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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se preparan para el crucial segundo debate presidencial en Brasil este viernes 23 de octubre, en busca de atraer al electorado indeciso y no votante en la primera vuelta. En medio de acusaciones mutuas sobre anular campañas, Lula destaca propuestas sociales como liberar transporte los fines de semana y reducir jornada laboral; mientras que Bolsonaro Jr. muestra una imagen más conciliadora y acepta levantar su secreto telefónico y bancario bajo ciertas condiciones. La antesala ha sido caótica, con Lula enfatizando en el peligro de elegir a un "miliciano" y Bolsonaro apuntando a una imagen más moderada que la de su padre.

Lula da Silva y Flávio Bolsonaro tendrán el crucial segundo debate presidencial en Brasil este viernes 23 de octubre a las 21:00 horas (local), en el cual buscarán llegar al electorado que sigue siendo indeciso y quienes no votaron en la primera vuelta.

La antesala es sumamente caótica entre ambos. Las encuestas no entregan definiciones claras entre los candidatos, aunque los mercados de predicciones apuntan a una victoria del hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Máxima tensión entre Lula y Bolsonaro

A eso se suman acusaciones mutuas en torno a anular las campañas, a raíz de la polémica en torno a Meta, compañía acusada de injerencia por, presuntamente, haber restringido el alcance de las publicaciones del izquierdista en redes sociales como Facebook o Instagram.

Lula ha apostado por reforzar las propuestas sociales y hacer énfasis en sus logros durante los últimos cuatro años.

De hecho, ha efectuado anuncios en torno a liberar el pago del transporte público durante los fines de semana, a lo que se suma el adelanto del pago de algunos subsidios familiares, para justo antes de los comicios, y la aprobación de la jornada laboral de 40 horas.

Asimismo, en sus últimos días de campaña ha endurecido los mensajes contra Bolsonaro, llegando a indicar que su eventual elección supondría “colocar el crimen organizado” dentro del Gobierno.

Lula subrayó que cada persona tiene el derecho de no votarle, pero advirtió: “Uno no puede votar a un miliciano para ser presidente de este país. No es posible que alguien quiera colocar al crimen organizado dentro del Palacio de Planalto”.

El jefe de Estado ha insistido en esta recta final de la campaña en los nexos de su adversario con parientes de grupos paramilitares de Río de Janeiro, cuna política del bolsonarismo y donde operan estas organizaciones criminales formadas por policías y expolicías corruptos.

Por su parte, según señala DW, el senador ha apuntado a mostrar una imagen más conciliadora durante los últimos días, incluso alejándose de la presencia más dura que tenía su padre.

El politólogo Marco Aurelio Nogueira indicó al medio que las posibilidades reales de Flávio Bolsonaro de derrotar el 25 de octubre a Lula da Silva, que ya tiene 80 años, a una imagen mucho más moderada que la de su padre en 2022.

“Jair Messias Bolsonaro era una figura tosca y retóricamente agresiva. Flávio Bolsonaro, en cambio, se presenta como más moderado y rejuvenece la imagen estética del bolsonarismo. Se comunica con habilidad, publica videos bien producidos y también aborda cuestiones laborales, como la introducción de la semana laboral de cinco días”, explica.

Asimismo, Bolsonaro ‘junior’ afirmó el miércoles que aceptaba levantar su secreto telefónico y bancario, como solicitó Lula, pero condicionó esta acción a que su rival haga lo mismo desde 2003, en su primer mandato presidencial.

En un escrito dirigido al Tribunal Superior Electoral (TSE), el parlamentario manifestó estar dispuesto a abrir sus sigilos bancarios, fiscales y telefónicos de los últimos 20 años, incluyendo el de sus empresas y familiares directos, pero pidió que Lula haga lo propio desde antes de 2018.

“Lula ha abierto el cajón desde 2018 hasta ahora. Brasil quiere todo el cajón. Quien no tiene nada que ocultar, no recorta”, dice el expediente.

Hay que señalar que el primer debate en los candidatos fue el pasado domingo. Los expertos en Brasil no lograron identificar quién fue el ganador de aquella jornada.

Lo cierto es que la instancia trató más de insultos y descalificaciones personales, entre los dos líderes, que propuestas concretas para la población en Brasil.

Por lo pronto, medios en ese país habían indicado que Lula condicionó su presencia en el segundo debate a una decisión del Tribunal Superior de Elecciones sobre la candidatura de su rival, a raíz de la supuesta injerencia de Meta.

La segunda vuelta se llevará a cabo este domingo 25 de octubre, en medio de un clima de alta polarización nacional.