aconsejado a su personal abandonar la isla, y éste ha escuchado el llamado”, se lamenta

Es poco probable que el anuncio de Turquía de la apertura de sus fronteras a Europa y la posibilidad de que se produzcan nuevas llegadas masivas a Lesbos en las próximas semanas alivien la situación. Estos representantes de la extrema derecha pueden ser una minoría en la isla, pero en los últimos días han logrado ocupar un espacio dejado vacante por las autoridades griegas.

Hartos de soportar la mayor carga de la migración hacia Europa, los habitantes locales han protestado contra la llegada de refugiados a sus costas,
argumentando que constituyen una amenaza para la seguridad, la salud pública y su economía, muy dependiente del turismo.

Lesbos alberga a más de 19.000 refugiados y migrantes hacinados en condiciones insalubres en un campamento levantado para acoger a unos 3.000, una herencia de la crisis migratoria de 2015.