El embajador de Brasil en Chile, Paulo Soares Pacheco, admitió que hubiese sido más “significativo” si la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet para la ONU hubiese tenido tenido el respaldo del Gobierno de José Antonio Kast. No obstante, afirma, el apoyo de su país y México “tiene su peso específico”.
En conversación con BioBioChile, el diplomático, quien se apronta a concluir su gestión como embajador en nuestro país después de más de cinco años, dijo que “sin desmerecer a los demás candidatos”, la exmandataria “es, por lejos, la mejor preparada”.
A su vez, valoró las buenas relaciones que han mantenido Chile y Brasil pese a las diferencias evidentes entre las administraciones de Kast y de su homólogo brasileño, Lula da Silva. “Hay perspectivas incluso de fortalecimiento porque desde el punto de vista más concreto tenemos un proyecto muy importante que está por concretarse, que es el Corredor Bioceánico Capricornio”, mencionó.
En tanto, indicó que si bien la pretensión de Brasil de incorporarse como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU se mantiene, reconoce que el tema ha ido perdiendo “empuje”.
-¿En qué etapa están las relaciones actualmente entre Chile y Brasil, más allá de las diferencias políticas o ideológicas que hay entre los presidentes José Antonio Kast y Lula da Silva?
La verdad es que la relación bilateral tiene más elementos de continuidad que de ruptura. Yo llevo un tiempo acá, más de 5 años y medio, periodo en el que me tocaron varias combinaciones: derecha con derecha, derecha con izquierda, izquierda con izquierda y ahora izquierda con derecha. Y en todas esas combinaciones las relaciones bilaterales jamás sufrieron un impacto negativo en el que uno pudiera decir que las diferencias ideológicas tuvieran un impacto importante. Entonces, yo creo que si pudieramos calificarla sería una relación estratégica y de estado para ambos países.
Pienso que es una relación que sigue muy positiva, los presidentes ya estuvieron juntos dos veces y estamos programando una reunión de alto nivel entre los cancilleres. Seguimos manteniendo el diálogo, yo estuve con varios de los principales ministros de la nueva administración y con todos tuve encuentros muy amigables y positivos así que realmente las relaciones siguen muy bien, con perspectivas incluso de fortalecimiento porque desde el punto de vista más concreto tenemos un proyecto muy importante que está por concretarse, que es el Corredor Bioceánico Capricornio.
Y eso seguramente traerá una nueva dinámica a la relación bilateral porque vamos a conectar la región económicamente más dinámica de Brasil con el norte de Chile. Son muy buenas las relaciones con perspectivas para fortalecerse aún más.
-Y en ese sentido, durante su gestión como embajador, ¿cuáles han sido los principales desafíos durante estos 5 años en los que usted ha estado en nuestro país?
Como te mencionaba, como a mí me tocaron todas estas combinaciones posibles, el principal desafío en mi caso personal fue el de permanecer como embajador aunque no lo interpreto como un desafío sino más bien como una oportunidad. Ya estoy con el el tercer presidente de Chile y voy hacia el tercer presidente de Brasil.
Yo soy diplomático de carrera y Brasil tiene una política exterior de estado entonces diría que, desde un punto de vista personalísimo, siempre hay que tener en cuenta que mi rol acá fue el de fortalecer la relación bilateral, independiente de las consideraciones de orden ideológico que de alguna forma puedan influenciar los gobiernos de turno.
Hay un aspecto muy interesante sobre esto, y es que tanto el gabinete del presidente Kast como el del presidente Lula son gabinetes amplios porque en el caso del presidente Lula incorpora algunos políticos que son originalmente de la centro-derecha y derecha, en tanto que el presidente Kast tiene políticos que originalmente vinieron de la centro-izquierda.
Yo creo que los dos presidentes tienen muy pero muy claro que más allá de sus convicciones ideológicas personales, hay que gobernar países que son mucho más complejos en términos de composición política e ideológica, y que entonces hay que poner en primer lugar el interés nacional antes que los intereses y las convicciones personales o partidarias.
-Usted mencionó el tema del corredor bioceánico. ¿Brasil va a privilegiar el norte de Chile o el proyecto que pretende conectar Brasil con el megapuerto de Chancay en Perú?
El corredor bioceánico Capricornio termina en Chile pero hay otros corredores que, en el caso de Brasil, están a cargo del ministerio de Planificación. Hay cinco corredores en los que se ha estado trabajando y el análisis es que los corredores se fortalecen, es decir, cuántos más corredores hay, serán más viables económicamente. Sí, hay un corredor que lleva a Chancay en Perú, pero este específicamente considera los puertos del norte de Chile, en Antofagasta, Iquique y Mejillones.
-Desde hace un tiempo hemos leído sobre la pretensión de Brasil de incorporarse como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. ¿En qué se encuentra eso?
