Internacional
Viernes 14 diciembre de 2018 | Publicado a las 12:57 · Actualizado a las 01:09
May falla en Bruselas y no consigue que la UE la ayude para lograr un nuevo acuerdo sobre el Brexit
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El guión estaba claro. Tras haber superado una moción de no confianza en Londres, Theresa May debía marcharse de Bruselas revitalizada, con nueva munición para convencer a su parlamento de que apruebe el acuerdo del Brexit, pero todo se torció.

Los europeos estaban dispuestos a “ayudar” a una primera ministra brit√°nica bajo el ataque continuo de sus detractores en Reino Unido. Entre bastidores, lo convirtieron incluso en el objetivo de la reuni√≥n del jueves y el viernes.

Pero una de las imágenes que permanecerá en la retina es la tensa discusión captada por las cámaras este viernes entre May y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que reavivó el doloroso recuerdo de la cumbre fallida en Salzburgo (Austria) tres meses atrás.

“Mantuve una conversaci√≥n acalorada” con Juncker, reconoci√≥ ante la prensa la ‘premier’, quien, en un intento por minimizarla, dijo que “este tipo de discusiones se pueden mantener cuando se desarrolla una relaci√≥n de trabajo”.

La v√≠spera, el titular de la Comisi√≥n se mostr√≥ abiertamente “molesto” por las nuevas garant√≠as solicitadas por la l√≠der conservadora sobre la aplicaci√≥n de su acuerdo de divorcio y lament√≥ incluso un debate “nebuloso” en torno al Brexit.

Esta palabra no le gust√≥ a la mandataria brit√°nica. “No hablaba de ella”, se justific√≥ un d√≠a despu√©s el ex primer ministro luxemburgu√©s, de 64 a√Īos, preguntado por su tensa conversaci√≥n.

Ambiente ‘muy malo’

El ambiente fue “muy malo” durante la discusi√≥n a puerta cerrada el jueves entre la dirigente nacida en la localidad inglesa de Eastbourne hace 62 a√Īos y sus 27 hom√≥logos europeos, asegur√≥ a la AFP una fuente diplom√°tica.

“Theresa May era incapaz de expresar lo que quer√≠a” y la canciller alemana, Angela Merkel, la interrump√≠a regularmente para preguntarle qu√© esperaba exactamente, explic√≥ esta fuente.

Para otra fuente, la inquilina del n√ļmero 10 de Downing Street estaba “fuera de lugar”. “Habl√≥ del esp√≠ritu navide√Īo para conseguir apoyo” en el parlamento brit√°nico, “pero sin poder decir c√≥mo, ni cuantificarlo”.

Sus 27 hom√≥logos estaban “incr√©dulos, asombrados”, seg√ļn un participante en la reuni√≥n. “Exasper√≥ tanto a sus colegas que sali√≥ con menos de lo que podr√≠a haber conseguido”, dijo una tercera fuente europea.

El primer ministro neerland√©s, Mark Rutte, rebate en cambio esta versi√≥n. “Ella fue muy clara, muy abierta sobre lo que quer√≠a de nosotros y lo pusimos negro sobre blanco”, explic√≥.

En las “conclusiones” escritas de la cumbre, los 27 se limitaron a reformular un principio presente en el acuerdo de divorcio sobre el ‘backstop’, el controvertido mecanismo de √ļltimo recurso para impedir una frontera para bienes en la isla de Irlanda.

Ante la “confusi√≥n” de las palabras de May, seg√ļn una fuente diplom√°tica, sus pares renunciaron a a√Īadir un punto, presente en borradores precedentes, sobre su disposici√≥n a otorgar “nuevas garant√≠as” m√°s adelante.

“¬ŅDe qu√© sirve hacer promesas de ese tipo si no estamos seguros de que esto sirva para convencer al parlamento brit√°nico?”, coment√≥ otra fuente diplom√°tica.

“Calmar el juego”

La puntilla vino al final de la cumbre. En rueda de prensa, May anunci√≥ nuevas discusiones “en los pr√≥ximos d√≠as” con la UE. “¬ŅPara hablar de qu√©? Todo est√° dicho”, comenta un alto responsable europeo, que pide el anonimato.

Poco después, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, reconocía que no tenía el mandato para organizar nuevas negociaciones, pero se mostraba accesible.

“Nosotros nos quedamos aqu√≠ en Bruselas y estoy siempre a la disposici√≥n de May”, asegur√≥ el ex primer ministro polaco, una palabras objeto de mofa de Juncker, a su lado, que consider√≥ “bueno saber que Donald estar√° en Bruselas por Navidad”.

Retomando su seriedad, el presidente de la Comisi√≥n apel√≥ a “calmar el juego” con Reino Unido, expresando todo su “respeto” por una Theresa May que tiene todav√≠a por delante el reto de convencer a Westminster.

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