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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La luna de miel de Lady Di y el príncipe Carlos vuelve a ser tema de interés tras revelaciones contradictorias. Inicialmente, Diana describió el viaje como difícil, marcado por la soledad y la presencia de Camilla. Sin embargo, una carta reciente muestra a una Diana optimista y entusiasmada con su nueva vida real.

Cuarenta y cinco años después de la boda que paralizó al mundo, la luna de miel de la princesa Diana y el entonces príncipe Carlos vuelve a despertar interés por una revelación que mostró una faceta muy distinta de la historia que durante décadas se dio por cierta.

El 29 de julio de 1981, la pareja contrajo matrimonio en la Catedral de San Pablo de Londres ante millones de espectadores. Aquella unión, que parecía un cuento de hadas, terminó convertida en uno de los matrimonios más turbulentos de la historia de la monarquía británica.

Sin embargo, una carta escrita por Diana pocas semanas después del enlace mostró que, al menos en un comienzo, sus sentimientos parecían muy diferentes a los que más tarde relataría.

Durante años, la versión más conocida sobre la luna de miel provino del libro Diana: su verdadera historia, publicado por Andrew Morton en 1992 y construido a partir de grabaciones que la propia princesa hizo llegar al autor.

En esos testimonios, Diana describió el viaje como uno de los periodos más difíciles de su matrimonio. Contó que Carlos, el actual rey, dedicaba gran parte de su tiempo a leer, pintar y escribir en su diario, mientras ella luchaba contra la soledad y comenzaba a obsesionarse con la presencia constante de Camilla Parker Bowles en la vida de su esposo.

Incluso recordó que, durante el viaje, descubrió unos gemelos con dos letras entrelazadas que representaban los apodos de Carlos y Camilla. También reveló que sufría episodios de bulimia y confesó: “Por las noches soñaba con Camilla todo el tiempo”.

Sin embargo, una carta descubierta recientemente y subastada este año mostró un panorama completamente distinto.

La carta de la luna de miel del príncipe Carlos y Diana

La misiva, fechada el 27 de septiembre de 1981 y dirigida a una amiga de la infancia, retrata a una Diana optimista y entusiasmada con su nueva vida como princesa de Gales.

“Tuvimos una luna de miel maravillosa con sol radiante y, por suerte, mar en calma… Ahora estamos en Escocia hasta finales de octubre, lo cual es un gran placer para nosotros. ¡Me encanta estar al aire libre todo el día y odio Londres!”, escribió.

En la misma carta agregó otra frase que sorprendió a los historiadores de la realeza: “Es maravilloso estar casada, creo que puedo decirlo con seguridad después de dos meses…”.

Diana también dejó entrever que intentaba adaptarse a su nuevo papel dentro de la Familia Real británica. “¡Es como jugar con adultos!”, comentó sobre su experiencia.

La contradicción entre ambos relatos abrió un nuevo debate entre los expertos. La biógrafa Catherine Mayer explicó que Diana podía entregar versiones diferentes según el contexto. “Es fácil imaginar por qué le escribiría a una amiga del colegio diciendo que todo era maravilloso. Si tú misma quieres creerlo, también quieres mantener esa ilusión el mayor tiempo posible. Incluso si eres infeliz, puede parecer mejor que el mundo piense que eres feliz”, señaló a People.

Una felicidad temporal

La luna de miel comenzó a bordo del yate real Britannia, donde los recién casados navegaron durante casi dos semanas por el Mediterráneo. El recorrido incluyó escalas en Gibraltar, Argelia, Túnez, Sicilia, las islas griegas y Egipto. Después se trasladaron al castillo de Balmoral, en Escocia, donde permanecieron hasta finales de octubre, por lo que el viaje se extendió cerca de tres meses.

Durante esos primeros días, Carlos también transmitió una imagen de felicidad. En una carta a un amigo escribió: “Todo lo que puedo decir es que el matrimonio es muy divertido y que también es extremadamente agradable estar juntos en el Britannia”.

Con el paso de los años, aquella imagen idílica terminó desmoronándose. Carlos y Diana se separaron en 1992 y oficializaron su divorcio cuatro años después. Ambos reconocieron relaciones fuera del matrimonio y el entonces príncipe retomó públicamente su vínculo con Camilla Parker Bowles tras la muerte de Diana. Es Camilla con quien finalmente se casó en 2005, después de décadas de amor en las sombras.

A 45 años de aquella boda histórica, las dos versiones de la luna de miel siguen reflejando el contraste entre la ilusión que rodeó el inicio de su matrimonio y la dolorosa realidad que Diana decidió contar tiempo después.