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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un reportaje de The New York Times reveló que Donald Trump fue convencido por Benjamin Netanyahu para llevar a Estados Unidos a la guerra con Irán en febrero. Netanyahu argumentó que la acción podría descabezar el régimen iraní y desmantelar su programa nuclear, aprovechando un posible levantamiento popular. A pesar de las dudas de su gabinete, Trump autorizó la operación, influenciado por la captura de Nicolás Maduro en enero y la creencia de que una solución diplomática tardaría. La guerra se desató el 28 de febrero, con EEUU e Israel atacando a altos mandos iraníes, pero un cambio de régimen parece poco probable.

Un reportaje de The New York Times expuso las decisiones claves que, en febrero pasado, Donald Trump tomó para llevar a Estados Unidos a la guerra con Irán. El medio sostiene que el mandatario fue convencido por su par islaelí, Benjamin Netanyahu, y desoyó las opiniones de gran parte de su gabinete, entre ellos el vicepresidente JD Vance y el secretario de estado Marco Rubio.

NYT expone que el 12 de febrero Netanyahu tuvo una reunión clave con Trump en la Casa Blanca, en la cual también estuvo conectado el jefe del Mossad, David Barnea. Allí expuso por dos horas respecto a que una incursión generaría cuatro efectos.

Trump se habría opuesto a su círculo en torno a la guerra con Irán

El primero sería descabezar la cúpula del régimen, acabar con el programa nuclear y de misiles de Irán, además de aprovechar un posible levantamiento popular para cambiar el mando de la nación islámica, incluso nombrando posibles sucesores.

A eso se suma, según el informe, que desde Israel se le habría indicado a Trump que Irán no tenía fuerza suficiente para controlar el estrecho de Ormuz, primer gran error.

En la cita estuvieron presentes altos cargos, como Marco Rubio, el director de la CIA John Ratcliffe, el jefe de gabinete Dan Caine, además de los negociadores predilectos de Trump: Jared Kushner (su yerno) y Steve Witkoff (mejor amigo), quienes en ese entonces entablaban conversaciones claves con el país asiático.

The New York Times detalla que el mandatario tuvo una reunión con su círculo el 12 de febrero, en la llamada Sala de Situación, a la cual llegó JD Vance, que el día anterior había estado en Europa. Allí consultó uno por uno las opiniones.

Desde Inteligencia expusieron a Trump que descabezar el mando iraní y mermar su programa de armas eran objetivos realistas. Sin embargo, lograr un cambio de régimen y forzar un nuevo descontento ciudadano eran situaciones prácticamente imposibles de conseguir.

Acto seguido, Vance y Rubio se mostraron poco motivados por llevar a cabo la acción militar. El secretario de estado habría sostenido que se podía llevar a cabo algo acotado, similar al bombardeo del 22 de junio de 2025. El vicepresidente mostraba una idea similar, aunque con más desgano.

Tras eso, Trump habría preguntado su opinión al general Dan Caine, quien también se muestra contrario a llevar a cabo una acción militar a gran escala, pero no quiere parecer contrario al presidente.

“Señor, en mi experiencia, esta es la práctica israelí. Suelen prometer demasiado y sus planes no siempre están bien definidos. Saben que nos necesitan, y por eso nos presionan”, habría dicho Caine a Trump.

El 26 de febrero el gobierno tiene su reunión final, en donde el mandatario vuelve a preguntar opiniones.

Rubio habría expuesto: “Si nuestro objetivo es un cambio de régimen o un levantamiento, no deberíamos hacerlo. Pero si el objetivo es destruir el programa de misiles de Irán, ese es un objetivo que podemos lograr”.

Vance por su lado espeta: “Sabes que creo que es una idea terrible, pero si quieres hacerlo, te apoyaré”. El político asevera que un conflicto de este tipo es un “malgasto de recursos”.

Sobre el final, NYT muestra que fueron dos los factores que llevaron a Trump a decir que sí a la operación: el buen ánimo por la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, en enero, y los informes de sus negociadores, quienes sostenían que una solución diplomática podía tardar meses.

“Todos confiaban en el instinto del presidente. Lo habían visto tomar decisiones audaces, correr riesgos incalculables y, de alguna manera, salir victorioso. Nadie se habría atrevido a interponerse en su camino en ese momento”, cerró el medio.

Hay que señalar que el conflicto inició el 28 de febrero. EEUU e Israel efectivamente descabezaron a los altos mandos de Irán, pero los informes sostienen que un cambio de régimen se ve muy lejano.

La guerra actualmente se encuentra en una tregua de dos semanas, a la espera de negociaciones de última hora.