Internacional
Viernes 17 mayo de 2019 | Publicado a las 15:27 · Actualizado a las 20:04
Exiliada: hijastra de Daniel Ortega denuncia en documental a√Īos de abuso y violaci√≥n de su padrastro
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Cuando un hijo le confiesa a un padre o una madre, que fue abusado sexualmente por una persona cercana a su n√ļcleo familiar o por un externo, el instinto se antepone a cualquier otro sentimiento.

Para Zoilamérica Narváez, las cosas no ocurrieron así. Su madre, Rosario Murillo, primera dama de Nicaragua, no le creyó que Daniel Ortega, hoy dos veces presidente de ese país centroaméricano, fuera su victimario.

Transcurrieron 20 largos a√Īos, 13 de ellos bajo asedio, para que todo saliera a la luz. Hace dos meses, un documental recogi√≥ la historia con un objetivo social claro.

BBC
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A los 9 a√Īos y durante el exilio

Todo comenz√≥ en San Jos√©, Costa Rica, cuando Ortega y su familia huyeron de la dictadura somosista en 1978. La vivienda de el n√ļcleo de exiliados nicarag√ľenses era, seg√ļn el relato de Zoilam√©rica, el sitio donde inici√≥ el abuso de poder que deriv√≥ en el de tipo sexual, perpetrado por un hombre que se perfilaba como uno de los m√°s fuertes en su pa√≠s. El guerrillero era miembro de las filas del Frente Sandinista para la Liberaci√≥n Nacional (FSLN).

Zoilam√©rica Narv√°ez habl√≥ con Biobiochile, desde el exilio e ir√≥nicamente de la misma ciudad donde dice que comenz√≥ su suplicio. Se trata de la vida a la que asegura haber sido sometida por este hombre, quien pr√°cticamente la hac√≠a paralizarse del miedo cuando, con apenas nueve a√Īos, se met√≠a a su pieza a realizar tocamientos.

La cineasta nicarag√ľense, Leonor Zu√Īiga, recoge el relato de Narv√°ez, en el que se asocia el abuso de poder con el de tipo sexual. Junto a uno de sus hijos, la hijastra de Ortega cuenta su historia no para revictimizarse. “Tuve que explicarle a mi hijo que pasaron cosas feas con mi padrastro y que mi mam√° no me crey√≥”, revela dentro de la producci√≥n.

“Para mi lo m√°s importante (del documental) es que relata la historia de abuso sexual que yo viv√≠ durante los diez a√Īos de gobierno sandinista durante la revoluci√≥n y que continu√≥ a pesar de que Ortega ya no estaba en el poder, a traves de acoso sexual e intimidacion”.

Es un trabajo que seg√ļn Narv√°ez y su creadora, tiene por objetivo hacer entender al p√ļblico que este delito, como el de violaci√≥n, no deben callarse y que las v√≠ctimas tienen la oportunidad de recomponer sus vidas ayudando a otras a salir de esto, con su denuncia.

“El abuso sexual empez√≥ en Costa Rica, a los 10 a√Īos; estaba aqu√≠ viviendo abuso sexual y hoy estoy aqu√≠ en condici√≥n de exilio, viviendo la persecuci√≥n por el abuso sexual que denunci√©. Yo permanec√≠ cautiva en la casa de la familia hasta 1991 por lo tanto, contabilizan 13 a√Īos de abuso sexual”.

Narv√°ez asegura que a√ļn saliendo de la casa de los Ortega Murillo, sigui√≥ el asedio.

“Continu√© bajo una presi√≥n para atraparme y atraerme a ese escenario, a traves del acoso sexual permanente y la invasi√≥n de mis espacios personales: mi matrominio y mis hijos. Una presi√≥n y persecuci√≥n constante que evidencia que para estas personas no hay l√≠mites. Se creen que en nombre del poder pueden llegar a una familia y decidir, como en el caso de los presos politicos, quien puede y quien no puede llegar a una acci√≥n”.

Y es que su madre, Rosario Murillo, sab√≠a lo que pasaba en privado, seg√ļn Narv√°ez, pero p√ļblicamente opt√≥ por el silencio, ensordecedor para cualquier hijo o hija que ve a cualquiera de sus padres tomar partido en favor del presunto victimario.

