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Lunes 15 julio de 2019 | Publicado a las 11:57 · Actualizado a las 14:19
Crítica: La casa de papel regresa en gloria y majestad y con un toque hollywoodense
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Este 19 de julio varios usuarios de Netflix pasar√°n la noche en vela viendo la nueva temporada de La Casa de Papel, que tras m√°s de un a√Īo regresa en gloria y majestad.

El tercer ciclo de la serie espa√Īola retomar√° la historia de sus protagonistas tras el atraco a la F√°brica de Moneda y Timbre, que termin√≥ con ellos escapando de la polic√≠a.

Tal como se mostr√≥ en el trailer, El Profesor, Tokio, R√≠o, Denver, Nairobi y Helsinki, tienen nuevas vidas alejados de Espa√Īa y disfrutando del bot√≠n que consiguieron. Sin embargo, su tranquilidad terminar√° cuando uno de ellos sea detenido.

Esto provocar√° que la banda se re√ļna para llevar a cabo un nuevo atraco con un plan que parece ser una locura.

En BioBioChile tuvimos acceso a los dos primeros capítulos de la nueva entrega, y tal como ocurrió con las temporadas anteriores, se hace muy difícil no ver el siguiente episodio inmediatamente.

La historia sigue igual de intrigante, pese a que el eje que da inicio a la trama, parece ser un poco forzado. Y es que el motivo por el cual R√≠o es apresado (no es spoiler aparece en las promos) deja al televidente pensando “¬Ņmmm… otra vez?”.

Pero más allá de eso, la serie se mantiene dinámica gracias a que juegan con tres líneas de tiempo, que funcionan a la perfección, y sin las cuales, claramente la producción no tendría el mismo éxito.

Los personajes se mantienen fiel a su esencia y hay algunos nuevos que no alcanzamos a conocer en su totalidad en los dos primeros episodios, a excepción de uno: Martín, El Ingeniero, también llamado Palermo (Rodrigo de la Serna).

Palermo es un argentino que llega en la misma tónica que tuvo Berlín en las primeras temporadas, pero además consigue momentos de emoción con El Profesor e incluso lo hace protagonizar un incómodo momento de baile.

Eso sí, enojará a más de uno por un par de comentarios en una escena que sin duda será muy recordada y donde se discutía el machismo de Denver.

Es que una pelea entre el joven y la exrehén Mónica Gaztambide, termina en un debate a las 3 de la madrugada encabezado por Nairobi y que termina sólo cuando El Profesor los manda a todos a dormir.

Tokio nuevamente se ocupa de la narración de la historia y luce un nuevo estilo que parece copiado a Mavis de Hotel Transylvania
, aunque quizás lo más molesto de ella es el resurgimiento de su egoísmo.

Nairobi, en tanto, contin√ļa siendo el coraz√≥n de la banda y Denver se muestra mucho m√°s maduro y preocupado de su nueva familia. Helsinki, por su parte, permanece en un segundo plano, permitiendo que los dem√°s brillen.

La dinámica entre El Profesor y la inspectora Murillo sigue marcada por su gran química, pero además consiguen un perfecto balance para que él brille sin dejarla a ella de lado.

Pero quizás la mayor diferencia de este ciclo con los anteriores es la majestuosidad con la que se trabajó. Y es que tras convertirse en la serie de no habla inglesa más vista de Netflix, el presupuesto para la producción subió hasta los cielos, dándole un toque hollywoodense.

De partida se grabó en diferentes países incluyendo locaciones en Italia y Tailandia. Además hay escenas con cientos de extras e incluso un dirigible con su característica máscara de Dali, sin mencionar la clara aparición de un auspiciador que dejó su marca registrada cuantas veces pudo.

Ah, y si se preguntan por Berlín, ese es un misterio que no revelaremos hoy.

Así que después de todo esto sólo nos queda recomendarles preparar su snack para cuando este viernes Netflix libere los ocho capítulos que prometen no decepcionar.

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