La expresidenta interina de Bolivia Jeanine Áñez cumplió este domingo un año en prisión preventiva por su supuesta participación en un golpe de Estado contra su predecesor, el izquierdista Evo Morales (2006-2019), y pidió perdón “por los errores cometidos”.

“Pido perdón por los errores cometidos durante el año de mi gobierno, el que no debió ser un año, sino tres meses, pero la pandemia nos obligó a postergar las elecciones”, dijo la exmandataria en una carta.

“Hoy cumplo un año de estar secuestrada y presa siendo inocente… Todo lo que hice fue cumplir con mi deber”, aseguró la derechista de 54 años en la misiva enviada desde el penal de La Paz donde está recluida.

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La expresidenta seguirá en prisión preventiva al menos hasta fines de mayo, según una decisión judicial del 21 de febrero.

Áñez se define como “presa política” e hizo una huelga de hambre de dos semanas en febrero, cuando se inició el juicio en su contra.

Se le imputa haber asumido la presidencia de forma inconstitucional en noviembre de 2019 tras la renuncia de Morales.

En octubre de 2019, Morales se postuló a un cuarto mandato pese a perder un referéndum para habilitarlo a una nueva reelección. En medio de una fuerte convulsión social y acusaciones de fraude, finalmente perdió el respaldo de mandos militares y policiales y salió del país.

Quienes debían remplazarlo renunciaron uno tras otro: el vicepresidente, la titular de la cámara alta y el presidente de la cámara de diputados.

En medio de un vacío de poder asumió Áñez, la siguiente en la línea de sucesión en el Senado.

El parlamento, que estaba controlado por el Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales, reconoció la legalidad de su gestión, cuyo principal cometido era organizar nuevas elecciones. Estas se celebraron en octubre de 2020 tras dos aplazamientos debido a la pandemia, y tuvieron como ganador a Luis Arce, delfín de Morales.

Áñez dejó el poder en noviembre de 2020 y en marzo de 2021 fue detenida.

En su última carta, la abogada y expresentadora de televisión también pidió disculpas por “haber confiado en tantos cercanos” que la “traicionaron”.

Con ello hizo alusión a quien ocupó el ministerio de Gobierno (Interior) durante su mandato, Arturo Murillo, acusado de corrupción y lavado de activos por la justicia de Estados Unidos, donde está detenido.

Áñez fue finalista del premio Sájarov de defensa de los derechos humanos y de libertad de pensamiento, que entrega el parlamento europeo, pero finalmente este fue otorgado al opositor ruso encarcelado Alexéi Navalni.