“Es la misma posici√≥n que hoy este gobierno presenta, en el sentido de negarse a s√≠ misma, primero la realidad que para toda madre resulta dificil, que tu compa√Īero est√° ejerciendo violencia contra tu hija. mi madre tuvo m√°s de una vez la oportunidad, y no solo por mi, sino por terceros que iban a ser los testigos de mi situaci√≥n, y que le dijeron lo que estaba pasando. Sin embargo, se neg√≥ a creerlo y evidentemente frente a mi lo que hizo fue culparme”, dice a Biobiochile.

Exiliada: documental Zoilamérica Narváez
Exiliada: documental Zoilamérica Narváez

“Ya est√°s lista”

Cuando Zoilam√©rica ten√≠a casi 12 a√Īos, Ortega le habr√≠a pronunciado una frase de terror para cualquier ni√Īa: “Ya est√°s lista”.

Para su hijastra, estaba claro que la pareja de su madre se sentía con el poder de vulnerarla y ella sin el suficiente para detenerlo.

“Precisamente es un intento de establecer que una ni√Īa puede recibir una violaci√≥n sexual como m√°s bien un premio al naciemiento de su adolescencia. Es este sentido de que servirle al ‘dios’ sexualmente, es un sacrificio que al final debe ser agradecido por la v√≠ctimas. Es lo que hoy pasa. Nicaragua hoy tiene que soportar toda esta represi√≥n porque este liderazgo un dia derroc√≥ una dictadura”.

Estar presa de una situación de ese tipo y durante una década, es precisamente el motor que la impulsa a denunciar lo que denomina las violaciones a los derechos humanos en ese territorio centroamericano.

“No cabe en su mentalidad que existe la libertad personal para tomar decisiones en cada momento. Toda mi vida fue dictada por los deseos, por el anhelo, por lo que para Daniel Ortega y Murillo ha sido lo que debe ser mi destino, exactamente lo que hoy pasa con mi pa√≠s”.

La Prensa / Nicaragua
La Prensa / Nicaragua

El precio de denunciar a un “poderoso”

Fue el 22 de mayo de 1998 y tras casi 13 a√Īos de lo que Zoilam√©rica llama abuso, acoso sexual y violaci√≥n, que decidi√≥ acudir a instancias judiciales de su pa√≠s para denunciar al entonces diputado sandinista.

Ortega no acudi√≥ a la cita judicial que sigui√≥ a la denuncia. Se ampar√≥ en su inmunidad como parlamentario. Lo hizo 4 a√Īos desp√ļes, en 2001, y para denunciar que √©l era v√≠ctima de “persecuci√≥n pol√≠tica”.

Zoilam√©rica asegura que solo se amparaba en su figura para dejar que la impunidad imperara. Hubo adem√°s personas cercanas a Ortega, intentando hacer que ella lo “perdonara”.

“Enviados de la iglesia cat√≥lica que siempre lamentablemente el nivel de la c√ļpula han mantenido un compromiso con el poder y por supuesto, personas que hoy est√°n siendo perseguidas, pero que en aquel momento cre√≠an ciegamente en Ortega, se acercaron en nombre del v√≠nculo pol√≠tico y personal que hab√≠an tenido con la familia y por ende conmigo, a pretender que me sintiera culpable de lo que hab√≠a hecho, (denunciar) en nombre de la revoluci√≥n y a tratar de convencerme de que retirara lo que pod√≠a considerarse una mancha en la biograf√≠a de Daniel Ortega”.

La jueza Juana M√©ndez, cercana a Ortega, seg√ļn Narv√°ez, realiz√≥ un juicio r√°pido en el que no se le permiti√≥ a la denunciante exponer sus argumentos. La jurista dijo que el caso prescribi√≥ porque “la parte acusadora no accion√≥ en el momento en que ten√≠a que hacerlo”.

“Se juega con la memoria. Hay ejercicio de la manipulaci√≥n en toda la pr√°ctica pol√≠tica de Ortega y Rosario Murillo”, asegura, al recordar el juicio que dur√≥ tan solo dos d√≠as. “El m√°s r√°pido de la historia judicial”, dice.

