Internacional
Martes 05 noviembre de 2019 | Publicado a las 14:42
Parlamento brit√°nico presiona a Boris Johnson por informe sobre injerencia rusa en campa√Īa electoral
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El primer ministro brit√°nico, Boris Johnson, se vio presionado el martes por el Parlamento para que publique un informe sobre posibles injerencias rusas en la pol√≠tica brit√°nica, que podr√≠a resultar explosivo en plena campa√Īa para las elecciones anticipadas del 12 de diciembre.

El informe de 50 p√°ginas, redactado por la comisi√≥n parlamentaria de inteligencia y seguridad (ISC), fue entregado al primer ministro el 17 de octubre. Pero todav√≠a no ha sido hecho p√ļblico y el pa√≠s, que mantiene tensas relaciones con Rusia desde el intento de asesinato en 2018 en Inglaterra del exesp√≠a ruso Sergu√©i Skripal, se pregunta por qu√©.

El presidente de la ISC, Dominic Grieve, lleva unos días pidiendo a Downing Street que lo publique para que el Parlamento pueda examinarlo antes de los comicios legislativos, convocados para intentar romper el bloqueo político que obligó a un tercer aplazamiento del Brexit, ahora hasta el 31 de enero de 2020.

Seg√ļn el diario The Guardian, el informe examina principalmente los intentos de injerencia rusa en la campa√Īa del refer√©ndum sobre el Brexit de 2016, en que la salida de la Uni√≥n Europea se impuso por 52% de los votos gracias en parte al empuje del propio Johnson.

Tras ser tratado la víspera en la Cámara de los Lores, el tema provocó un acalorado debate en la Cámara de los Comunes, que debe ser disuelta el miércoles.

La ausencia de explicaci√≥n para justificar este retraso “no tiene precedentes”, denunci√≥ Grieve despu√©s de haber afirmado a The Guardian que la decisi√≥n de no publicarlo es “alucinante”.

El lunes, el lord independiente David Anderson asegur√≥ que “este retraso injustificado debilita a la ISC y hace sospechar del gobierno y sus motivaciones”.

Un vocero de Downing Street afirm√≥ que a√ļn no se ha completado el proceso de autorizaci√≥n de publicaci√≥n. Pero analistas pol√≠ticos coinciden en se√Īalar que una campa√Īa electoral es un momento delicado para sacar a la luz este tipo de material.

El informe se basa en el análisis de los servicios de inteligencia británicos y de expertos. Y aunque llegó a la oficina de Johnson el mes pasado, su proceso de autorización comenzó en marzo.

“No hay pruebas”

Las fuerzas de oposición, encabezadas por el izquierdista Partido Laborista y los independentistas escoceses del SNP, acusaron al gobierno de querer minimizar el alcance de esta injerencia.

La laborista Emily Thornberry, encargada de cuestiones internacionales, denunci√≥ como “totalmente injustificable” el retraso en la publicaci√≥n y consider√≥ que est√° “claramente motivado por razones pol√≠ticas”. “¬ŅQu√© tienen ustedes que ocultar?”, le lanz√≥ al gobierno.

Sin embargo, seg√ļn el secretario de Estado de Relaciones Exteriores, Chris Pincher, la duraci√≥n del examen del informe no es inhabitual.

“No hay pruebas de que Rusia haya logrado inmiscuirse” en las citas de los brit√°nicos con las urnas, afirm√≥, acusando a la responsable opositora de defender “teor√≠as del complot” y pidiendo que se deje a Johnson el tiempo necesario para evaluar su contenido.

Mientras tanto, el primer ministro prosigue su campa√Īa electoral con la esperanza de lograr una mayor√≠a suficiente en el Parlamento para obtener por fin la aprobaci√≥n del acuerdo de Brexit firmado con Bruselas y poder sacar al pa√≠s de la UE a principios del 2020, casi cuatro a√Īos despu√©s del refer√©ndum.

Johnson envió una carta al líder laborista Jeremy Corbyn, su principal rival, en la que le pedía que deje clara su ambigua posición sobre este tema, que monopoliza la política británica y divide al país.

“Cuando elijan a su nuevo primer ministro, los votantes merecen tener una imagen precisa de lo que har√° cada potencial dirigente en lo relativo al Brexit”, le lanz√≥.

Corbyn le respondi√≥ antes los militantes laboristas reunidos en Harlow, al sur de Londres, acusando al primer ministro de utilizar el Brexit para recortar los derechos de los trabajadores y abrir el sacrosanto servicio p√ļblico de sanidad NHS al sector privado estadounidense en el marco de un futuro acuerdo de libre comercio con el presidente Donald Trump.

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