Internacional
Martes 20 agosto de 2019 | Publicado a las 12:49
Un nuevo G7 bajo los temores de que Trump agite las polémicas
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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Biarritz, el elegante balneario francés en la costa atlántica, es famoso por sus grandes olas. Pero las más fuertes pueden surgir el próximo fin de semana en la reunión del G7, donde el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puede agitar las aguas otra vez.

Las cumbres anuales del Grupo de los Siete (G7, Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido), siempre fueron las que un presidente de Estados Unidos podía estar más cómodo.

Hasta Trump.

En el G7 en Quebec el a√Īo pasado, se fue dando un portazo, torpede√≥ el comunicado final penosamente negociado y, en un tuit enviado desde el Air Force One, calific√≥ al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, de “deshonesto y d√©bil”.

Ahora, los líderes del G7 vuelven a abrocharse el cinturón, advierte Robert Guttman, director del Centro de Política y Relaciones Exteriores de la Universidad Johns Hopkins.

“Va a ser un toro en una tienda de porcelana”, vaticin√≥ Guttman sobre el mandatario estadounidense.

Los anfitriones franceses esperan poder manejarlo mejor. Para empezar, el comunicado final no tendr√° la importancia que tradicionalmente ha tenido, como “una forma de evitar la situaci√≥n en Canad√° el a√Īo pasado”, dijo a periodistas un diplom√°tico franc√©s.

El político, no el estadista

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, quiere que el G7 busque cómo abordar la desigualdad global, un tema inadecuado para la visión del mundo de Trump, ferozmente centrada en Estados Unidos.

Trump, que busca ser reelecto el a√Īo pr√≥ximo, suele decir en sus actos de campa√Īa que el escenario mundial solo le importa si Estados Unidos est√° “ganando”.

Por eso retiró a Estados Unidos del Acuerdo del Clima de París alcanzado en 2015 para la reducción de las emisiones de carbono, considerado un intento de salvar al mundo.

“Fue bueno para los dem√°s. No para nosotros”, dijo Trump en un acto en nueva f√°brica petroqu√≠mica la semana pasada.

La audiencia de clase trabajadora, exactamente el electorado que Trump espera que le haga ganar un segundo mandato, aplaudió. Y en Biarritz, esa gente, no los líderes del G7, seguirá siendo su audiencia.

“Trump no va como estadista, sino como un pol√≠tico que lucha muy duro por la reelecci√≥n”, dijo Guttman.

“Reafirmaci√≥n”

James Roberts, de la fundación conservadora Heritage Foundation, dice que Trump simplemente está corrigiendo lo que los republicanos consideran que fue la deriva de la política exterior bajo su predecesor demócrata Barack Obama.

“Es una reafirmaci√≥n de la determinaci√≥n estadounidense”, dijo Roberts.

Trump rechazar√° el impuesto digital de Francia, aplicado para atender lo que el gobierno de Macron dice que es una evasi√≥n masiva de grandes compa√Ī√≠as estadounidenses como Google o Facebook, que operan en el extranjero sin pagar casi nada.

Trump cree que esto es una “tonter√≠a” y amenaz√≥ con tomar represalias con aranceles al vino franc√©s.

Los l√≠deres del G7, especialmente la alemana Angela Merkel, tambi√©n pueden esperar presi√≥n sobre las contribuciones financieras a la OTAN, la piedra angular de la seguridad transatl√°ntica que, seg√ļn Trump,
depende demasiado de la generosidad de Estados Unidos.

Y los seis socios tendrán dificultades para obtener flexibilidad de Trump en otros puntos polémicos: la postura agresiva de Washington contra Irán y la guerra comercial con China, que ya genera temores de una posible recesión económica mundial.

Trump también puede alborotar el palomar resucitando su llamado a dejar sin efecto la expulsión de Rusia del otrora G8 como castigo después de la anexión de Crimea en 2014.

No matar al mensajero

Trump tendrá un nuevo amigo en este G7: el flamante primer ministro británico, Boris Johnson, quien está ansioso por el apoyo de Estados Unidos mientras empuja al Reino Unido a una salida de la Unión Europa (Brexit) que se anticipa peligrosa sin un acuerdo.

Trump ha dejado entrever la posibilidad de un gran acuerdo comercial bilateral y la Casa Blanca continuar√° us√°ndolo como cebo para tratar de obligar al Reino Unido a sacar a la compa√Ī√≠a china Huawei del mercado del 5G.

La Casa Blanca dijo que Trump y Johnson hablaron del Brexit y el comercio durante una llamada telef√≥nica el lunes, en la que el mandatario estadounidense expres√≥ “gran entusiasmo” por reunirse con el primer ministro brit√°nico.

Pero como ya vieron Macron y el primer ministro japonés Shinzo Abe, los lazos personales fuertes con Trump no necesariamente implican una amistad fácil.

A√ļn as√≠, Roberts opin√≥ que los desaf√≠os estrat√©gicos de China y Rusia significan que los socios del G7 tendr√°n que soportar a Trump, lo quieran o no.

“No les gusta el estilo del presidente Trump, pero no puedes cambiar los hechos porque no te gusta el mensajero”, dijo Roberts. La UE “no es una superpotencia y todav√≠a tiene que depender de Estados Unidos”.

Y no habr√° escapatoria de Trump por un tiempo: a Estados Unidos le toca acoger el G7 en 2020.

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