Mira, te comento esto en un tono muy personal. Mi primer destino como diplomático fue en las Naciones Unidas y en ese entonces ya había un grupo de trabajo sobre la ampliación y reforma de Naciones Unidas, y específicamente, la reforma del Consejo de seguridad. Algunos años después se creó el G4 entre Brasil, Japón, Alemania e India.
La verdad es que alrededor de 2005 y 2006 parecía que íbamos a avanzar y lograr una reforma con una ampliación de asientos permanentes. Pero después el tema tuvo un retroceso. Muy sinceramente, últimamente no he escuchado mucho sobre este asunto. Claro, sigue en la agenda diplomática brasileña pero yo creo que el tema perdió un poco el empuje.
-Perdió fuerza.
Exacto. Hace 20 años parecía que íbamos a lograr una reforma y de pronto el tema perdió un poco de empuje.
-Hace un tiempo Brasil se ofreció como mediador para lograr la paz entre Irán y Estados Unidos, conflicto que últimamente ha tenido una escalada en las tensiones. ¿Qué rol puede tener Brasil, que es una potencia, en el contexto de estas tensiones globales?
Yo creo que el principal rol que Brasil puede desempeñar es el del diálogo porque nosotros tenemos relaciones con prácticamente todos los países que son miembros de la Naciones Unidas. Y eso es un privilegio porque tenemos embajadas y diálogo entonces creo que eso es una ventaja grande. Tenemos diálogo con Estados Unidos y con Irán, entonces de pronto podemos acercar las posiciones de todos los países.
En 2010 participamos junto con Turquía de un esfuerzo en conjunto muy relacionado al tema nuclear iraní, el cual resultó en la declaración de Irán en el que creaba una solución para el tema nuclear iraní según algunos criterios. Pero desafortunadamente en ese entonces hubo resistencia de algunos países, sobre todo Estados Unidos, y el tema no avanzó. La principal posibilidad que tiene Brasil es dialogar con los países, con la capacidad que tenemos de hablar con todos y acercar posiciones.
-Lo quiero llevar al tema de la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet para la Secretaría General de la ONU. ¿Cuáles fueron las razones del gobierno de Brasil para apoyarla?
Yo creo que hay tres motivos principales. Lo primero es el tema del género porque hay un consenso de que es la oportunidad de tener una primera secretaria general. También, que debiera ser una mujer latinoamericana o caribeña.
Y lo tercero es que a mi juicio, y yo estoy seguro que también es el juicio que hace el gobierno del presidente Lula, es la mejor candidata. Ha sido dos veces presidenta, dos veces ministra de estado, ha tenido la jefatura de dos órganos importantes de las Naciones Unidas. O sea, es un currículum impecable, no hay cómo compararlo. Sin desmerecer a los demás candidatos pero es, por lejos, la candidata mejor preparada. Yo diría que son los tres principales temas que justificarían este apoyo de Brasil.
-¿No cree que la decisión del gobierno chileno de no apoyar su candidatura podría afectar sus aspiraciones para llegar a la ONU?
Hubiese sido, sin duda, más significativo si ella tuviera el apoyo del gobierno chileno actual. Pero igualmente, creo que el hecho de que tenga el apoyo de dos de los principales países de América Latina también tiene su peso específico, y que hayan mantenido ese apoyo además, a pesar de que el gobierno actual de Chile actual haya decidido no seguir apoyándola. Yo creo que eso tiene un peso muy importante también.
-¿Qué se lleva usted de este tiempo en Chile? ¿Con qué se queda?
Me quedo con mucho porque ha sido mi primera embajada, como embajador. Aprendí mucho, tuve muchas experiencias. Todo ha sido una novedad, con la suerte de que tenemos una relación muy positiva con Chile. Es una relación muy buena entonces fue un trabajo en el que pudimos ser creativos, no solamente reactivos.
Pudimos actuar en distintas áreas, no sólo en el ámbito comercial y de inversiones, que es super importante, sino que también en el área cultural y educacional. Nosotros creamos una cátedra de enseñanza de idioma portugués en la Academia Diplomática Andrés Bello que ya lleva unos años. Y eso yo creo que ha sido muy importante porque nosotros tenemos algo semejante solamente con la Academia Diplomática de Argentina. Tuve la oportunidad de trabajar en planes de turismo con un plan de trabajo, recorriendo prácticamente todo el país, incluyendo Rapa Nui y la base de Brasil en la Antártida.
Así que llevo a Chile en el corazón, ha sido una experiencia muy linda y realmente sólo tengo palabras de agradecimiento a Chile: a los gobiernos con los cuales trabajé y a los chilenos y chilenas, porque también tuve la oportunidad de convivir, dentro de la embajada, con un equipo excelente, no solamente de diplomáticos, considerando que cambiaron mucho porque son casi 6 años, sino que también con los funcionarios locales de la embajada, todos muy calificados, dedicados y profesionales. Así que sólo tengo palabras de agradecimiento.