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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Alexander Zverev finalmente conquistó Roland Garros al vencer a Flavio Cobolli en cinco sets, logrando su primer Grand Slam tras perder tres finales. Sin embargo, su triunfo fue opacado por las acusaciones de violencia doméstica en su contra, generando un debate más allá del tenis. Medios como L’Equipe destacaron la victoria, pero también pusieron en primer plano las acusaciones, recordando su condena por agresión en 2023 y su acuerdo extrajudicial con una de las denunciantes.

Alexander Zverev finalmente alcanzó lo que durante años se le había negado. El alemán conquistó el domingo Roland Garros al derrotar en cinco sets al italiano Flavio Cobolli y levantó por primera vez un trofeo de Grand Slam después de tres finales perdidas.

Sin embargo, la histórica consagración no generó una celebración unánime. En Francia, el título quedó rápidamente atravesado por un debate que excede al tenis.

La señal más contundente llegó desde L’Equipe, el prestigioso diario deportivo francés, que decidió relegar la conquista de Zverev a un espacio secundario en su portada del lunes. El principal destaque fue para el Metz, campeón de la Liga de Campeones Femenina de handball. Una elección editorial que no pasó inadvertida y que reflejó el complejo contexto que rodea al nuevo rey de París.

La última vez que el campeón masculino de Roland Garros no ocupó la imagen principal de la tapa de L’Equipe había sido en 2005, cuando el primer título de Rafael Nadal coincidió con una multitudinaria movilización en apoyo a la candidatura de París para los Juegos Olímpicos de 2012. En esta ocasión, el motivo fue muy diferente.

La explicación llegó de la mano de Julien Reboullet, uno de los periodistas más reconocidos del medio francés, quien publicó un artículo con un título contundente: “Una victoria que no eclipsa las acusaciones de violencia doméstica”.

“En la historia del tenis, ha habido algunas ocasiones en las que un título de Grand Slam ha estado acompañado de un asterisco que, en mayor o menor medida, ocultaba la vista del trofeo. Esto generalmente se relacionaba con cuestiones de justicia deportiva. Algunos ejemplos son el título de Petr Korda en Australia 1998, cinco meses antes de dar positivo por nandrolona, y la victoria de Marin Cilic en el Abierto de Estados Unidos 2014, un año después de su suspensión de cuatro meses por el uso (posteriormente considerado involuntario) de un estimulante cardíaco. Finalmente, está la victoria de Jannik Sinner en Wimbledon el año pasado, apenas unas semanas después de haber cumplido una suspensión negociada de tres meses por negligencia relacionada con dos pruebas positivas por esteroides anabólicos”, escribió.

Y continuó, trasladando el foco hacia la figura del flamante campeón. “Roland Garros 2026 es un caso único. Hubiéramos preferido contar, sin reservas, la extraordinaria historia de un niño que crecería para ser un gran jugador, pero que, veinte años antes de ganar finalmente el torneo de tenis más exigente del mundo, gracias a una tenacidad inmune a innumerables oportunidades perdidas, soportó las burlas de sus compañeros porque llevaba consigo un extraño dispositivo para controlar su diabetes. Diabetes que llevaría a los médicos a decirles a sus padres que realmente no tenía sentido encaminar a su hijo hacia una carrera como campeón. Un guion de película”, apuntó.

“Hoy, sin embargo, el contexto actual ensombrece la celebración de su éxito. Zverev ganó el Abierto de Francia, y nadie puede arrebatárselo. Pero Zverev también ha sido acusado dos veces de violencia doméstica por dos exparejas, una de las cuales presentó una denuncia. Condenado en 2023 por una orden penal y multado con 450.000 euros por ‘agresión y lesiones’, el actual número 3 del mundo apeló. Hace dos años, en Berlín, el Tribunal decidió que el caso no llegaría a su conclusión, ya que la demandante, Brenda Patea, y el acusado habían llegado a un acuerdo, deseando pasar página, sobre todo por el bien de su hijo”, continuó.

Y concluyó: “Zverev pagó 150.000 euros al Tesoro alemán y 50.000 euros a organizaciones benéficas. Según la ley alemana, el pago de esta multa no constituye una admisión de culpabilidad. El proceso concluyó sin que constara en sus antecedentes penales. Seguirá siendo considerado inocente en un caso que ya no será resuelto por los tribunales. Todos tendremos que lidiar con eso. Ellos, él, tú, nosotros”.

La mirada crítica no fue exclusiva de L’Equipe. También RMC Sport abordó la consagración desde la controversia y publicó un artículo bajo el título: “Por qué la victoria de Alexander Zverev avergüenza al mundo del tenis”.

Allí sostuvo que, pese a haber roto finalmente la barrera de los Grand Slams, el alemán continúa cargando con las acusaciones de violencia doméstica que marcaron los últimos años de su carrera.