Agencia France-Presse
Agencia France-Presse

Desde una realidad distinta, pero manteniendo el dedo en el rengl√≥n en esa parte de su historia, Zoilam√©rica no deja de vincularla a la forma en que, desde ese entonces, Ortega abusaba no solo del poder, sino que ten√≠a controlado todo el aparato judicial, a√ļn con semejante denuncia pesando en su contra.

La situaci√≥n para los nicarag√ľenses, es un simil a lo que vivi√≥ con su padrastro. Lo recuerda desde la naci√≥n vecina a Nicaragua, a la que considera dominada por una dictadura en la que vivi√≥ desde la ni√Īez.

“Es lo que exactamente hoy tenemos en Nicaragua. Se est√° tratando de negar las atrocidades que se han cometido. Se est√° tratando de contar la historia al rev√©s, precisamente como se me culp√≥ a mi, en relaci√≥n a que una ni√Īa de 9 a√Īos puede provocar un abuso sexual. Ahora se piensa que j√≥venes nicarag√ľenses y campesinos eran delincuentes. Esto tiene que ver sobre todo con una patolog√≠a en torno al poder”.

Hasta la fecha, su denuncia sigue generando persecución y un exilio como el que viven cientos de sus compatriotas acosados por la dictadura.

Cuando acus√≥ en tribunales a Ortega, la tildaron de “agente de la CIA”, entre otros calificativos.

Ortega, sobrese√≠do por la jueza M√©ndez, detuvo la acci√≥n penal en su contra, pero no la denuncia que ahora se vuelve internacional a√ļn 20 a√Īos despu√©s de hecha p√ļblica.

“Ha de ser dificil para Bachelet…”

Esperar en la justicia es un largo camino por el que ha transitado esta nicarag√ľense, quien en su relato a Biobiochile, no muestra revancha, pese a todo, contra Ortega y su madre.

Le consultamos que es lo que espera de figuras como Michelle Bachelet, Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU.

“Yo creo en primer lugar que hay varios aspectos. Uno no puede negar que debe ser muy dificil para personas como la se√Īora Bachelet y otros, que en su momento llegaron a considerar a Ortega un revolucionario, verlo hoy ubicado en una parte oscura de la historia de Nicaragua”.

El Nuevo Diario / Nicaragua
El Nuevo Diario / Nicaragua

Sin se√Īalar directamente a la chilena, asegura que es necesario que se reconozca lo que el pueblo nicarag√ľense est√° diciendo “a gritos”, dado que Ortega no est√° atendiendo a los llamados de la comumidad internacional y ha expulsado a comisiones extranjeras que han denunciado la situaci√≥n desde su pa√≠s.

“Creo que es necesario que las cosas se digan por su nombre, que hay temor en la comunidad internacional, en algunos funcionarios, en reconocer que hay una dictadura en Nicaragua”.

Ayer, en lo que se denomina una “revuelta carcelaria”, fue asesinado un preso pol√≠tico en Nicaragua. Con esta, suman centenares de muertes desde el estallido social en la naci√≥n centroamericana en abril de 2018.

La chilena, al frente de la oficina en la ONU, ha hecho varios llamados para restablecer el orden y los derechos humanos en un territorio en el que, desde hace m√°s de un a√Īo, se vuelve una afrenta al gobierno incluso el portar algunos de los s√≠mbolos patrios, entre estos la bandera.

Agencia France-Presse
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Pero como “Exiliada”, tal como su documental la retrata, tiene esperanzas que la historia le haga justicia, eso que los tribunales orteguistas no est√°n dispuestos a darle desde que se aboc√≥ a estos.

“Mi necesidad de justicia se suma a la necesidad de justicia de mi pa√≠s. Ustedes en Chile han tenido caso en los cuales han dado voz a muchas mujeres despu√©s de mucho tiempo. El abuso sexual cuando ocurre en condiciones de abuso de poder es un crimen pol√≠tico”.

Su madre es una mujer a la que seg√ļn ha relatado a otros medios internacionales como la BBC, es una mujer a la que teme. Su proceder, dejando de lado el instinto materno, es la prueba para una hija que no recibi√≥ el respaldo materno, ese que estar√≠a falt√°ndole a los huerfanos de la democracia.

“Estamos ante dos personas (Ortega y Murillo, vicepresidenta) que no van a reaccionar ante una negociaci√≥n pol√≠tica sino donde existe una profunda esencia de perversidad”.

Agencia France-Presse
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